El Maserati Ghibli Spyder de 1970 con chasis 1189 sale a subasta: solo 125 fabricados

Se entregó nuevo en Pensilvania y recaló en Texas antes de obtener el National First Prize del AACA en marzo de 2026. Conserva la documentación de Maserati Classiche y las copias de las hojas de pedido y construcción de fábrica.

El Maserati Ghibli Spyder del chasis 1189 sale a subasta: uno de los 125 descapotables fabricados en cuatro años de producción.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: un Spyder completado en julio de 1970 y entregado nuevo en Pensilvania, con la cadena de propietarios documentada y el respaldo de Maserati Classiche sobre las hojas de pedido y construcción.
  • No te lo puedes perder: el coche salió de fábrica en Rosso Cordoba y hoy luce azul oscuro con techo duro a juego; el National First Prize del AACA premia el estado, no la fidelidad al color de pedido.
  • Cifras y producción: 125 Spyder en cuatro años de fabricación, V8 de 4,7 litros y cuatro árboles de levas con 314 CV y 341 lb-ft (462 Nm), y un odómetro de cinco dígitos con 40.000 millas y kilometraje total desconocido.

De Pensilvania a Georgia: la vida documentada del chasis 1189

El Maserati Ghibli Spyder se completó en fábrica en julio de 1970 y la copia de la nota de entrega que acompaña al lote fija su primer destino en Trident Imported Motors, el concesionario de Rosemont, en Pensilvania, con los colores de salida y dos opciones marcadas: dirección asistida y llantas de radios. Junto a ese documento viajan el certificado de origen y las fichas de Características Técnicas y Estéticas emitidas por Maserati Classiche, además de copias de otras hojas de pedido y construcción, un respaldo documental poco habitual en esta serie.

Por el historial pasó la profesora y autora Geneva Smitherman antes de que, a comienzos de los años ochenta, el Spyder marchara a manos de un coleccionista italiano. Ya en Texas, en algún punto de las cuatro décadas siguientes, afrontó una restauración de varios años que concluyó a principios de los noventa.

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El propietario actual lo adquirió en Bring a Trailer en abril de 2022 y en marzo de 2026 lo presentó en los Winter Nationals del AACA, en Cartersville, Georgia, de donde salió con un National First Prize. Hoy se ofrece en consignación de concesionario a través de un BaT Local Partner, y el anuncio del lote reúne la documentación completa junto al título de Indiana.

La intervención de los noventa dejó dos huellas que el purista leerá con lupa. El coche salió de fábrica en Rosso Cordoba y desde entonces luce un azul oscuro, con un techo duro a juego localizado y adquirido durante esos mismos trabajos. El habitáculo, originalmente en tono tostado, fue retapizado en cuero beige —asientos, paneles de puerta, consola y parte baja del salpicadero—, con moqueta más oscura, forro de ante negro en la parte superior y vinilo acolchado negro bajo la tapa del vano y la del maletero.

El equipamiento responde a un gran turismo de lujo más que a un deportivo de garaje: elevalunas eléctricos, asientos con reposacabezas, aire acondicionado, cinturones Klippan y un Becker Mexico de casete, con volante de aro de madera y botón de bocina acolchado. La instrumentación conserva el velocímetro de 200 mph —unos 322 km/h—, el cuentarrevoluciones con zona roja a 5.500 rpm y el reloj de presión de aceite; la consola central agrupa amperaje, temperatura de refrigerante, temperatura de aceite y nivel de combustible.

Un Ghibli Spyder no se juzga por lo que le falta, sino por lo que conserva: papeles de fábrica y cuatro décadas de historia rastreable.

El trazo de Giugiaro y el V8 de cuatro cámaras

El Ghibli Spyder se presentó en el Salón de Turín de noviembre de 1968, dos años después del coupé, y su techo recortado llevó la firma de Giorgetto Giugiaro, que adaptó su propio diseño como uno de sus últimos trabajos para Ghia. No fue un coupé amputado: el Spyder mantuvo el frontal cerrado del hermano de techo fijo y ganó un maletero de mayor superficie, bocas de llenado horizontales para el combustible y un panel metálico enrasado que oculta la capota de lona plegada. De los cuatro años de producción salieron 125 unidades, una media superior a las treinta al año.

Bajo el capó, el Tipo AM115 mantiene la receta de fábrica: bloque y culatas de aluminio, doble árbol de levas por bancada, cárter seco, cuatro carburadores Weber de doble cuerpo y colectores de escape cuatro en uno. La potencia homologada era de 310 hp a 6.000 rpm —unos 314 CV— y el par, de 341 lb-ft a 3.500 rpm, equivalentes a unos 462 Nm. El cárter seco, solución habitual en la competición de la casa, rebaja la altura del cárter y ayuda a sostener la presión de aceite en curva.

La transmisión es un ZF de cinco relaciones con puente Salisbury, la frenada corre a cargo de discos ventilados asistidos en las cuatro ruedas y el chasis combina doble triángulo con muelles delante y eje rígido con ballestas detrás; los amortiguadores y las cinchas de tope del eje trasero se sustituyeron en 2021. Las llantas Campagnolo de 15 pulgadas con fijación de tuerca central calzan neumáticos 215/70 VR15 Michelin XWX con fecha de fabricación de 2020, y hay una rueda de repuesto en el maletero con goma Pirelli. La bomba de la dirección asistida se revisó en noviembre de ese mismo año.

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Rosso Cordoba, azul oscuro y la prima de la autenticidad

Su odómetro de cinco dígitos marca 40.000 millas, unos 64.400 kilómetros, de los que apenas 70 se han sumado desde 2022; el kilometraje total se declara desconocido, una fórmula honesta que obliga a leer el resto del conjunto como aval. El compresor del aire acondicionado, el reloj y el indicador de nivel de combustible se revisaron también en 2021, y el silencioso Ansa presenta orificios en su cuerpo, un detalle de mantenimiento que conviene presupuestar antes de pujar.

El repintado es el punto que separa dos lecturas del mismo coche. Para el coleccionista de concours, un ejemplar que abandonó el Rosso Cordoba de pedido pierde enteros frente a un original sin tocar, y el premio del AACA —un juicio de estado, no de fidelidad histórica— no certifica la cromática de fábrica. Para quien quiera usarlo, en cambio, el azul oscuro con techo duro a juego y el cuero beige componen una de las combinaciones más elegantes de la carrocería. Lo que nadie discute es lo que sí viaja con el lote: número de bastidor, hojas de pedido y sello de Maserati Classiche.

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Hay, además, dos factores de escasez que no admiten discusión. El primero es la producción: 125 Spyder en cuatro años, frente a un coupé mucho más abundante. El segundo es la documentación, poco frecuente en un coche que ha pasado por una cadena de propietarios conocida y una restauración concluida hace más de tres décadas. Que vuelva al mercado en la misma plataforma donde se vendió en abril de 2022 permite leer, con el tiempo, la evolución de la demanda sobre un mismo chasis.

Queda la pregunta de siempre, y no tiene respuesta universal: devolver el azul al Rosso Cordoba de fábrica, conservar el conjunto tal y como lo dejó la restauración de los noventa, o mantener el estado actual y dejar que el papel haga el trabajo. Cada opción tiene su comprador. La puja dirá cuál de las tres pesa más.