Los embargos de coches en EE.UU. alcanzan un récord histórico: Al nivel de la Gran Recesión

La deuda automovilística estadounidense alcanza los 1,7 billones de dólares y los embargos vuelven a niveles de la Gran Recesión. La asequibilidad, no la irresponsabilidad, está detrás de una crisis que amenaza la movilidad de millones de hogares.

EE.UU. acumula 1,7 billones de dólares en deuda automovilística y los embargos de vehículos vuelven a niveles no vistos desde la Gran Recesión. El problema no es la irresponsabilidad financiera de los compradores, sino una espiral de precios que ha situado el coche nuevo medio por encima de los 50.000 dólares.

El estallido de la burbuja de la asequibilidad recuerda cada vez más a la crisis de 2007-2009. La diferencia principal es que, ahora, el detonante no es una mala praxis hipotecaria, sino un sobreendeudamiento automovilístico alimentado por plazos de financiación récord y una inflación de costes que afecta a todos los eslabones de la posesión del vehículo.

La deuda automovilística alcanza los 1,7 billones de dólares, un récord que recuerda a 2008

Los hogares estadounidenses deben 1,7 billones de dólares en préstamos de automóviles, una cifra que prácticamente duplica la de hace una década. Los embargos se han disparado, según un informe de The New Yorker que recoge niveles de reposesión equivalentes a los del peor momento de la Gran Recesión. Y no se trata de un pico puntual: la tendencia se sostiene ya durante varios trimestres consecutivos.

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Para la industria financiera estadounidense, el dato supone un aviso serio. Las carteras de titulización de préstamos de automóviles empiezan a mostrar tasas de morosidad en el segmento subprime no vistas desde 2010. Los prestamistas independientes y los concesionarios del tipo buy-here-pay-here, que exigen pagos semanales o quincenales, mueven ficha más rápido que los bancos: un solo pago fallido puede activar la orden de embargo.

La asequibilidad, no la irresponsabilidad del comprador, es lo que está empujando al sistema al borde del abismo.

El precio del coche nuevo supera los 50.000 dólares y el préstamo se alarga hasta los 96 meses

El precio medio de un vehículo nuevo en Estados Unidos superó en 2025 los 50.000 dólares. Desde 2019, la cuota mensual media ha subido unos 300 dólares, y ya uno de cada cinco compradores arrastra un pago superior a los 1.000 dólares al mes. Para que las cifras cuadren, las financieras han extendido el plazo hasta los 96 meses, una duración que hace apenas unos años era una rareza.

El alargamiento del crédito no reduce el coste total; al contrario, lo infla con intereses acumulados. A esa práctica se suma el encarecimiento de los seguros, las reparaciones y las piezas, lo que convierte la propiedad de un coche en un agujero financiero creciente. Cuando los presupuestos familiares se tensan, muchos prestatarios que al principio cumplían los requisitos de solvencia dejan de poder hacer frente a las letras.

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La tormenta perfecta: seguros, reparaciones y gasolina a más de 5 dólares el galón

El fenómeno no se limita a la cuota del préstamo. Las primas de seguro han escalado al mismo ritmo que los siniestros, las facturas del taller son más caras y la guerra de Irán mantiene la gasolina al alza. En algunas zonas del país, el galón ha superado los 5 dólares, con el diésel aún más elevado. Para millones de familias, perder el coche significa quedarse sin acceso al trabajo, a la sanidad o a la educación, como recuerda el National Consumer Law Center: «Para quienes viven con ingresos bajos o en zonas rurales mal comunicadas, la supervivencia depende a menudo de disponer de un automóvil.»

El sector del automóvil lleva años centrado en vender cuotas mensuales, no coches. La factura ha llegado. Y los compradores con menos margen, aquellos que financian a través de las vías más caras, son los primeros en ver cómo la grúa se lleva el vehículo.

Análisis de Impacto

  • Dato del mercado: La tasa de morosidad en préstamos de automóvil subprime alcanza máximos de 15 años y los embargos igualan el peor ciclo de la crisis financiera.
  • El rumor interno: Varias financieras han empezado a endurecer discretamente los criterios de concesión, pero el volumen de titulización emitida sigue alto; si las curvas de impago se aceleran, el golpe reputacional puede ser mayor que el contable.
  • Veredicto: El mercado estadounidense está emitiendo una señal de alarma que Europa debería leer con atención. Los plazos de financiación se alargan y los precios suben a ambos lados del Atlántico, aunque en la UE las normativas de protección al consumidor son más estrictas. La pregunta no es si habrá un repunte de la morosidad, sino cuándo llegará a la industria europea del automóvil.