Si observas las imágenes del Lexus RZ curvado sobre sí mismo hasta formar un aro perfecto o la del RX que se retuerce como si fuera una goma que ilustran esta información, probablemente pienses lo mismo que todos: «esto está hecho con IA». Pero esta vez te equivocas.
La marca japonesa se ha aliado con MSCHF, el provocador colectivo artístico de Nueva York, para lanzar MOTOMORPHOSIS, un proyecto que lleva al mundo físico las deformaciones imposibles que estamos acostumbrados a ver en pantallas, animaciones 3D o imágenes creadas con inteligencia artificial. Dos vehículos electrificados de producción, transformados en esculturas que desafían lo que creemos saber sobre ingeniería, diseño y materia.
Cuando la pregunta ya no es «¿es IA?»
Vivimos en una época en la que cualquier imagen extraordinaria despierta la misma sospecha. Lexus y MSCHF han decidido darle la vuelta a esa pregunta: en lugar de usar herramientas digitales para fabricar objetos imaginarios, parten de coches reales y los deforman hasta conseguir formas que parecen imposibles.
MSCHF llama a estas piezas «Form Cars», en oposición a los tradicionales Concept Cars. No pretenden anticipar el coche del futuro, sino explorar hasta dónde llega la imaginación cuando dejamos de asumir que un automóvil tiene que tener la forma que conocemos.
Circle Car: el Lexus RZ 450e que conduce eternamente en círculos

La primera pieza parte de un Lexus RZ 450e, completamente eléctrico. MSCHF lo ha curvado hasta que su frontal y su parte trasera se encuentran, formando una estructura circular continua. El resultado: un coche que parece perseguirse a sí mismo para siempre.
Es una paradoja hecha escultura. Un vehículo diseñado para desplazarse se convierte en un objeto completamente estático que, sin embargo, transmite movimiento.
Twisted Car: el Lexus RX 450h+ que se retuerce sobre sí mismo

La segunda creación utiliza un Lexus RX 450h+ híbrido enchufable sometido a una espectacular torsión longitudinal. Sus líneas y superficies fluyen alrededor de una espiral, como si la carrocería hubiera dejado de ser metal para convertirse en un material flexible, manipulado en un programa de animación 3D. Solo que esta vez no está dentro de una pantalla. Es real.
Del píxel al metal: el «squash and stretch» llega al automóvil

Las deformaciones de estos dos modelos de Lexus forman parte recurrente del trabajo de MSCHF, colectivo conocido internacionalmente por convertir objetos cotidianos y elementos de la cultura popular en provocaciones artísticas. En MOTOMORPHOSIS, esa filosofía encuentra un nuevo terreno de juego en el automóvil.
El proyecto toma prestada una técnica clásica de la animación digital, el squash and stretch, que permite comprimir, estirar o deformar objetos para transmitir movimiento. MSCHF traslada esa libertad a un objeto que asociamos con lo contrario: precisión industrial y estructuras perfectamente definidas.
El efecto es desconcertante. Sabemos que estamos ante un Lexus, pero nuestro cerebro insiste en que un Lexus no debería poder adoptar esa forma.
Electrificación e imaginación: otra forma de mirar el coche eléctrico

Durante años, la conversación sobre el coche electrificado ha girado en torno a la tecnología, la autonomía, las baterías o las prestaciones. MOTOMORPHOSIS propone mirarlo desde otro ángulo: la imaginación.
Según explica Lisa McQueen, responsable de marketing de Lexus en Estados Unidos, el proyecto busca cambiar la pregunta habitual sobre qué impulsa a un vehículo electrificado para plantear qué puede impulsar también en nuestra imaginación. Una visión que encaja con la voluntad de Lexus de explorar nuevas expresiones del diseño, la tecnología y la creatividad más allá del propio automóvil.
Dos coches, cuatro objetos, una misma pregunta

La instalación enfrenta cada Lexus original con su versión transformada: a un lado, el coche que conocemos; al lado, su gemelo imposible. La comparación funciona como un pequeño experimento sobre la percepción: cuánto de lo que creemos que es un coche procede del objeto que tenemos delante y cuánto de las reglas que nuestro cerebro ha aprendido sobre cómo debería ser.
Después de décadas viendo automóviles bajo una misma lógica formal, basta con cambiar esas reglas para que algo perfectamente reconocible resulte extraño. Ahí está precisamente la provocación. No es inteligencia artificial. Es imaginación convertida en materia.
Quién es MSCHF
MSCHF es un colectivo conceptual que utiliza propiedades culturales, desde objetos y marcas hasta comportamientos, como su medio de trabajo. Provoca una respuesta pública generalizada como forma de performance y desarrolla intervenciones elaboradas que exponen y aprovechan el absurdo de nuestros sistemas culturales, políticos y económicos. En última instancia, representa una subversión compleja de la estructura corporativa que busca desafiar cada esfera con la que entra en contacto.


