Un coche de calle que acelera más rápido que un Fórmula 1. Esa es la carta de presentación del McMurtry Spéirling PURE, la versión de producción del prototipo que batió todos los récords en Goodwood. Con 1.014 CV de potencia concentrados en apenas 1.350 kg de peso y una aerodinámica activa que genera 2.000 kg de carga aerodinámica incluso desde parado, este pequeño eléctrico monoplaza redefine los límites de lo que puede hacer un coche legal para la carretera. Según los datos oficiales del fabricante, acelera de 0 a 100 km/h en 1,55 segundos y puede mantener ritmo de LMP2 en circuito durante alrededor de 40-50 kilómetros entre recargas.
El secreto: dos ventiladores que generan carga aerodinámica desde cero
La clave de la capacidad dinámica del McMurtry Spéirling PURE no está solo en la relación peso-potencia, sino en su sistema de aerodinámica activa. Bajo la carrocería, dos ventiladores gigantes succionan aire y lo expulsan por la parte trasera, creando un efecto de succión que literalmente pega el coche al asfalto. La cifra técnica es contundente: 2.000 kg de carga aerodinámica, una magnitud que supera a la mayoría de los hiperdeportivos actuales a altas velocidades. Lo realmente diferencial es que esa carga está disponible a cualquier velocidad, incluso desde parado; en una salida en circuito, el neumático tiene agarre pleno desde el primer giro de la dirección.
Ficha técnica esencial
- Potencia máxima: 1.014 CV (a las ruedas traseras, mediante dos motores eléctricos).
- Aceleración 0-100 km/h: 1,55 segundos (cifra oficial del fabricante).
- Velocidad máxima: 305 km/h.
- Capacidad de batería: 100 kWh (iones de litio).
- Autonomía en circuito: Entre 40 y 50 km a ritmo de LMP2, según el fabricante. No se ha publicado cifra de homologación WLTP.
- Carga DC: Del 20% al 95% en 20 minutos. El cargador externo opcional de 120 kW confirma que la arquitectura acepta al menos esa potencia de carga.
- Peso en vacío: Aproximadamente 1.350 kg.
- Precio de partida: 1,15 millones de euros (antes de impuestos y personalización).
Batería y recarga: pensada para el pit lane, no para la autopista
El paquete de baterías de 100 kWh de capacidad es otro de los pilares técnicos del coche. Aunque el fabricante no ha detallado la química exacta —presumiblemente NMC de alta densidad energética para mantener el peso total en 1.350 kg—, lo que sí ha confirmado es un rendimiento de carga muy agresivo: pasar del 20% al 95% en 20 minutos. Si asumimos una curva de carga similar a la de otros eléctricos de altas prestaciones, eso implica una potencia media de carga por encima de los 250 kW durante ese intervalo, muy superior a los 120 kW del power bank que el fabricante vende como accesorio.
Ese power bank, un contenedor con ruedas de 100 kWh de capacidad y salida de 120 kW, está pensado para circuitos que aún no dispongan de infraestructura de carga rápida. Básicamente, es un generador de autonomía portátil que garantiza al propietario independencia completa para jornadas de rodaje. Sin embargo, para un uso exclusivo en carretera convencional, la cifra de autonomía en circuito deja claro que el McMurtry Spéirling PURE está optimizado para esfuerzos cortos e intensos, no para viajes de largo recorrido.
La combinación de 1.014 CV con apenas 1.350 kg y una carga aerodinámica de 2.000 kg, incluso desde parado, convierte al McMurtry Spéirling PURE en una máquina de tiempos que desafía cualquier referencia de la automoción de calle.
El propio fabricante califica la experiencia como “rendimiento de nivel F1 accesible a cualquier conductor”, una afirmación que los números respaldan. La aceleración lateral y de frenada alcanza los 3G, una cifra que compartía el prototipo y que se mantiene en la versión de producción gracias al trabajo sobre el chasis y los neumáticos de altísimo agarre.
Un precio que lo sitúa entre los eléctricos más exclusivos del mundo
El McMurtry Spéirling PURE se vende desde 1,15 millones de euros, antes de impuestos y con un amplio abanico de opciones de personalización. No es un coche para el circuito de competición homologado, sino un vehículo de calle matriculable, aunque sus prestaciones lo alejen de cualquier uso cotidiano. De hecho, la propia marca recomienda el uso de un asiento hecho a medida para el cliente, fijo y solo ajustable en volante y pedales; personas de hasta 2,01 metros de altura pueden acomodarse en su diminuta cabina de 3,81 metros de largo.
El dato de la aceleración —1,55 segundos— lo convierte en el coche de producción más rápido en esa medición, superando a hiperdeportivos como el Rimac Nevera o el Pininfarina Battista, que rondan los 1,8-1,9 segundos. Sin embargo, esa ventaja no proviene solo de la potencia bruta, sino de la capacidad de volcar todo el par a las ruedas traseras sin pérdida alguna de tracción gracias al efecto de succión de los ventiladores.
¿Y en carretera abierta?
Aunque el McMurtry Spéirling PURE está homologado para la vía pública, cualquier propietario deberá ser consciente de sus limitaciones operativas. La autonomía en circuito de 40-50 km se traduce en un uso recreativo de sesiones cortas; no hay cifra WLTP que permita estimar un recorrido en carretera, pero aplicando un factor de eficiencia típico para eléctricos de altas prestaciones, se podría especular con unos 150-200 km a ritmo legal. Eso sí, la aerodinámica activa, que genera carga incluso a baja velocidad, penalizará la autonomía en comparación con un eléctrico convencional de 100 kWh.
La recarga del 20% al 95% en 20 minutos, con la infraestructura adecuada de 350 kW, sería suficiente para reanudar una tanda de vueltas en el tiempo de un briefing. Y el power bank opcional elimina la barrera de la red de carga en circuitos. En definitiva, la compañía británica ha construido el coche eléctrico definitivo para la experiencia pura de conducción, sin concesiones, y lo ha puesto en producción. El precio es elitista, pero la tecnología que incorpora, desde los ventiladores de carga aerodinámica hasta la batería de carga ultrarrápida, marca un antes y un después en lo que puede ofrecer un eléctrico matriculable.

