Los incendios de coches se disparan cada verano y en la mayoría de los casos no es el calor directo, sino la falta de mantenimiento. Un simple vistazo al vano motor en el taller antes de salir de viaje cuesta entre 20 y 40 euros y te ahorra la pérdida total del vehículo, el disgusto de las vacaciones arruinadas y hasta el susto de un ataque de ansiedad como el que sufrió una conductora en Murcia hace apenas unos días tras ver humo en su coche.
Por qué arden más coches en verano
Las temperaturas extremas no provocan fuego por sí solas, pero convierten pequeños defectos en una bomba de relojería, según explica el presidente del gremio regional de talleres de reparación. «Cualquier pequeño manguito que tenga una fuga de combustible o aceite se vuelve muy peligroso cuando el asfalto marca 45 grados», detalla. Los circuitos de refrigeración, las correas del ventilador y los neumáticos también sufren un estrés añadido, y los materiales envejecidos son más propensos a romperse.
Un factor menos conocido es la presencia de roedores en el vano motor. Un bombero y formador en prevención de incendios advierte de que estos animales pueden roer el aislamiento del cableado durante los largos periodos de estacionamiento. «El deterioro del cableado provoca fallos eléctricos y cortocircuitos que, con materiales combustibles cerca, pueden iniciar un fuego sin previo aviso». Este riesgo es especialmente alto en garajes, solares y zonas rurales, y los daños no siempre son visibles.
La revisión de 30 euros que te ahorra la pérdida total
Parar en el taller antes de un viaje largo y pedir un chequeo rápido de seguridad es la inversión más rentable del verano. Por entre 20 y 40 euros, un profesional inspecciona visualmente fugas de combustible y aceite, manguitos degradados, conexiones eléctricas sueltas o roídas, el estado del circuito de refrigeración y las correas del ventilador. En media hora tienes el coche listo y evitas una avería que, en carretera y lejos de casa, te costaría cientos de euros en grúa, reparación y hoteles.
Los datos del sector confirman que el porcentaje de incendios es bajo, pero la posibilidad existe y casi siempre está ligada a un deterioro previo que llevaba tiempo desarrollándose. Un mantenimiento que se limite solo al cambio de aceite no basta: las fugas incipientes, los cables mordidos o un manguito reseco no saltan en el panel de instrumentos hasta que ya es demasiado tarde.
Qué hacer (y qué no) si ves humo en el motor
Si al volante percibes olor a quemado o ves humo, detén el coche de inmediato, apaga el contacto y que todos los ocupantes salgan. Los expertos recomiendan no abrir completamente el capó: la entrada repentina de oxígeno puede avivar las llamas y provocar una deflagración. Solo levanta una rendija si vas a usar un extintor y, en caso de duda, aléjate y llama al 112.
Disponer de un extintor es útil, pero es aún más importante saber utilizarlo. En una emergencia hay estrés, humo y muy poco tiempo para reaccionar, por lo que la formación práctica marca la diferencia entre controlar un conato y sufrir un incendio total. Si no estás seguro, retírate y espera a los bomberos; los daños materiales no valen un susto mayor.
Pasar por el taller antes de viajar cuesta menos que una grúa; la seguridad de tu familia no se improvisa en el arcén.
🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento
- Lo que debes revisar: fugas de combustible y aceite, manguitos agrietados, cableado eléctrico con signos de roeduras y el nivel y estado del líquido refrigerante. Si el coche ha estado parado largo tiempo, presta especial atención al vano motor.
- Cómo hacerlo: salvo que tengas conocimientos de mecánica, requiere acudir a un taller de confianza. Pide un chequeo rápido pre-viaje; apenas lleva media hora y te aseguras de no salir con una fuga silenciosa.
- Cuánto cuesta: la inspección visual ronda los 20–40 euros. Si necesita una pequeña sustitución (un manguito, un limpiado de bornes) el coste puede subir a 60 u 80 euros. Un incendio te deja sin coche y las vacaciones arruinadas, con un coste que puede superar varios miles de euros.


