No hacer un mantenimiento básico a tu coche puede costarte 200 euros de multa y reparaciones que superan los 1.500 euros. Pero lo peor no es el dinero, sino el riesgo: un vehículo con neumáticos desgastados, frenos en mal estado o la dirección descuidada multiplica por cinco la probabilidad de morir en un accidente, según un estudio reciente.
Un riesgo que se multiplica por cinco
El informe ‘Antiguos y mal mantenidos (2015-2024)’, elaborado por la Fundación Línea Directa en colaboración con el Centro Zaragoza, pone cifras a la desidia mecánica: en la última década, al menos 670 personas han fallecido y más de 23.000 han resultado heridas en siniestros donde los vehículos implicados presentaban anomalías técnicas. Cuando el fallo afecta a elementos de seguridad (neumáticos, suspensión, dirección o sistema de frenado), la tasa de mortalidad se triplica de entrada y llega a quintuplicarse.
El estudio también señala que casi el 18 % de los turismos suspende la ITV a la primera, acumulando una media de dos defectos graves. Entre las causas más frecuentes aparecen el alumbrado (37 %), el motor y la transmisión (19 %) y los frenos (12 %). Solo uno de cada tres vehículos que deberían pasar la inspección acude a la cita, y el absentismo encarece la factura: un coche que retrasa la revisión más de un año tiene un 25 % de probabilidades de suspender, frente al 15 % de uno puntual.
Qué te va a costar no mirar a tiempo
Circular con los neumáticos por debajo de 1,6 milímetros de dibujo puede acarrear 200 euros de multa (100 euros con pronto pago) y, además, no pasarás la ITV. Pero la avería catastrófica es aún más cara: una reparación de motor por rotura de la correa de distribución ronda los 1.500 euros, cuando cambiarla a tiempo cuesta unos 400 euros. Lo mismo ocurre con los frenos: unas pastillas al límite no solo te dejan sin inspección, sino que aumentan la distancia de detención y pueden provocar un siniestro.
La falta de conocimiento agrava el problema. El 49 % de los conductores no revisa el líquido refrigerante, el 24 % no sabe medir el aceite y 4,8 millones ignoran la presión adecuada de los neumáticos. Un 39 % admite haber circulado con un testigo de avería encendido en el cuadro de mandos. Pequeños gestos, como comprobar la presión cada mes o cambiar el filtro de aire a tiempo, evitan multas y reparaciones costosas.
El factor económico y la tormenta perfecta en la carretera
El abandono de las revisiones tiene un componente económico claro: las reparaciones han subido un 22 % en cinco años, y el 52 % de los conductores que descuidan el mantenimiento admite que lo hace por el coste. A esto se suma la antigüedad del parque móvil español, que alcanza los 14,5 años de media, y la recurrencia a talleres ilegales o a reparaciones caseras que 2,5 millones de conductores reconocen haber hecho. La combinación dispara los riesgos y las sanciones.
Un coche mal mantenido triplica la tasa de mortalidad en caso de accidente; si los fallos tocan neumáticos o frenos, el riesgo se multiplica por cinco.
Las cifras de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la ITV (AECA-ITV) dejan otro dato alarmante: uno de cada tres vehículos obligados a pasar la inspección no acude. Cuanto más se retrasa el examen, peor es el resultado. No hacer la ITV en plazo puede suponer 200 euros de multa y, si el coche tiene defectos muy graves, la prohibición de circular hasta arreglarlos. Para el bolsillo y para la seguridad vial, saltarse el mantenimiento sale siempre más caro.

