JayEmm pone contra las cuerdas al Ferrari SF90 Stradale de 1.000 CV: ¿genio o error?

El analista de JayEmm on Cars prueba por fin el Ferrari híbrido de 1.000 CV y se pregunta si fue el mayor error de Maranello en este siglo. Entre la degradación de valor, la fiabilidad y el placer de conducción, su veredicto es matizado.

¿Cómo consigue Ferrari equivocarse con un deportivo de 1.000 CV? La pregunta, lanzada sin rodeos al inicio del vídeo de JayEmm on Cars, resume bien la extraña trayectoria del SF90 Stradale. Porque la casa de Maranello creó un híbrido descomunalmente rápido, pero el mercado le dio la espalda con una depreciación que aún hoy sorprende.

JayEmm llevaba años teorizando sobre lo que salió mal en el SF90 sin haberlo conducido. Hasta que Chris, el propietario de esta unidad, le ofreció las llaves del que el presentador describe como el coche más potente que jamás ha probado en carretera.

El lanzamiento que inauguró una era y anticipó un problema

El SF90 vio la luz en 2019. JayEmm recuerda que no fue un híbrido improvisado sobre un 488: el motor V8 biturbo creció hasta los 4 litros y se rebajó 50 milímetros en el chasis, hasta parecer caído dentro del vano. Por sí solo entrega 780 CV y 800 Nm. Si se le suman los tres motores eléctricos, uno entre motor y caja y dos en el eje delantero, el sistema alcanza 1.000 PS de potencia combinada.

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La transmisión tiene ocho velocidades y carece de marcha atrás mecánica: la maniobra la realizan los motores eléctricos. También desaparecieron los últimos relojes analógicos, sustituidos por una gran pantalla central y mandos táctiles que, ironiza JayEmm, no son el método favorito de casi nadie.

Del lado práctico, el botón e-drive convierte al SF90 en un Ferrari eléctrico de tracción delantera y 220 CV para salir de casa sin despertar al vecindario. En el extremo opuesto, el modo qualifying libera toda la potencia disponible. JayEmm subraya que ni siquiera los pilotos de pruebas de Ferrari desactivan todo el control de tracción en Fiorano: la electrónica gestiona mejor que un humano un tren motriz tan complejo.

El equipamiento opcional también marcó una escalada. Las llantas de fibra de carbono cuestan 8.000 libras cada delantera y 12.000 cada trasera; dañar las cuatro supondría unos 50.000 libras en ruedas. El paquete Assetto Fiorano, más ligero y radical, elimina el morro elevable y supera las 30.000 libras, razón por la que muchos propietarios lo descartan para uso real.

Este es el coche que quieres si de vez en cuando vas a salir, pisar el acelerador y cambiarle la vida a alguien con la aceleración.

— JayEmm on Cars

El precio también se disparó desde el inicio. JayEmm recuerda que el listado oficial era de 370.000 libras, pero ningún SF90 salía del concesionario por menos de 400.000; la mayoría rondaba entre 450.000 y 500.000 libras. Al poco tiempo, algunos ejemplares ya perdían más de 100.000 libras.

Según el presentador, varios factores explican el desplome. La llegada del híbrido incomodó a una parte del público de Ferrari. La fiabilidad se convirtió en una losa: los fallos en la electrónica y en el sistema híbrido no tardaron en aparecer. Y la cifra de potencia es tan excesiva que muchos compradores la consideraron absurda para la vía pública.

A eso se suma una estética trasera recargada que no convence del todo y un maletero delantero que JayEmm califica de irrisorio. Para un modelo que transmite aptitudes de gran turismo y que permite hacer distancias largas, no poder llevar equipaje le parece un error de concepto.

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Al volante: más cómodo y usable de lo que cabría esperar

La sorpresa llega al conducirlo en carretera. JayEmm esperaba un artefacto tenso y se encontró con un coche sorprendentemente bueno en modo Sport. La suspensión mantiene un confort notable, la dirección es rapidísima y el centro de gravedad transmite una sensación de aplomo que atribuye a lo bajo que va el motor.

Con el modo Race activado, la entrega es abrumadora. Incluso en tercera marcha, con neumáticos Michelin Cup 2, las ruedas traseras pueden perder tracción. La caja de cambios no tiene la brusquedad de la de un 488 o un F12, pero el conjunto empuja de forma brutal. JayEmm lo resume: el mayor riesgo no es el coche, sino mantener el carnet de conducir.

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Esa es precisamente la contradicción del SF90. No es un coche inutilizable ni desagradable en carretera, pero su rendimiento queda tan desaprovechado que parece pedir constantemente más. JayEmm sostiene que el SF90 incita a ir más rápido de lo prudente, y que la cárcel está a la vuelta de toda curva ilegal.

Fiabilidad y costes, la sombra alargada del SF90

El relato de JayEmm se vuelve severo con la fiabilidad. La unidad de Chris había vuelto del taller por problemas en el sistema híbrido justo antes de la prueba. Y, según revela JayEmm, dos días después de grabar el vídeo tuvo que regresar otra vez. Para un coche de medio millón de libras, considera que es inaceptable.

El coste de mantenerlo sin garantía resulta insostenible incluso para bolsillos profundos. JayEmm recuerda que la garantía del SF90 y la del 296 tienen el mismo precio, y que ya no hay margen para mantener un Ferrari híbrido moderno con la filosofía de antaño, cuando cada propietario elegía cuánto asumir de mantenimiento.

La comparación inevitable con el 296 GTB

JayEmm cierra el vídeo con una disyuntiva personal. El SF90 le encanta como máquina, pero no tanto como para cambiar su Ferrari 430. Admite que su coche vale bastante menos, pero le frena la fiabilidad y el coste de propiedad. Comparado con el 296, este le parece más bonito, quizá con mejor sonido, más práctico y con 830 CV más que suficientes.

El SF90 queda así como una obra de ingeniería fascinante, un primer asalto híbrido que marca el camino, pero con errores que el mercado se ha encargado de señalar. Para el canal, la polémica no es si el SF90 es rápido, sino si un Ferrari de 1.000 CV debería ser un riesgo financiero constante.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

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