El Honda NSX de Ayrton Senna sale a subasta en octubre de 2026

La casa RM Sotheby's subastará el chasis SX-25-59 el 31 de octubre en Londres, con una estimación de entre 680.000 y más de un millón de dólares. El ejemplar portugués de Senna condensa la relación entre el brasileño y Honda.

El Honda NSX de Ayrton Senna saldrá a subasta el 31 de octubre con una estimación de entre 680.000 y más de un millón de dólares.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: El chasis SX-25-59 del Honda NSX, usado por Ayrton Senna en Portugal, saldrá a subasta el 31 de octubre con una horquilla de entre 680.000 y más de un millón de dólares.
  • No te lo puedes perder: Senna intervino directamente en la puesta a punto del NSX: tras probarlo en Suzuka en 1989, Honda aumentó la rigidez estructural del chasis en un 50 por ciento.
  • Cifras y cotización: Estimación oficial de RM Sotheby’s de 680.000 a más de 1 millón de dólares, lo que lo convertiría en el NSX más caro jamás subastado, según Road & Track.

El chasis SX-25-59: el NSX portugués de Senna

La casa de subastas RM Sotheby’s lo ha incluido en su evento The London Auction, según ha adelantado Road & Track. No se trata de un NSX cualquiera: es el chasis SX-25-59, entregado al tricampeón brasileño para su uso personal en Portugal. Senna lo condujo hasta el Gran Premio de Portugal en Estoril, unas imágenes que quedaron para la iconografía del piloto y que aparecieron en el documental Ayrton Senna: Racing Is In My Blood. El coche forma parte del acuerdo contractual que Honda mantenía con el piloto. La documentación de la cesión no se limita al testimonio: el número de bastidor está registrado en los archivos de Honda y RM Sotheby’s lo presenta con un historial que incluye su paso por Portugal.

Las imágenes del brasileño al volante camino de la parrilla de Estoril se han convertido en una de las secuencias más reconocibles de su vida fuera del monoplaza. Esa escena sobrevive en la memoria audiovisual del automovilismo.

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La relación entre Honda y Ayrton Senna comenzó en 1987, cuando la marca japonesa suministró motores a su Lotus. Un año después, el brasileño recaló en McLaren con la mecánica de Honda, y aquel motor turboalimentado de 1,5 litros y seis cilindros en V le llevó a su primer título con ocho victorias en 1988. Alain Prost ganó el campeonato de 1989 de forma controvertida, pero Senna encadenó los títulos de 1990 y 1991, convirtiéndose en el tricampeón más joven del momento.

El hecho de que Honda entregara a Senna un NSX no era un gesto menor. La marca japonesa reservaba esa cesión a sus pilotos de fábrica y a algunos embajadores; que el brasileño eligiera Portugal para su uso cotidiano habla de su vínculo con aquel país y con el Gran Premio de Estoril, escenario de algunas de sus victorias más memorables.

Un coche afinado por el tricampeón en Suzuka

1991 Honda NSX. Ayrton Senna. Imagen portada.
Foto: RM Sotheby’s. Sale a subasta el NSX que Senna tenía en Portugal. Un vehículo muy especial que apunta a alcanzar un millón de euros.

Antes de los títulos, en 1989, Honda invitó a Senna al circuito de Suzuka para probar el prototipo del New Sportscar Experimental, el futuro NSX. El piloto consideró que el chasis era demasiado frágil para su gusto. La respuesta de Honda fue inmediata: aumentó la rigidez estructural en un 50 por ciento antes de la producción. Senna también intervino en la puesta a punto de la suspensión durante jornadas de pruebas en Suzuka y en el antiguo Nürburgring. Honda no escatimó recursos en aquella fase de desarrollo; el NSX estaba llamado a medirse con los mejores deportivos europeos.

La rigidez no era un capricho técnico: era la exigencia de un piloto que sentía el chasis como una extensión de su propio cuerpo.

El resultado fue un deportivo de motor central que en muchos sentidos marcó un punto de inflexión para la industria japonesa. La aportación de Senna no se limitó al asfalto: su sensibilidad para detectar la falta de rigidez torsional obligó a revisar el monocasco y a elevar el listón de la ingeniería de Honda. De ahí que este ejemplar tenga un valor simbólico que trasciende el simple estado de conservación. El chasis reforzado se convirtió en una seña de identidad del NSX de producción.

Lo que la subasta dice del mercado

RM Sotheby’s ha fijado una estimación de entre 680.000 y más de un millón de dólares para este NSX. Según Road & Track, la cifra supondría un máximo histórico para el NSX en subasta pública. Conviene recordar que los ejemplares de calle vinculados a pilotos de F1 rara vez aparecen con una procedencia tan directa: no es un coche que Senna simplemente poseyera como parte de una flota, sino uno que condujo hasta la parrilla de un gran premio y que quedó registrado en imágenes que alimentan su leyenda. La casa de subastas confía en que la combinación de historia y trazabilidad justifique una horquilla tan amplia. La prima por procedencia puede duplicar el valor de un NSX convencional en estado impecable.

La estimación, aun siendo ambiciosa para un NSX, resulta casi comedida si se compara con los resultados recientes de RM Sotheby’s en Monterey, como apuntaba el redactor de Road & Track. El mercado de colección valora cada vez más la trazabilidad documental y la historia oral cuando va acompañada de imágenes de época. Este ejemplar reúne ambos vectores: aparece en un documental, se conoce su papel en Portugal y su chasis está registrado. Años después de la desaparición de Senna en Imola, su vínculo con Honda sigue siendo una de las colaboraciones más fértiles entre un piloto y un fabricante. No es extraño que un aficionado al brasileño esté dispuesto a pagar por encima de la estimación alta.

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El auge de los deportivos japoneses de los años noventa responde a una generación de coleccionistas que creció admirando aquel arranque de la ingeniería nipona. Dentro de ese canon, un NSX con historia directa de Senna es un objeto de deseo casi único. De ahí que la horquilla de RM Sotheby’s, más allá del récord que implica, resulte coherente con la lógica del coleccionismo contemporáneo.

La puja tendrá lugar el 31 de octubre en Londres, dentro del evento The London Auction. Más allá de la cifra final, el lote plantea una pregunta de fondo: ¿qué vale la memoria de un piloto cuando se materializa en un chasis concreto? Para el coleccionista de F1, la respuesta suele ser todo lo que haga falta. Y para el resto, este NSX es una lección de cómo la ingeniería se rinde ante el tacto de un campeón.

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