En el mundo del automovilismo, pocas historias se hacen virales con tanta rapidez como un buen escándalo. O salseo como dicen los jóvenes ahora. Y si ese escándalo tiene como protagonista un impresionante Koenigsegg One:1 —uno de los hiperdeportivos más exclusivos del planeta— la mezcla es todavía más explosiva que el etanol E85 que esta maravilla de la ingeniería es capaz de detonar en sus ocho cámaras de combustión.
A principios de este año, varios medios de comunicación europeos difundieron la historia de que un grupo de hombres, supuestamente vinculados al Grupo Wagner, habían robado por la fuerza un Koenigsegg One:1 que además estaba asociado al expiloto de Fórmula 1 Adrian Sutil. Incluso se llegó a afirmar que hasta la Interpol lo estaba buscando. Sonaba a película de acción… y como suele ocurrir, la realidad era mucho menos cinematográfica.
Las informaciones, que se propagaron como la pólvora, procedían de un sitio web que reinterpretó de forma sensacionalista un informe alemán antiguo, concretamente fechado en enero de 2026. Lo que se presentó como una “noticia de última hora” el pasado 30 de abril no era más que una historia descontextualizada. Aun así, bastó para que algunos medios la replicaran sin verificar sus fuentes, alimentando el mito de un robo que jamás ocurrió.
Este impresionante Koenigsegg One:1 nunca llegó a ser robado

La verdad salió a la luz el pasado 23 de marzo, cuando el diario alemán Bild localizó el supuesto coche robado estacionado tranquilamente en la ciudad de Múnich. No había sido robado, ni perseguido por la Interpol, ni ocultado por mercenarios. Simplemente había sido confiscado temporalmente por la Oficina de Policía Criminal del Estado de Baden-Württemberg, cosa que tampoco es baladí, y posteriormente devuelto a su propietario legítimo: la empresa de leasing AIL Leasing.
Christian Finke, director de ventas de la compañía, fue tajante: “La afirmación de que este coche era buscado por la Interpol era pura invención”. Con esa frase, el castillo de rumores se vino abajo de ipso facto.
Uno de los One:1 mas especiales de todos y que va rumbo a una subasta

Con la polémica ya enterrada, los especialistas de RM Sotheby’s anunciaron que el chasis 7108, que se cree que es el mismo vehículo protagonista de los rumores, saldrá a subasta en Tegernsee a comienzos de el próximo mes de julio. Su precio estimado oscila entre 8 y 10 millones de euros, aunque muchos expertos creen que incluso podría superar esa cifra.
Este Koenigsegg One:1, conocido internamente como “JC”, es especialmente codiciado. Se trata del tercer ejemplar fabricado para un cliente, dentro de una producción total de solo siete unidades: seis comerciales y un prototipo. Su mecánica es tan extrema como su exclusividad, porque esconde un 5.0 V8 Biturbo que es capaz de desarrollar 1.360 HP (1.379 CV), exactamente el mismo número que su peso en kilos. Esa relación 1:1 es la que da nombre al modelo y lo convierte en uno de los hiperdeportivos más radicales jamás construidos.
Una configuración que es imposible de confundir

Si algo distingue al chasis 7108 es su estética. La carrocería de fibra de carbono vista se combina con detalles en rosa brillante en prácticamente todos los elementos aerodinámicos: splitter, toma de aire del techo, faldones laterales, difusor, alerón activo e incluso las llantas Aircore, con bloqueo central y también en ligera fibra de carbono. El interior sigue el mismo patrón, con costuras y acentos en rosa que lo hacen inconfundible.
Según el Registro de Vehículos, este Koenigsegg One:1 fue encargado para complementar una extraordinaria colección privada que incluía un Pagani Zonda 760 JC, un Ferrari FXX-K y un Ferrari 458 Speciale Aperta, todos ellos con combinaciones de colores similares. El coche fue visto por última vez en público en el año 2016, durante un evento en el Circuito Internacional de Shanghái, antes de desaparecer de los focos… hasta ahora.
El Koenigsegg One:1 y su conexión con Adrian Sutil

Durante años, muchos aficionados asumieron que el coche pertenecía a Adrian Sutil. No era una idea descabellada: el expiloto fue grabado conduciendo un Koenigsegg One:1 idéntico en varias ocasiones, especialmente por las calles de Mónaco, donde el registro indica que el coche pasaba los veranos. Sin embargo, RM Sotheby’s no menciona a Sutil en su descripción, y los documentos oficiales tampoco lo señalan como propietario.
La revista Auto Motor und Sport investigó el caso y confirmó que el titular registrado es Pace Cars International GmbH, una filial de Esser Automotive, distribuidor oficial de Koenigsegg en Alemania. Markus Esser explicó que su empresa entregó el coche nuevo en el año 2015, lo recompró en 2019 y lo financió mediante una operación de venta con arrendamiento con AIL Leasing. Posteriormente, Pace Cars International lo arrendó a Sutil de forma permanente, hasta que el vehículo fue confiscado y devuelto a su propietario contractual.
En resumen: el coche nunca fue robado. Era un vehículo alquilado que simplemente regresó a quien figuraba como dueño legal.
Un historial de mantenimiento que luce impecable

El anuncio de RM Sotheby’s detalla un historial de mantenimiento ejemplar: revisiones en Esser Automotive en 2017, 2019 y 2021, mantenimiento adicional en SIC Garage en 2022 y una revisión completa de fábrica antes de la subasta. El odómetro marca tan solo 4.233 kilómetros, una cifra ridícula para un coche con once años de eso sí, ajetreada vida a sus espaldas.
Con tan pocas unidades fabricadas y una configuración tan reconocible, no es extraño que algunos expertos crean que el precio final podría superar ampliamente la barrera de los 10 millones de euros. Sea cual sea la cifra, lo que está claro es que uno de los Koenigsegg más famosos —y más malinterpretados— está a punto de cambiar de manos.
Cinco claves del Koenigsegg One:1 chasis 7108
- Nunca fue robado — La historia viral era falsa; el coche estaba confiscado, no desaparecido.
- Exclusividad extrema — Solo siete unidades fabricadas, seis para clientes.
- Configuración única — Fibra de carbono vista y detalles en rosa brillante.
- Conexión con Sutil — El expiloto lo conducía, pero no era el propietario registrado.
- Valor al alza — La estimación es de 8 a 10 millones, pero podría subir mucho más.
Fotos: RM Sotheby’s











































