Pantalla copiloto coche: el 35% de los conductores nunca la enciende según JD Power

La tecnología que pasa desapercibida puntúa más que los gadgets vistosos en el estudio JD Power 2026. El arranque inteligente logra la mayor satisfacción y apenas registra 2,4 problemas por cada cien vehículos.

La pantalla del copiloto es ya el gran fracaso de la carrera por llenar el coche de pantallas. El 35% de los propietarios que la equipan no la ha encendido nunca, según la edición 2026 del estudio Tech Experience Index que J.D. Power ha publicado este agosto.

El trabajo encuestó a 68.084 propietarios de vehículos nuevos del año modelo 2026 tras 90 días de uso. En total evaluó 40 tecnologías, repartidas entre confort, conectividad, asistencia al conductor, vehículos eléctricos y funciones inteligentes. La conclusión es incómoda para los departamentos de producto: lo que más satisface no se ve.

Las pantallas de pasajero, casi siempre opcionales, son el gran tropiezo. Registran 21,3 problemas por cada cien vehículos, una cifra alta para un elemento que no resulta imprescindible. El 35% de sus propietarios admite no haberlas probado jamás. Y solo un 6% las utiliza en cada trayecto.

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Según Doron Hikry, de J.D. Power, ‘la tecnología que más valoran los clientes suele ser la que apenas notan porque simplemente funciona. El mensaje colisiona con la estrategia de varios fabricantes que han hecho del salpicadero una feria de pantallas. Las desarrollan, las cobran y ahora descubren que una parte relevante del mercado las ignora.

Lo que sí puntúa: tecnología discreta, ayudas útiles y cero espectáculo

La función mejor valorada del estudio es el arranque inteligente: enciende y apaga el vehículo sin que el conductor busque la llave. Registra apenas 2,4 problemas por cada cien unidades, la incidencia más baja del informe. El climatizador inteligente también obtiene una nota alta y genera pocas quejas. La lógica es clara: el cliente no premia lo que brilla, sino lo que le ahorra gestos.

Apagar el coche sin buscar la llave importa más que una pantalla de 15 pulgadas en el lado del acompañante.

En asistencia al conductor hay otra sorpresa. Los sistemas nivel 2 convencionales con manos al volante superan en ejecución y experiencia general a los avanzados nivel 2+ con conducción manos libres. Estos últimos registran ligeramente menos incidencias, pero no generan más satisfacción. Los clientes no piden autonomía simulada: piden que el sistema les ayude sin estorbar.

La clasificación por marcas deja un doble paradigma. Cadillac lidera innovación premium con 641 puntos sobre 1.000, por delante de Genesis (559) y BMW (524). En el segmento masivo, Hyundai repite victoria con 524 puntos por séptimo año consecutivo, con GMC y Kia empatados en 470. El patrón se repite en los galardones: espejos con cámara para el Cadillac Escalade y la Toyota Tundra, cámaras de ángulo muerto, llaves digitales, conducción de un pedal y programador de carga para eléctricos. Nada especialmente de ciencia ficción.

Parece que el cliente ya ha elegido.

La lectura industrial: el negocio de la pantalla frente al coste de lo útil

Conviene leer este estudio en clave de coste y de posicionamiento. La pantalla del copiloto no solo plantea un problema de satisfacción; arrastra un problema de negocio. Se vende como opción, suele estar ligada a paquetes premium y condiciona la arquitectura interior. Si el 35% de los compradores no la usa, el fabricante está invirtiendo en un argumento comercial que no se traduce en fidelidad ni en valor percibido. La cuenta no sale.

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Hay un precedente claro. La fiebre de los mandos táctiles y las superficies hápticas obligó a varios fabricantes alemanes a rectificar después de una ola de críticas. Ahora, la pantalla de pasajero recorre el mismo camino: muy vistosa en las presentaciones, menos amable en el uso real. La diferencia es que el estudio añade cifras: 21,3 problemas por cada cien vehículos es una anomalía que ninguna marca querría en un componente opcional.

El cliente no rechaza la digitalización; rechaza el ruido. El arranque inteligente o la cámara de punto ciego son tecnologías baratas de desarrollar, fáciles de explicar y con una tasa de quejas mínima. En cambio, la pantalla del pasajero concentra coste, complejidad y desapego. La comparativa internacional invita a dudar: lo que funciona en un mercado no siempre se traslada a otro. En Estados Unidos, la pantalla del copiloto no ha encontrado todavía demanda real. Las marcas europeas deberían tomar nota antes de estandarizar una solución cara y opcional.

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El siguiente examen será la edición de 2027. Ahí se verá si las marcas recortan estas pantallas o insisten en un lujo que el propietario estadounidense, de momento, no ha pedido.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: el 35% de no uso de la pantalla del copiloto cuestiona la rentabilidad de una opción cara en el mix de ventas estadounidense.
  • El rumor que ya corre: las marcas europeas miran con lupa el estudio para decidir si eliminan la pantalla del pasajero de futuras generaciones o la reducen al segmento premium.
  • Veredicto: la tecnología invisible gana la batalla. El arranque inteligente y las cámaras de punto ciego marcan el camino; el espectáculo de pulgadas, no.