El Ejército de EE. UU. prueba el Ford F-250 autónomo con AutoDrive y torreta antidrones sin conductor

La prueba del Proyecto Sandhills 2.0 une la apertura de brechas con la defensa antidrones sobre un mismo Ford F-250, sin conductor en la zona de riesgo. La torreta acústica de 9 Mothers derriba drones de unos 18 centímetros entre 9 y 100 metros.

El Ejército de Estados Unidos ha validado un prototipo del Ford F-250 autónomo que combina el sistema AutoDrive de Forterra con una torreta antidrones Edda. Las pruebas, con fuego real, se celebraron el 18 de agosto de 2026 en el polígono Range 63 de Fort Liberty, la antigua Fort Bragg.

El objetivo del Proyecto Sandhills 2.0 es comprobar si un único pick-up de trabajo puede abrir brechas en terrenos minados y, a la vez, defenderse de drones pequeños de corto alcance. La lógica militar es directa: un vehículo que avanza lentamente por una zona explosiva es un blanco blando y la amenaza de drones baratos obliga a sumar defensa puntual a la plataforma.

La prueba de fuego real se enmarca en el esfuerzo más amplio de operaciones de apertura de brechas y conformación del terreno autónomas. Forterra es el contratista principal de los F-250 autónomos plenamente integrados, lo que sitúa el proyecto más cerca de un sistema operativo que de un simple demostrador.

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Autonomía y defensa antidrones en una misma plataforma

El prototipo parte de un chasis Ford F-250 y monta en la caja una torreta counter-UAS Edda, desarrollada por la firma texana 9 Mothers. Su peso ronda los 23 kilogramos, una cifra que permite instalarla en un pick-up sin refuerzos estructurales importantes, según los datos técnicos de 9 Mothers.

El ensayo incluyó disparo controlado por computadora contra drones, mientras un artillero humano operaba desde fuera del vehículo. El dato operativo es relevante: la torreta no sustituye por completo al operador, pero desplaza la decisión de puntería a un sistema de seguimiento visual y acústico.

En la parte de conducción, el paquete AutoDrive de Forterra permite la apertura automatizada de brechas bajo supervisión remota. En lugar de que los ingenieros avancen a pie para colocar cargas, el F-250 recorre la ruta de brecha mientras la tripulación permanece a una distancia segura.

El sistema está pensado para repetir el mismo perfil de misión día tras día y conectarse a las herramientas de mando y control del Ejército, según la documentación del Sandhills 2.0.

La apertura de brechas deja de ser una tarea que expone al ingeniero en la zona de explosión y pasa a ser una ruta supervisada a distancia con defensa puntual integrada.

Las claves técnicas

  • Qué es: un prototipo de pick-up Ford F-250 equipado con el sistema de brechas AutoDrive y una torreta antidrones Edda de 9 Mothers.
  • Qué problema resuelve: mantiene a los ingenieros fuera de la zona explosiva y añade defensa puntual contra drones pequeños en un mismo vehículo.
  • Dónde y cuándo llega: Proyecto Sandhills 2.0, con pruebas el 18 de agosto de 2026 en Fort Liberty; todavía en fase de demostración.

Cómo funciona el bucle acústico y visual de la torreta

El sistema Edda utiliza una matriz de sensores acústicos para iniciar la búsqueda. Cuando detecta un posible dron, transfiere el seguimiento a un módulo de visión artificial que orienta un soporte de escopeta apuntado por computadora.

Está calibrado para drones rápidos de unos 18 centímetros de diámetro y opera entre 9 y 100 metros de distancia. La configuración estándar es totalmente pasiva en detección, lo que reduce la firma electromagnética del camión en el campo; un radar opcional añade alcance, pero emite señal propia.

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De la cámara del coche civil al tiro computado

El flujo de escuchar, confirmar y actuar replica cómo los sistemas civiles de asistencia fusionan cámaras y radar, por ejemplo en el BlueCruise del Ford F-150. Cambiar la escopeta por luces de advertencia y el patrón básico de detección, seguimiento y acción resultaría familiar para cualquier usuario de un ADAS moderno.

Implicaciones para la defensa y la industria del automóvil

Sandhills 2.0 intenta evaluar si la combinación está lista para salir de la fase de demostración y conectarse a las herramientas de mando y control del Ejército. Forterra actúa como contratista principal y suministra F-250 autónomos de apertura de brechas plenamente integrados, lo que acerca el sistema al uso operativo repetible.

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Desde la óptica del conductor civil, el ensayo confirma una tendencia estructural: la convergencia entre plataformas de trabajo, percepción multisensor y actuación automatizada. No se trata de un eléctrico, pero la electrónica de control, el cableado redundante y la supervisión remota comparten raíces con los programas de conducción autónoma de carretera.

La comparación con generaciones anteriores es clara. Hasta ahora, la apertura de brechas y la defensa antidrones exigían vehículos especializados separados, con costes de adquisición y mantenimiento más altos. Colocar ambas funciones sobre un Ford F-250 reduce la huella logística, aunque quedan pendientes la validación en misiones reales y la integración con los protocolos de mando del Ejército.

Para el usuario avanzado, la lectura es doble. Por un lado, la lógica de los sensores y el control por computadora es la misma que ya montan los turismos en los asistentes de conducción. Por otro, el entorno militar acelera requisitos de tiempo de reacción, resiliencia y supervisión humana que luego acercan la tecnología a aplicaciones civiles de flotas y maquinaria de trabajo.

El siguiente hito lógico será evaluar comportamientos con interferencias y mal tiempo, todavía sin fecha industrial de serie confirmada.