Desequilibrio de voltaje en la batería: 25.000 coches eléctricos pierden autonomía y carga rápida

La mediana de desviación entre celdas de una batería sana es de solo 8 milivoltios, según el especialista Generational. Un desequilibrio superior a 50 mV, detectado en uno de cada 85 coches analizados, obliga al sistema de gestión a limitar autonomía y potencia de carga.

Un desequilibrio de voltaje de apenas decenas de milivoltios puede recortar la autonomía y la velocidad de carga de más de 25.000 coches eléctricos que ya circulan por el Reino Unido. No es un fallo catastrófico ni una alerta de batería: es un desajuste silencioso entre celdas que, según el especialista en diagnóstico de baterías Generational, afecta a uno de cada 85 vehículos eléctricos usados analizados.

El dato: ocho milivoltios de mediana y una alerta a partir de 50

Generational examinó más de 10.000 baterías de coches eléctricos usados de distintas edades y marcas. La mayoría de las unidades presentaban un equilibrio de voltaje muy sano: la mediana de diferencia entre la celda más alta y la más baja se situó en tan solo 8 milivoltios (mV).

Esa es la referencia de una batería bien balanceada. A partir de ahí, el estudio identifica una banda de riesgo: aproximadamente uno de cada 85 coches analizados supera los 50 mV de desviación entre celdas. La cifra puede parecer irrelevante en términos absolutos, pero en el contexto de una batería de tracción es una señal temprana de degradación irregular.

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‘Los problemas de desequilibrio de celdas son a menudo imperceptibles mientras la batería desarrolla un fallo que puede afectar a la autonomía, la carga o el valor más adelante’, apunta Oliver Phillpott, consejero delegado de Generational. ‘La única forma práctica de ver ese riesgo a tiempo es testearlo’.

En los casos más severos, uno de cada 200 vehículos registra un desequilibrio superior a 100 mV. Ahí el problema ya no es solo de rendimiento: puede hacer la autonomía impredecible, dificultar la carga y provocar que el sistema de gestión de la batería limite la potencia global para proteger las celdas dañadas.

Un desequilibrio de celdas puede no dar ningún síntoma y, aun así, estar erosionando autonomía, carga rápida y valor residual.

La diagnosis es posible porque la tecnología de Generational se conecta al puerto OBD del vehículo e interroga cada celda de forma individual. Así obtiene una imagen del estado de salud de la batería más granular que la que ofrecen los comprobadores convencionales.

Las claves técnicas

  • Qué es: un desequilibrio de voltaje entre las celdas de una batería de iones de litio, medido en milivoltios, que obliga al sistema de gestión de batería (BMS) a compensar la diferencia para proteger el paquete.
  • Qué problema resuelve detectarlo: evita comprar un eléctrico usado con autonomía oculta reducida, carga lenta o una futura reparación que puede superar los 9.000 euros según el alcance del daño.
  • Dónde y cuándo llega: los diagnósticos sobre vehículos usados ya se aplican en el mercado británico; la obligación de pasaporte de batería para vender un eléctrico llega en febrero de 2027.

Por qué unos pocos milivoltios deciden la autonomía y la carga

La explicación está en el BMS, el sistema electrónico que monitoriza cada celda. Si detecta que una celda se carga o descarga antes que las demás, puede reducir la potencia de carga, limitar la entrega energética o reservar capacidad para evitar daños mayores. El conductor lo nota como menos autonomía real y cargas rápidas más lentas, sin que aparezca un testigo de avería.

En algunos casos, un rebalanceo de celdas es suficiente: cargar al 100% con corriente alterna lenta y dejar el coche enchufado permite al BMS igualar voltajes. Pero cuando el desequilibrio se enquista, la reparación es la vía realista. Y ahí llega el dato económico: la batería puede representar hasta el 40% del valor de un coche eléctrico.

autonomía batería EV

Una reparación de unas pocas celdas supera con facilidad los 1.000 euros. En un caso documentado por Generational, un desequilibrio que afectaba a tres módulos costó cerca de 8.000 libras, en torno a 9.400 euros al cambio. Con esos números, no extraña que algunos vehículos con baterías defectuosas acaben declarados siniestros.

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Del pasaporte de batería al certificado de salud: qué cambia para el comprador

Los desequilibrios de este tipo son poco frecuentes y el coche eléctrico sigue teniendo menos piezas móviles que un térmico. La diferencia es que un motor de gasolina con fallos suele avisar con ruidos u olores, mientras que la degradación celular no siempre deja rastro visible. Por eso el debate ya no es solo técnico, también es de transparencia comercial.

Desde febrero de 2027, la venta de un coche eléctrico en la Unión Europea deberá ir acompañada de un pasaporte digital de batería accesible mediante QR. Incluirá información sobre huella de carbono, materiales, reciclabilidad y estado de salud de las celdas.

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El problema de fondo es que no todos los certificados de salud son equivalentes. Una propuesta publicada por varias universidades alemanas aboga por estandarizar la medición de la capacidad y del estado de salud a partir de la carga embarcada, para que las cifras sean comparables entre marcas y puntos de venta.

En el Reino Unido, la organización New Automotive ha pedido directamente chequear la salud de la batería de forma obligatoria para apuntalar el mercado de segunda mano. Su director ejecutivo, Ben Nelmes, resume la idea: ‘La siguiente fase de la transición la moverá el usado; cada eléctrico nuevo de hoy es la familia asequible de mañana’.