Subastan una rara unidad del Mercedes 280SE 3.5 Cabriolet V8 de 1971

De las 1.230 unidades del W111 cabriolet con motor V8 3.5 producidas entre 1969 y 1971, esta unidad repintada en azul claro conserva la mecánica de inyección y el cuero original azul oscuro. Se ofrece en puja pública a través de Bring a Trailer con procedencia de Illinois y docum

El Mercedes 280SE 3.5 Cabriolet representa la última evolución del aristocrático W111, y cada vez que una de sus escasas unidades cruza el bloque de subasta, los coleccionistas afinan el lápiz. La pieza que ahora se ofrece en Bring a Trailer, con carrocería en azul claro y cuero azul oscuro, es una de las aproximadamente 1.230 fabricadas entre 1969 y 1971, y esconde bajo el capó el robusto V8 M116.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: Es una de las 1.230 unidades del Mercedes 280SE 3.5 Cabriolet W111, la cima de la gama antes del cambio al R107.
  • No te lo puedes perder: La placa de datos revela una configuración con aire acondicionado Behr, elevalunas eléctricos y radio Becker Europa de fábrica.
  • Cifras y cotización: Producción total de 1.230 ejemplares; el motor V8 de 3.5 litros rinde 200 CV y 286 Nm con inyección Bosch Jetronic. En el mercado actual, ejemplares bien documentados se sitúan entre 150.000 y 250.000 euros.

El motor M116: la última joya del W111

Cuando Mercedes-Benz decidió instalar el V8 M116 en el bastidor del W111, transformó un gran turismo señorial en una máquina de prestaciones envidiables. El 3.5 litros con ángulo de 90°, bloque de hierro y culatas de aleación, respiraba a través de la inyección Bosch D-Jetronic, una solución electrónica que para 1969 resultaba casi visionaria. Con 200 CV a 5.800 rpm y un par máximo de 211 lb-ft —unos 286 Nm—, el 280SE 3.5 aceleraba con una suavidad y un empuje que desmentían su peso y su porte.

La serie W111, lanzada en 1959 con las variantes de seis cilindros, había alcanzado la madurez con las carrocerías cupé y cabriolet de líneas estilizadas, obra de Paul Bracq. La incorporación del V8 supuso un guiño a los gustos del mercado norteamericano, que demandaba motores de mayor cubicaje sin renunciar al refinamiento. De ahí que de las 1.230 unidades producidas, una proporción muy significativa llevara especificación estadounidense, como la unidad que nos ocupa, provista de cambio automático de cuatro relaciones y aire acondicionado.

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Foto: BaT

Conviene recordar que el M116 no era un propulsor cualquiera: compartía arquitectura con el V8 del Mercedes 600 y del 300 SEL 6.3, pero se construyó en mayor número, convirtiéndose en uno de los motores más fiables de la firma. La transmisión automática, de convertidor de par y relaciones suaves, permitía una conducción casi despreocupada, en sintonía con el lujo que irradiaba el habitáculo.

La unidad que sale a subasta: lectura de la placa de datos

El ejemplar que ahora busca nuevo propietario en Bring a Trailer salió de fábrica pintado en Medium Blue (código 396) y fue repintado en un tono azul claro que mantiene la elegancia original, aunque aleja la pátina de serie que tanto valora el purista. La capota de lona es del mismo color azul que el interior, un cuero oscuro que viste los asientos individuales delanteros y la banqueta trasera, y que se conserva en buen estado, sin los desgarros tan habituales en los flancos de estos modelos.

La placa de datos, reproducida en el anuncio de la casa de subastas, permite reconstruir con precisión la dotación de fábrica: cambio automático con palanca en el piso (código 420), especificación para Estados Unidos (491), retrovisor exterior izquierdo (503), radio Becker Europa (513), antena automática (531) y el paquete de aire acondicionado Behr con elevalunas eléctricos (586). Un equipamiento muy completo que confirma la vocación gran turismo de esta unidad.

El cuentakilómetros muestra apenas 8.000 millas, pero el odómetro de cinco dígitos ya ha dado la vuelta, por lo que la cifra real es desconocida. Los frenos de disco en las cuatro ruedas, la dirección asistida y los amortiguadores Bilstein mantienen la compostura dinámica, aunque las llantas de 14 pulgadas con tapacubos cromados lucen algunos arañazos visibles en las fotografías de la galería. El vendedor, un concesionario de Illinois que adquirió el vehículo este mismo año, entrega el manual del propietario, pero el título de Michigan es un duplicado, detalle que el posible comprador deberá revisar con atención.

El mercado de los W111 cabriolet: entre el purismo y la escasez

Los descapotables de la serie W111, especialmente en su variante 3.5, ocupan un escalón muy concreto en la escala de valoración de los clásicos Mercedes. No son tan cotizados como los 300 SL «Alas de Gaviota» ni alcanzan la brutalidad de los 600 Pullman, pero su combinación de escasez, estilo intemporal y mecánica V8 los ha convertido en un activo sólido. En los últimos cinco años, las unidades en estado de concurso han superado los 250.000 euros en subasta, mientras que los ejemplares con repintados, historial incompleto o especificación automática —como es el caso— se mueven en una horquilla más baja, entre 150.000 y 200.000 euros.

El cambio de color, aun siendo un azul muy cercano al original, resta puntos a ojos del coleccionista más exigente, que premia la pátina y la correspondencia con la ficha de fabricación. No obstante, el motor numbers-matching y la presencia de opciones poco frecuentes, como el Behr y la radio Becker, compensan en parte esa merma. Otro factor que influye en la cotización es la transmisión automática: aunque la mayoría de los 280SE 3.5 Cabriolet se entregaron con ella, el mercado europeo valora más la rara caja manual de cuatro velocidades, que apenas montaron unos pocos centenares de unidades.

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Conviene detenerse en la procedencia: esta unidad ha pasado sus años en Illinois, un estado que no destaca por la benignidad de su clima. La documentación es parcial —solo el manual del propietario y un título duplicado—, lo que obligará al futuro dueño a reconstruir el historial si aspira a entrar en certámenes de elegancia. A cambio, el coche se presenta con un aspecto honesto, sin pretensiones de restauración integral, lo que permite disfrutarlo en ruta sin el temor de estropear una inversión extremadamente sensible.

El V8 de 3.5 litros transformó al señorial W111 en un auténtico deportivo de gran turismo, sin renunciar a la distinción que siempre caracterizó a la estrella de tres puntas.

La subasta en Bring a Trailer es, como suele ocurrir en esta plataforma, un termómetro del pulso real del mercado. Al no haber reserva, el precio de martillo será el que los compradores estén dispuestos a pagar ahora mismo, sin referencias artificiales. Dado el interés creciente por los clásicos de la década de 1970 que aún pueden conducirse a diario, es probable que la puja alcance cifras cercanas a la banda baja de la horquilla, con margen para sorpresas si dos postores compiten por los códigos de opción poco comunes.

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En definitiva, este 280SE 3.5 Cabriolet no es la pieza que busca el inversor de sala blanca, pero sí la que puede hacer feliz a un aficionado que quiera sentir el empuje del V8 en una carretera costera, con el viento en la nuca y el zumbido de la inyección electrónica como banda sonora. Y, en el universo del automóvil clásico, eso sigue teniendo un precio difícil de tasar.

En el universo del coleccionismo Mercedes, los cabriolets de la serie W111 son ya patrimonio consolidado; encontrar una unidad con su motor original y opciones de fábrica es cada vez más difícil.