Honda abandona los eléctricos y apuesta por los híbridos tras perder 6.100 millones

El CEO de la marca japonesa reconoce que el objetivo de electrificación total para 2040 no es realista. Las pérdidas acumuladas en vehículos eléctricos obligan a redirigir la inversión hacia los híbridos y los motores de gasolina.

Honda ha pulsado el botón de pausa en la electrificación del automóvil. La firma japonesa, que desde 2021 defendía un horizonte exclusivamente eléctrico para 2040, acaba de admitir que ese objetivo no es realista. El detonante no es un cambio de filosofía, sino un agujero contable de 6.100 millones de euros acumulados en su división de vehículos cero emisiones, según las últimas cuentas trimestrales filtradas a Motor1.com. La decisión, anunciada por el propio CEO de la compañía, redirige ahora la inversión masiva hacia los híbridos y los motores de gasolina de última generación. La industria tiembla: si Honda abandona los eléctricos, ¿quién se atreverá a mantener el ritmo?

Un giro estratégico forzado por 6.100 millones de euros

Desde 2022, Honda había destinado más de 40.000 millones de euros para transformarse en una marca puramente eléctrica. La estrategia incluía una plataforma global propia, el desarrollo de baterías de estado sólido y la firma de alianzas con gigantes como Sony o General Motors. Sin embargo, la adopción real del coche eléctrico en sus principales mercados —Japón, Norteamérica y el sureste asiático— no ha acompañado. Las pérdidas operativas de 6.100 millones de euros no proceden solo de las bajas ventas; incluyen amortizaciones de fábricas reconvertidas que ahora quedan infrautilizadas y costes de cancelación de contratos con proveedores de baterías.

El CEO ha sido claro: “El objetivo de electrificación total para 2040 ya no es realista”. En la práctica, esto significa que los futuros lanzamientos de la marca volverán a pivotar sobre sistemas híbridos autorrecargables y, sobre todo, sobre e:HEV, la tecnología de hibridación propia que Honda ya emplea con éxito en modelos como el Civic o el HR-V. Es decir, se abandona la carrera de los kilómetros cero para centrarse en la eficiencia térmica avanzada.

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Ni China arrasa ni Europa convence: el contexto global

El repliegue de Honda no puede leerse sin comparar lo que sucede en los otros dos grandes polos del automóvil. En China, los fabricantes locales han copado el 68% del mercado de eléctricos con precios que los occidentales no pueden replicar; fabricar allí un BEV competitivo sin perder margen es, a día de hoy, imposible. En Europa, la Comisión endurece las multas por fleet targets, pero la demanda de eléctricos retrocedió un 3,5% en 2025 y las ayudas públicas se están desinflando en países como Alemania e Italia. De hecho, la propia Toyota —con quien Honda compite directamente— nunca se desenganchó del híbrido y hoy ve cómo sus resultados se disparan mientras sus rivales anuncian despidos.

El dato que retumba en los despachos de Tokio es que más del 80% de los beneficios operativos de Honda en 2025 provinieron de los híbridos y de los motores de gasolina de bajas emisiones. Apostar contra esa realidad habría sido suicida. La lección que extrae la marca es que la transición será asimétrica, con velocidades muy distintas según el continente, y que forzar la descarbonización con productos que el consumidor no compra solo acelera las pérdidas.

2026 Honda Civic e:HEV. Detalle.

Análisis: ¿quién gana y quién pierde con la marcha atrás de Honda?

Este movimiento tiene efectos dominó que van mucho más allá de Honda. Por un lado, los fabricantes de componentes para híbridos —desde válvulas EGR hasta electrónica de control térmico— van a ver cómo sus pedidos se multiplican en los próximos dos años. Es decir, la industria auxiliar que parecía condenada por la electrificación recibe un balón de oxígeno. Por otro lado, los grandes inversores en infraestructura de carga rápida y las plantas de baterías en construcción, especialmente en Norteamérica, ven cómo uno de sus principales clientes potenciales reduce a la mitad el volumen esperado de celdas. Las consecuencias en los mercados bursátiles ya se están notando: los títulos de los fabricantes de baterías asiáticos cayeron un 4% en la sesión posterior al anuncio.

En paralelo, el repliegue de Honda presiona a otros fabricantes que habían hecho del “todo eléctrico” su bandera. Marcas como Nissan, que arrastra problemas financieros aún más graves, o Mazda, con una gama de eléctricos puramente testimonial, encontrarán en la decisión de Honda una coartada perfecta para ralentizar sus propios planes. La pregunta es si los reguladores —en especial la Comisión Europea— responderán con más flexibilidad en los objetivos de CO2 o, por el contrario, castigarán con dureza a quien se descuelgue. A esta redacción le consta que en Bruselas ya se debate, de manera informal, una posible moratoria de dos años en las sanciones por incumplimiento de flotas. De confirmarse, sería el reconocimiento de que la ruta hacia el cero emisiones necesita un desvío.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: La compañía japonesa pierde 6.100 millones de euros en su división eléctrica antes de impuestos. Esa cifra equivale al 7,2% de sus ingresos globales en 2025.
  • El rumor: En el paddock industrial se comenta que Honda ya negocia con Toyota para compartir la próxima generación de su sistema híbrido, algo impensable hace solo dos años.
  • Veredicto: El abandono de los eléctricos puros no es una derrota tecnológica, sino la constatación de que la demanda real no sigue el ritmo de las normativas. Honda se aferra a lo que le da beneficios mientras espera que la tecnología de baterías madure. El mercado, de momento, le da la razón.