Doug DeMuro acaba de publicar su esperado análisis del Mercedes-AMG GT63 S E-Performance 2026 y no se corta un pelo: lo define como uno de los coches de cuatro puertas más rápidos, brutales y con mejor comportamiento que existen. Con 831 CV y un precio que ronda los 225.000 dólares, esta berlina deportiva híbrida enchufable planta cara a cualquiera, incluido el Taycan Turbo GT, pero sin renunciar al glorioso V8.
Un nombre absurdamente largo para un coche excepcional
Doug comienza su vídeo con una queja recurrente: la nomenclatura de AMG es un galimatías. El coche se llama oficialmente Mercedes-AMG GT 63 S E-Performance 4-Door, una retahíla que el creador califica sin piedad de «estúpida». Para él, que el BMW M5 use solo tres letras y que Mercedes necesite una frase entera demuestra lo enrevesado que es el departamento de marketing. Sin embargo, el presentador lo deja claro: más allá del nombre, el coche es sublime.
El GT 4-Door original llegó en 2019 como una variante más práctica del coupé AMG GT. Desde entonces, la gama se ha ampliado con versiones más asequibles –GT 43 y GT 53–, y la variante tope desapareció brevemente del mercado. Ahora, el regreso del GT 63 con el apellido E-Performance recupera el trono.
Potencia híbrida sin complejos: 831 CV y 1.500 Nm de par
La joya técnica es un motor V8 biturbo de 4 litros que se asocia a un sistema híbrido enchufable con tracción total. La cifra combinada asusta: 831 caballos y unos 1.500 Nm de par. Según Doug, la aceleración de 0 a 100 km/h se despacha en 2,4 segundos, un dato de puro infarto. El peso, 2.177 kg, es elevado, pero él mismo destaca que el nuevo BMW M5 berlina pesa 270 kg más y la versión Touring todavía más, y ambos se quedan en 727 CV. A su juicio, solo el Porsche Taycan eléctrico ofrece más potencia, pero «si quieres motor de combustión, este es el rey absoluto».
“Solo el Porsche Taycan tiene más potencia, pero es eléctrico puro. Así que este AMG es básicamente el coche más potente con cuatro puertas y un motor de combustión que puedes comprar hoy.”
— Doug DeMuro
El analista también subraya que el modo eléctrico puro es casi testimonial: apenas 13 kilómetros de autonomía. «Generoso» lo llama con sorna mientras repasa los datos. Lo que sí es generosa es la comparativa frente a rivales como el Panamera Turbo S (770 CV) o el Audi RS6 (620 CV). La conclusión de Doug es rotunda: ningún otro cuatro puertas con motor de gasolina ofrece hoy una combinación semejante de prestaciones y sonido V8.
Diseño exterior: músculo a raudales (con algún exceso)
A Doug el diseño le parece un acierto. Cree que el coche traslada con éxito la estética del AMG GT coupé a una carrocería de cuatro puertas que sigue pareciendo un coupé. Los pasos de rueda traseros ensanchados le dan una presencia especial, aunque no todo le convence. La toma de aire del guardabarros delantero le parece barata y falsa, indigna de un coche de este precio. Y el enorme alerón posterior, presente en la versión tope de gama, es para él demasiado llamativo.
Otros detalles incluyen las llantas con pinzas de freno doradas que esconden discos carbonocerámicos, el emblema GT 63 ribeteado en rojo (marca de la casa para los enchufables) y la tapa de carga situada en el parachoques trasero, una ubicación que Doug califica de extraña. El color ‘Green Hell Magno’ cuesta unos 10.000 dólares adicionales, lo que dispara el precio hasta los 250.000 con opciones.
Interior tecnológico y lleno de sorpresas
Uno de los aspectos que más le fascinan son los botones dinámicos de la consola central. Cada pulsador cambia su pequeña pantalla integrada para reflejar la función activa: el volumen muestra una barra deslizante, el modo de conducción varía su color y el escape deportivo exhibe un gráfico de ondas sonoras. Para Doug, este sistema es mucho más atractivo que los simples testigos luminosos convencionales.
El volante también incorpora controles inteligentes: una rueda en la parte inferior derecha gestiona los modos de conducción y otra, dividida en dos mitades, permite seleccionar qué parámetro modificar. Sin embargo, el sistema de infoentretenimiento reparte los mandos de forma algo caótica: para volver al menú principal hay que usar un pequeño botón home en una superficie táctil separada, y los ajustes del climatizador saltan de un panel físico a la pantalla según la función. Aun así, la calidad de la pantalla central y el cuadro de instrumentos configurable le parecen excelentes. El creador sentencia que «es uno de los mejores sistemas del mercado».
Los asientos deportivos con fuertes sujeciones laterales y respaldo con agujeros para arneses de competición reciben elogios por su comodidad pese a su orientación radical. Pero Doug encuentra uno de esos detalles típicos de sus análisis: el botón del reposacabezas en la puerta no hace absolutamente nada, porque la banqueta es fija. Un vestigio de otras versiones que queda ahí solo para decoración.
Detalles que solo Doug encuentra: cenicero, USB-A y maletero caprichoso
El habitáculo trasero es una declaración de intenciones: dos butacas individuales con fuertes contornos en lugar de una banqueta de tres plazas. Para Doug, es la prueba de que este coche está pensado para que incluso los pasajeros de atrás no se muevan en circuito. Entre los asientos hay un cenicero con mechero (típico de coches alemanes, señala) y un puerto USB-A que considera inútil, porque a pocos centímetros hay dos USB-C y una base de carga inalámbrica. Los portavasos se desbloquean con un interruptor de dos posiciones; hacia delante los oculta, hacia atrás los fija.
El mayor chasco práctico llega en el maletero. Aunque tiene buena capacidad, el piso está muy elevado y la carga se sitúa en dos niveles que no ofrecen un apoyo uniforme. Pero la gran crítica de Doug es que los asientos traseros no se abaten, por lo que objetos largos están prohibidos. «Un coupé convertido en cuatro puertas», resume, «no un familiar todoterreno».
Al volante: la experiencia que justifica los 225.000 dólares
Cuando DeMuro se pone al volante, la valoración cambia de tono. «Es absolutamente sublime», escribe antes de corregir una pequeña errata en su propio guion. Para él, la eterna rivalidad entre M5, RS6 y E63 se diluye: este AMG está por encima. La entrega de potencia es salvaje, el sonido del V8 emociona y el comportamiento dinámico mantiene la esencia del GT original. La caja de cambios y la suspensión se adaptan a cualquier condición, y el conductor puede configurar hasta el último detalle desde los mandos dinámicos del volante.
Doug sostiene que el GT63 S E-Performance no es el coche más práctico ni el más sensato. Pero es exactamente lo que promete: un superdeportivo con carrocería de cuatro puertas que mantiene vivo el rugido del motor de combustión en plena era de la electrificación. Una máquina que entiende el rendimiento como un concepto que va más allá de las cifras frías.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original:


