Aprilia acaricia el primer título de MotoGP de su historia, pero la pregunta no es quién gana, sino a quién deja ganar.
Un líder con contrato ajeno y la sombra del boicot
Jorge Martín lidera el mundial con 31 puntos, una renta sólida pero no definitiva con Marc Márquez cuarto a 40. El problema: el madrileño ya ha firmado con Yamaha para 2027 y, si se proclama campeón, cargará el dorsal número uno hacia otro fabricante. Eso convierte cada decisión de Aprilia en un mensaje.
Massimo Rivola, el mandamás de Aprilia Racing, ha tenido que responder en Sky a la pregunta incómoda: ¿boicot a Martín? Su respuesta es clara en la forma y ambigua en el fondo. ‘La prioridad es convertir a Aprilia en un fabricante ganador’, aseguró, y añadió que no habrá favoritismos.
Sin embargo, reconoció que, si le dieran a elegir, preferiría que ganara un piloto del equipo oficial. Es decir, Martín o Marco Bezzecchi antes que Ai Ogura o Raúl Fernández, los pilotos de Trackhouse. El matiz es todo.
La desconfianza no nace de la nada. En el pasado reciente, el paddock ha visto cómo Marc Márquez fue acusado de acaparar piezas y desarrollo en detrimento de sus compañeros. Rivola no ha hecho nada que invite a esa comparación, pero su confesión de preferencia abre una rendija.
Nadie en Noale quiere sabotear a un líder, pero todos en Noale saben qué ganador quieren ver en la foto.
De hecho, la declaración de Rivola encaja con una lógica industrial más que deportiva. Aprilia es la única fábrica europea que puede romper la hegemonía japonesa e italiana en un mismo curso, y el valor comercial de un campeón no se mide solo en el trofeo. Si Martín se lleva el número uno a Yamaha, el relato del título queda a medias.
La lectura industrial es otra. Aprilia, con un campeón que se va, no solo pierde el dorsal número uno; pierde la oportunidad de capitalizar el título en sus próximas ventas.
Rivola dibuja la línea: sin sabotaje, con preferencia clara
El directivo italiano insistió en que ‘no habrá boicot’ y que la prioridad es que Aprilia sea campeona, independientemente del piloto. Eso son palabras tranquilizadoras. Otra cosa son las decisiones que se tomen en los despachos.
Rivola también recordó que Aprilia tiene ‘el equipo oficial’ y que, como es lógico, preferiría que ganara un piloto oficial. La frase no es una orden de equipo, pero nadie en el paddock la escuchó sin levantar una ceja. Martín tiene 31 puntos, Bezzecchi, su compañero, está más lejos.
El contexto de la temporada agrava la tensión. Aprilia podría convertirse en la quinta marca en ganar un mundial de MotoGP en los últimos ocho años. Honda lo hizo en 2019, Suzuki en 2020, Yamaha en 2021 y Ducati entre 2022 y 2025. Solo KTM quedaría fuera de ese círculo.
El eco de aquella etapa de Márquez en Honda sirve de advertencia. Si Aprilia deja de suministrar las mismas piezas a medio campeonato, el daño reputacional no tiene vuelta atrás.
El precedente de 2024 es ilustrativo. Martín dejó Ducati como campeón y se fue a Aprilia con el dorsal uno. Si repite la jugada y se marcha a Yamaha con el título, habrá ganado el mundial con tres marcas distintas. Aprilia, en cambio, se quedaría con las estadísticas y sin la foto del campeón en su garaje.
En pista, la ventaja de Martín es real pero no congelada. La progresión de Bezzecchi en la segunda mitad del año y la adaptación de Márquez a la Ducati recortan distancias cada fin de semana. Rivola no puede permitirse un error de gestión.
La prensa italiana ya compara esta situación con el caso que sacudió al paddock hace una década. Entonces, la fábrica de turno negó cualquier trato desigual. Hoy, en Noale, las declaraciones de Rivola no cierran la puerta del todo.
Por ahora, la jerarquía de Aprilia manda sobre el papel: el equipo oficial tiene prioridad de recursos. La cuestión es si esa prioridad se convertirá en decisiones perjudiciales para Martín, como sucedió en casos anteriores. Rivola descarta una orden de equipo, pero el término boicot ya está sobre la mesa.
La estrategia de Aprilia y el precedente de Márquez
La gestión de pilotos es un clásico del campeonato. Valentino Rossi nunca fue acusado de esconder piezas a sus compañeros, según recuerda Davide Brivio en la fuente original. Con Márquez, en cambio, las sospechas eran constantes. Aprilia no es Honda, pero sí es una fábrica pequeña con un título en juego.
Si Aprilia mueve ficha en favor de Bezzecchi o restringe una evolución a Trackhouse, el boicot no tendrá un comunicado oficial, pero se notará en la pista. De momento, la ventaja de Martín le da un colchón de 40 puntos sobre el primer Ducati, que es Márquez. Suficiente para defenderse, no para confiarse. Nadie con memoria en MotoGP muerde así.
Yamaha observa desde la distancia. Se llevará a Martín en 2027 y cualquier gesto que rebaje la competitividad de su futuro piloto será leído como una afrenta. Rivola lo sabe.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado: Aprilia no se juega solo un trofeo, sino la credibilidad de su estructura satélite y el valor de marca ante un fichaje que se marcha a Yamaha.
- El rumor del paddock: Pese a las palabras de Rivola, en Noale crecen los recelos sobre ayudas extra al equipo oficial antes del cierre del campeonato.
- Veredicto de impacto: La polémica del boicot no ha hecho más que empezar. Si Martín pierde el liderato por una decisión dudosa de Aprilia, el relato será peor que no haber ganado.

