Ford Mondeo ST220: el mejor Mondeo que conviene evitar, según JayEmm

El canal británico repasa el V6 atmosférico de 220 CV y concluye que sigue siendo un coche delicioso de conducir, pero también una fuente inagotable de óxido, averías y repuestos imposibles. Frente a él, un BMW E46 330i sigue pareciendo la apuesta sensata.

El Ford Mondeo ST220 lo tiene todo para convertirse en un clásico popular: 25 años de historia, un V6 atmosférico de 220 CV, cambio manual y una legión de antiguos propietarios que lo recuerdan con cariño. Y sin embargo, JayEmm on Cars ha dedicado su último vídeo a defender justo lo contrario de lo que sugiere esa ficha técnica: es un coche estupendo y, al mismo tiempo, una compra que conviene pensarse dos veces.

El presentador no oculta su debilidad por el Mondeo de la generación que llegó con el cambio de siglo, la misma de la que el ST220 es la versión más picante. Recuerda que la marca firmó durante aquellos años algunos de los mejores chasis de su categoría y que el trabajo de ingenieros como Richard Parry-Jones dejó una huella que todavía se nota al volante.

Un V6 de 220 CV que todavía enamora

Mecánicamente, el ST220 monta un 3.0 litros de 24 válvulas y seis cilindros en V, sin sobrealimentación, con 220 CV y algo menos de 210 libras-pie de par. Los primeros ejemplares usaban caja manual de cinco relaciones y a partir de 2003 llegó una de seis. Nunca hubo automático ni tracción total. Sobre el papel es una receta sencilla; en carretera, según el canal, funciona.

Publicidad

El coche del vídeo pertenece a Tom, un propietario que se desplazó desde Escocia hasta la isla de Wight para comprarlo. Su unidad lleva suspensión rebajada unos 30 milímetros, volante motor de masa simple y la caja de resonancia trasera suprimida. El resultado, dice JayEmm, es un motor que suena magnífico: un rugido ronco con pequeños chasquidos al levantar el pie, sin nada de artificial.

La conducción no es la de un compacto deportivo y el presentador lo deja claro: no se puede lanzar un ST220 por una curva como si fuera un Golf GTI. Pero para una berlina ejecutiva de tamaño medio, el equilibrio es notable. La dirección transmite lo justo sin resultar nerviosa, el chasis se mantiene neutro y a velocidad real la suspensión filtra con solidez. Incluso con el cambio, que en esta unidad necesita trabajo y se resiste a entrar en primera o segunda, el conjunto divierte.

Es un coche encantador y realmente divertido, pero exige un propietario con una paciencia enorme y asumir que buena parte de lo que le hayan contado habrá que rehacerlo.

— JayEmm on Cars

Los fallos que Ford nunca quiso asumir

Aquí llega la parte incómoda. El presentador sostiene que Ford tiene buena parte de culpa en el escaso prestigio que arrastra el modelo. Desde que los coches eran casi nuevos aparecieron problemas de corrosión y de motor, y muchos clientes se encontraron con reclamaciones de garantía rechazadas por no haber pasado las revisiones que la marca exigía, sin que el manual del propietario ofreciera un modo claro de certificarlas.

La lista de achaques que repasa el vídeo es larga: tapas del lavafaros que se desprenden, paragolpes traseros que se descuelgan, puertas que se oxidan, faros que se descomponen. Al motor le atribuye una capacidad notable para perder aceite. Y las piezas, aunque no imposibles de encontrar, no están todas disponibles: el mercado de recambio alternativo no cubre todo el catálogo y en elementos como las juntas del motor el coste real está en la mano de obra.

Repuestos, óxido y una factura que no deja de crecer

El caso de Tom funciona como advertencia. Compró el coche por 3.000 libras después de que el vendedor le asegurara que se había hecho prácticamente todo. Con el tiempo ha descubierto que, o no se hizo, o se hizo mal. Ya ha sustituido casi por completo la suspensión delantera, buena parte de la trasera y el subchasis, después de que uno de sus anclajes se partiera. En total, según relata el propietario, ha gastado más que el precio de compra en mantenerlo, y todavía queda trabajo.

Hay piezas específicas del estate especialmente complicadas: la suspensión autonivelante trasera, que la berlina no montaba, se ha eliminado de esta unidad porque resulta problemática y cara de localizar. JayEmm añade que los techos acristalados y otros elementos de carrocería también generan dolores de cabeza, y recomienda a quien busque uno que se decante por la carrocería de cuatro puertas.

Publicidad

A eso se suman los consumos. Son coches sedientos y, aun conduciendo con sensatez, lo mejor que cabe esperar ronda los 28 o 29 mpg. Los frenos tampoco salen bien parados: 300 milímetros delante y 280 detrás con pinzas de un solo pistón eran justos de nuevos, así que hoy una unidad con los frenos mejorados no debería ser un problema, sino un argumento a favor.

El rival alemán que sigue ganando la partida

La comparación que plantea el canal es directa: el BMW E46 330i. Cuando ambos eran nuevos, el alemán costaba más y ofrecía menos equipamiento, pero con el tiempo ha demostrado ser más fiable y, sobre todo, mucho más fácil de mantener. Hay más unidades, en mejor estado, y el soporte de la marca para sus coches antiguos es de otro nivel. El seis en línea de BMW, admite, es una pieza que él elegiría antes que el V6 de Ford, sin que eso suponga menospreciar el motor del Mondeo. El interior del E46 tambien envejece mejor, aunque matiza que la suspensión de las versiones M Sport no era especialmente buena.

Publicidad

¿Significa eso que el ST220 es mala compra? No exactamente. Si uno es afín a Ford y busca un clásico moderno para usar a diario, el vídeo lo considera una gran elección: visibilidad excelente, espacio de sobra, prestaciones decentes y un sonido que justifica el viaje. Lo que cambia el cálculo es el coste de propiedad.

¿Merece la pena comprar un ST220 hoy?

El mercado ya no regala estas unidades. Los tiempos en que se encontraba uno por 1.000 o 1.500 libras han quedado atrás, pero los ejemplares anunciados a 6.000 o 7.000 también le parecen optimistas. Esa contradicción, con precios al alza y repuestos cada vez más escasos, es la que convierte al ST220 en un coche de nicho para quien esté dispuesto a asumirlo.

Su recomendación práctica es concreta: que nadie compre a ciegas. Hay que inspeccionar el coche, dar por hecho que necesitará bastante trabajo y no fiarse de la lista de reparaciones que anuncie el vendedor salvo que se pueda comprobar. El club de propietarios del ST220, añade, es una fuente valiosa de información y de recambios.

El presentador sostiene que llegó a esta conclusión hace años y que poco ha cambiado desde entonces. Apunta también a una razón de fondo: Ford dejó de creer en este segmento y en el propio Mondeo, un modelo que la marca retiró del mercado europeo en 2022 y que hoy solo sobrevive en otros mercados bajo carrocerías rebautizadas. Eso explica en parte por qué un coche que muchos consideran el mejor Mondeo de la historia no ha despertado el fervor que sí han tenido los Focus ST y RS.

La lectura para el lector es sencilla. El ST220 tiene un encanto real, un V6 que responde y suena como ya no se fabrican y una carrocería que hace bien lo básico. Pero comprarlo no es una operación de coleccionista tranquila: es asumir paciencia y presupuesto y aceptar que el vecino con un E46 probablemente se esté divirtiendo con menos sobresaltos.

La pregunta, entonces, es si merece la pena pagar ese peaje. ¿Un V6 que suena así compensa las horas de taller, o el sentido común sigue apuntando a Múnich?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

Youtube video