El Mercedes Clase C eléctrico estrena pantalla Hyperscreen de 39,1 pulgadas y ofrece 743 kilómetros de autonomía

La berlina eléctrica alemana monta una pantalla curva de 39,1 pulgadas que unifica instrumentación, infoentretenimiento y pantalla del copiloto en un solo cristal. Su ADAS integra control de crucero adaptativo y asistente de carril, mientras la arquitectura de 800 V permite carga

Un único panel de cristal curvado de 39,1 pulgadas que recorre todo el salpicadero y cuatro segundos para alcanzar los 100 km/h. El nuevo Mercedes C-Class eléctrico no llega con medias tintas: su primera versión a la venta, el C 400 4Matic, ya está en los concesionarios desde 69.800 euros y combina una experiencia digital de vanguardia con 743 kilómetros de autonomía WLTP. Tras probarlo en Finlandia, la berlina alemana deja claro que la tecnología de a bordo puede cambiar la sensación al volante, sobre todo gracias a una pantalla que convierte el salpicadero en un entorno continuo y a unos asistentes de conducción que elevan la seguridad activa.

El «todo-pantalla» que unifica el salpicadero

De serie, la versión C 400 equipa tres pantallas bien diferenciadas: una instrumentación digital frente al conductor, una pantalla táctil central de 14 pulgadas y otra de igual tamaño para el copiloto. Es una configuración más que generosa, pero Mercedes ofrece en opción el salto a una pieza única: la Hyperscreen MBUX de 39,1 pulgadas. Bajo una sola lámina de cristal curvado se integran la información de la conducción, el multimedia y un espacio de entretenimiento para el acompañante, todo con tecnología OLED que garantiza contrastes profundos y respuesta inmediata al tacto.

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El sistema multimedia MBUX de última generación estrena una interfaz más rápida, menús simplificados y compatibilidad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto. El asistente por voz «Hey Mercedes» aprende de las rutinas del conductor y se anticipa a sugerencias, mientras que las actualizaciones de software por OTA permiten incorporar mejoras sin necesidad de pasar por el taller. La sensación al volante es que todo fluye: la navegación se proyecta sobre la instrumentación, los mandos del volante gestionan las funciones básicas y la pantalla del copiloto puede reproducir contenido multimedia sin distraer al conductor, ya que el filtro de privacidad impide que se vea desde el puesto de conducción.

Asistentes de conducción que dan un plus de seguridad

A nivel de ADAS, el nuevo C eléctrico sube el listón con un paquete de asistentes de última generación que vienen de serie. El control de crucero adaptativo (ACC) mantiene la velocidad y la distancia de seguridad con el vehículo precedente, incluso hasta la detención total en atascos, mientras que el asistente de mantenimiento de carril (LKA) corrige la trayectoria si detecta un desvío involuntario. Ambos sistemas trabajan de forma fluida, sin tirones ni intervenciones bruscas, y la combinación de ambos prácticamente convierte al coche en un nivel 2 de conducción asistida en autopista y carretera.

La experiencia real se traduce en menos fatiga en trayectos largos: el conductor solo tiene que supervisar, con las manos en el volante, mientras el coche mantiene el ritmo y la posición. La lectura de señales de tráfico se integra con el ACC para ajustar automáticamente la velocidad y el asistente de ángulo muerto completa un escudo digital que, sin ser invasivo, está siempre alerta.

Conectividad total, carga inalámbrica y el botón secreto del capó

Más allá de la gran pantalla, el interior esconde detalles prácticos pensados para el día a día. La consola central aloja una base de carga inalámbrica con posibilidad de refrigeración activa, varios puertos USB‑C de carga rápida y un sistema de iluminación ambiental configurable. En el exterior, la estrella iluminada de la parrilla frontal no solo es un guiño estético: al presionar el logotipo se libera el capó delantero, que esconde un maletero delantero de 100 litros (también conocido como frunk), accesible sin tener que abrir el vehículo. Es un gesto que ahorra tiempo y da cuenta de cómo la conectividad se traduce en funciones de uso cotidiano.

Entre la pantalla gigante y los asistentes de conducción, el nuevo C eléctrico demuestra que la tecnología al servicio del confort es, simplemente, la mejor carta de presentación.

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