Jaguar Oulton Park: el vídeo que reúne al E-Type de 1965 y al XJ de carreras

James, del canal JayEmm on Cars, esperó más de dos décadas para conducir el E-Type de su padre. La mecánica falló, pero Oulton Park le tenía preparado un Jaguar de película y una lección sobre la historia de los clásicos.

Si hay algo que define a los entusiastas de los clásicos británicos es la paciencia. James, la persona detrás del canal JayEmm on Cars, ha esperado más de dos décadas para ponerse al volante de un Jaguar E-Type de 1965 muy concreto que perteneció a su padre. La cita parecía perfecta: el evento Jags at Oulton Park, organizado por el Jaguar Daimler Heritage Trust y Jaguar Classic Works, reunió una selección de coches de calle y competición con historia suficiente como para justificar el viaje. Sin embargo, la mecánica decidió cambiar el guion.

El plan original era conducir el FJ 281D, un E-Type pintado en el raro Roman Purple que su padre compró en 2001. James explicó en su vídeo que el coche traía una historia muy atractiva: supuestamente había sido un regalo de Graham Hill a su mecánico y una pieza única preparada por una firma británica de renombre. Ese relato, contado durante años, convirtió al coche en algo más que un simple E-Type para la familia.

Un vínculo familiar que comenzó en 2001

Durante seis años, su padre disfrutó del coche hasta que lo vendió en 2007. James pensó que no volvería a verlo. La sorpresa llegó cuando unas fotografías aparecieron en una revista alemana y, más tarde, en una búsqueda de internet. El coche estaba en el museo del Jaguar Daimler Heritage Trust, una institución vinculada al fabricante.

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En un primer vídeo, James pudo visitarlo, pero no conducirlo: el coche no estaba en condiciones y el clima tampoco ayudó. Después llegó la pandemia y perdió el contacto con la marca. Según su relato, pasó cinco años rechazando cualquier oportunidad de conducir un E-Type porque, si iba a hacerlo, tenía que ser ese y no otro.

La verdadera historia del E-Type Roman Purple

No mucho después de publicar aquel primer vídeo, un mensaje puso en duda la historia que James conocía. Alguien le aseguró que el relato de Graham Hill no era correcto. Inicialmente, el presentador se mostró escéptico, pero la fuente resultó ser el hijo del auténtico primer propietario, un hombre llamado Barry que residía en Nueva Zelanda.

Según lo que James contó en el vídeo, Barry se había desplazado desde Nueva Zelanda al Reino Unido y trabajó en el entorno de un periodista especializado. Deseaba un E-Type y logró comprarlo nuevo, eligiendo el color Roman Purple por unas 40 libras extra. Además, si se lo llevaba de vuelta a su país en el plazo de un año, evitaba pagar los impuestos. Y eso hizo.

‘Pasé cinco años negándome a conducir cualquier E-Type porque sabía dónde estaba el de mi padre. Si iba a conducir uno, tenía que ser ese.’

— James, JayEmm on Cars

La historia posterior tampoco fue sencilla. El coche pasó por varios dueños y regresó al Reino Unido, donde fue vendido por JD Classics. James mencionó que su padre se llevó un disgusto al ver una publicación en la que el coche aparecía derrapando en un circuito sin que nadie le hubiera pedido permiso. En algún momento de ese periplo, el E-Type recibió el apodo de Purple.

De un E-Type averiado a un Jaguar de película

El día del reencuentro en Oulton Park, el E-Type empezó a funcionar de forma irregular desde la mañana. James reconoció que el plan se vino abajo pero el equipo del Jaguar Daimler Heritage Trust improvisó una alternativa: ponerse a los mandos de un Jaguar XKR de ‘Muere otro día’, el coche que apareció en la película de James Bond.

No era una unidad cualquiera. El XKR del evento montaba los elementos ficticios del filme, incluidas las ametralladoras y los cohetes del frontal que los fans recordarán. James admitió que no podía confirmar si se trataba de un coche de pantalla o de una réplica, dado que los coches usados en la acción real eran conversiones de tracción total muy modificadas. Aun así, la experiencia le pareció muy especial.

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En el mismo evento, James conversó con Ben Collins, conocido por haber dado vida al Stig en el programa Top Gear. Describió el encuentro como uno de esos momentos que cierran un círculo: cuando visitó Oulton Park por primera vez, era estudiante de cine grabando un documental sobre clubs de motos. Volver ahora como invitado del fabricante y compartir pista con esas figuras le resultó casi surrealista.

Oulton Park, un estreno con ambición de clásico

James aclaró que la cita no era un veterano consolidado del calendario. Se trataba de la primera edición de Jags at Oulton Park, un dato que sorprendió al presentador por la cantidad de coches y público que logró reunir. En su opinión, el nivel de organización y la presencia de vehículos históricos hicieron que el estreno pareciera el de un evento asentado.

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La jornada incluía una selección de Jaguar de carretera y de competición, con actividad constante tanto en el paddock como en el circuito. También había joyas reconocibles, como el coche de prensa de Austin Powers in Goldmember, y el ECD 400, el primer E-Type que consiguió una victoria en competición en Oulton Park hace 65 años, pilotado por Graham Hill.

El momento final llegó con una invitación especial: James formó parte del grupo que encabezó un desfile de alrededor de 100 Jaguar XK de distintas épocas. Para él, esa imagen de marcas, generaciones y aficionados resumía bastante bien lo que el canal ha intentado registrar durante la última década.

Qué significa este reencuentro para el aficionado

Lo que deja este episodio no es solo una anécdota familiar. Es una muestra de cómo la narrativa de los coches clásicos cambia a medida que aparecen documentos, propietarios originales y testigos directos. James pasó de defender una historia de Graham Hill a aceptar un relato distinto, respaldado por la memoria de la familia del primer dueño. No es un simple matiz: en el mundo del coleccionismo, la procedencia y la historia documentada influyen directamente en el valor de un coche.

También queda en evidencia la estrategia del Jaguar Daimler Heritage Trust y de Jaguar Classic Works: apostar por eventos abiertos que mezclan patrimonio, competición y cultura popular. Frente a las subastas cerradas y los salones privados, este tipo de citas permiten que coches como el E-Type de James o el XKR de Bond se vean en movimiento y ante un público amplio.

Para el lector medio, la lección es más simple. La próxima vez que veas un clásico con una placa de matrícula curiosa o un color raro, recuerda que detrás puede haber una historia que todavía no ha terminado de contarse.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.