Ferrari 330 GT 2+2 a subasta después de 23 años: uno de los 455 con V12 Colombo

El chasis 7859, entregado nuevo en Grigio Argento y repintado de rojo a mediados de los setenta, sale a subasta con 22.000 kilómetros marcados en su odómetro. Los ajustes de carburación de 2025 y el mantenimiento de 2026 actualizan una mecánica V12 de 300 CV.

El chasis 7859 de un Ferrari 330 GT 2+2 Serie II ha salido a subasta en Bring a Trailer tras veintitrés años en la misma propiedad. No es un ejemplar cualquiera: forma parte de los 455 coches que la segunda serie produjo entre 1965 y 1967, una cifra que explica por qué el anuncio ha despertado interés entre coleccionistas de V12 Colombo.

El vendedor lo adquirió en 2003 y, desde entonces, el coche ha recorrido aproximadamente 6.000 de los 22.000 kilómetros que marca su odómetro. La documentación que acompaña al lote arranca, precisamente, en 2003, lo que deja una laguna de procedencia en sus primeras décadas de vida que conviene leer con cautela.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: un Ferrari 330 GT 2+2 Serie II de 1966 con V12 Colombo de 4.0 litros y cambio manual de cinco velocidades sale a subasta tras 23 años en la misma propiedad.
  • No te lo puedes perder: el coche fue entregado nuevo en Grigio Argento, pero a mediados de los setenta ya figuraba repintado de rojo, un cambio de color que el registro del modelo documenta sin maquillaje.
  • Cifras y cotización: 455 unidades fabricadas de la Serie II entre 1965 y 1967, 300 CV de potencia declarada de fábrica y 22.000 kilómetros marcados, con trabajos de carburación realizados en 2025.

El chasis 7859 y su historial documentado

Según el anuncio oficial del lote en Bring a Trailer, el chasis 7859 salió de fábrica en Grigio Argento y pasó sus primeros años en Suiza. A mediados de la década de 1960 era un coche suizo; en 1974 ya se anunciaba en Arizona, donde constaba repintado de rojo. Ese cambio temprano de color explica la tontería que hoy muestra la carrocería, con imperfecciones visibles en los paneles inferiores y alguna burbuja junto a los estribos.

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El equipamiento mantiene piezas que definen al modelo: llantas de radios Borrani de 15 pulgadas con tuercas de tres orejetas, neumáticos Yokohama montados en 2021, frenos de disco servoasistidos en las cuatro ruedas y un interior de cuero color tan sobre la configuración 2+2. A ello se suman elevalunas eléctricos, radio Becker Mexico, salidas de escape cuádruples y un salpicadero de madera con instrumentación Veglia que incluye velocímetro de 300 km/h y tacómetro de 8.000 rpm.

Bajo el capó, el V12 Colombo de 4.0 litros respira a través de tres carburadores Weber y entregaba una potencia declarada de 300 CV. Los trabajos de 2025 incluyeron el ajuste de los carburadores, el cambio de fluidos y la batería; en agosto de 2026 se sustituyó un latiguillo de combustible y se renovó el aceite del motor. La transmisión es manual de cinco velocidades, con diferencial autoblocante y suspensión trasera de eje rígido con ballestas.

El valor de este 330 GT 2+2 no depende solo del número de unidades: la coherencia del historial y la honestidad del repintado pesan tanto como el V12 Colombo.

Por qué la Serie II corrigió los faros del 330 GT

El 330 GT nació como sucesor de batalla larga del 330 America y debutó en el Salón de Bruselas de enero de 1964 con carrocería de Pininfarina. Aquella primera serie lucía un frontal de cuatro faros y una zaga redondeada con pilotos envolventes, una solución que no terminó de convencer a la clientela más purista. De ahí que en 1965 la segunda serie adoptara faros simples, tomas de aire de tres lamas en las aletas y parachoques con sobredefensas revestidas de goma.

El resultado fue un gran turismo de estética más limpia y afín a la tradición de la casa. El modelo se vendió como auténtico cuatro plazas, con maletero aprovechable y un refinamiento muy superior al de los turismos de competición de la época. No fue un coche pensado para ganar carreras, sino para viajar deprisa sin renunciar a la elegancia.

La producción de la segunda serie se limitó a 455 unidades en apenas tres años. Esa cifra, unida al mantenimiento del propulsor Colombo, convierte al 330 GT 2+2 en un acceso relativamente noble al universo de los V12 Ferrari, aunque con peculiaridades que exigen inspección de un especialista.

Lo que la subasta dice del 330 GT 2+2

Conviene recordar que el 330 GT 2+2 ha vivido durante años en una franja de cotización más discreta que los doce cilindros de carrocería abierta. No es un 275 GTB ni un 250 Lusso: es un gran turismo de cuatro plazas, con un peso y una filosofía de uso que se alejan del coleccionismo de competición. Aun así, la Serie II ha ido ganando tracción entre quienes buscan un V12 Colombo con habitabilidad real y un precio de entrada menos disparatado.

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El lote del chasis 7859 presenta una baza documental interesante: el registro del 330 GT confirma el color de entrega original y el repintado posterior, un dato que evita lecturas fantasiosas sobre la autenticidad cromática. En contrapartida, el historial de los primeros años sigue siendo fragmentario, y las imperfecciones de la pintura obligarán al comprador a decidir entre una restauración parcial o una conservación honesta.

La mecánica, con carburación ajustada en 2025 y mantenimiento reciente, invita a un uso turístico sin intervenciones inmediatas. Quedan, eso sí, un orificio en el silencioso y un cárter de protección no original que cualquier comprador riguroso deberá valorar antes de pujar. El mercado lo sabe: en un 330 GT 2+2, la diferencia entre un buen ejemplar y un proyecto costoso está en los detalles pequeños y en la veracidad del historial.

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La puja en Bring a Trailer servirá como termómetro de la demanda real del modelo en 2026. Si el remate confirma el interés por las series II con V12 Colombo, el 330 GT 2+2 consolidará su posición como gran turismo clásico capaz de combinar historia Pininfarina, mecánica noble y habitabilidad sin renunciar al escudo de Maranello.