Doug DeMuro: El Genesis G90 Black Edition 2026 llega como sedán ultra lujoso desde 94.000 dólares

La berlina insignia de Genesis apuesta por un equipamiento exuberante y un diseño llamativo, pero ¿logra superar a los gigantes alemanes sin el pedigrí de marca que exigen los compradores de lujo?

En su último análisis, Doug DeMuro se sube al Genesis G90 Black Edition 2026, la joya de la corona de la marca de lujo coreana. Con un precio que roza los 110.000 dólares, este sedán se planta ante los Mercedes-Benz Clase S y BMW Serie 7 con un equipamiento que parece imbatible sobre el papel.

Diseño exterior y la apuesta ‘Black Edition’

DeMuro señala que el G90 tiene una presencia imponente, con una zaga que recuerda a los clásicos Rolls-Royce y Bentley de los años sesenta y setenta. Las llantas exclusivas de la variante Black Edition, con un diseño de cinco radios retorcidos, le dan un toque de brillo que contrasta con la estética exterior completamente oscurecida. Todo el cromado desaparece; molduras, marcos y detalles se vuelven negros, algo que DeMuro califica como el rasgo distintivo de esta edición. También destacan los intermitentes delanteros, que despliegan dos grandes líneas horizontales en el guardabarros, una solución que va mucho más allá de lo que exige la normativa.

Un interior con trucos de chófer y lujo sensorial

Dentro, DeMuro alaba la calidad de los materiales: cuero, madera negra en la consola y un nivel de acabado que, sin alcanzar el atrevimiento tecnológico de BMW ni la opulencia de Mercedes, está a la altura de su precio. Sin embargo, critica las puertas de cierre automático: requieren pulsar en un pequeño cuadrado del tirador y no siempre funcionan bien. Una vez sentado, el conductor puede cerrar todas las puertas con botones o simplemente pisando el freno. La palanca de cambios es un dial futurista y los extremos de las palancas de intermitentes tienen un plástico más agradable al tacto, un detalle que DeMuro aplaude.

Publicidad

Otra genialidad es el modo ‘chófer’: si mantienes pulsado el botón de modo de conducción, activas un ajuste oculto que suaviza la suspensión y modifica el acelerador y el freno para no incomodar a los pasajeros traseros. Además, los asientos cambian su sujeción lateral según el modo de conducción, y en modo deportivo las agujas del cuadro se convierten en lava, un capricho visual. El techo esconde botones de ‘control acústico’ que, según Genesis, emiten ondas sonoras para cancelar el ruido de la carretera, y el climatizador puede liberar una fragancia ambiental; todo contribuye a un ambiente aislado y envolvente.

Tecnología pensada para el pasajero trasero

El espacio trasero es masivo y está plagado de lujos. DeMuro destaca que hay almohadas suaves con el logo grabado y una pantalla táctil desde la que se controla el climatizador, la calefacción y ventilación de los asientos, los programas de masaje (con varios modos) y las persianas. Pero lo más llamativo es un dial central en la consola que maneja la pantalla delantera: el pasajero de atrás puede navegar por el infoentretenimiento y los ajustes del coche como si fuera el verdadero dueño. Un compartimento con luz ultravioleta promete desinfectar el móvil, y los botones de cierre de puertas completan un habitáculo pensado para ser chófer-driven.

Al volante: suavidad y un tren motriz que se queda corto

En marcha, DeMuro reconoce que el G90 es extremadamente cómodo, flotante y silencioso, con una suspensión que absorbe casi todo. Sin embargo, el motor V6 biturbo de 410 CV, con su compresor eléctrico que forma parte de un sistema híbrido ligero, no entrega la potencia con la inmediatez que cabría esperar en un buque insignia. ‘Hay que pisar mucho el acelerador y subir de vueltas para notar respuesta’, explica, y el ruido mecánico se filtra más que en un Clase S.

El tren motriz no se siente como algo hecho a medida para un coche de lujo. Le falta esa contundencia inmediata que sí tienen los alemanes.

— Doug DeMuro

Pese a ello, el analista insiste en que el G90 ofrece un equipamiento y un refinamiento general que, a un precio notablemente inferior al de sus rivales, lo convierten en una alternativa sensata para quien prioriza la tecnología y el confort sobre los matices dinámicos.

¿Por qué existe aún este sedán en un mercado que se desploma?

DeMuro contextualiza que el segmento de las berlinas de lujo está en retroceso: el Jaguar XJ, el Lexus LS y el Acura RL han desaparecido, y las ventas del G90 apenas rondan las 1.500 unidades anuales en Estados Unidos. Considera que Genesis mantiene este modelo casi por una cuestión de imagen, para erigirse como una marca de lujo completa, pero sospecha que la actual generación podría ser la última, ya que la compañía está volcándose en los SUV.

Al final, el G90 Black Edition es un coche que ofrece mucho mas de lo que parece por su precio, aunque el motor y la falta de estatus de marca le pasan factura. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro en YouTube.

Publicidad