El 39,2% de los Dacia vendidos en el mundo ya son de GLP: es la vía más barata para tener etiqueta Eco y entrar en una zona de bajas emisiones.
Los datos del grupo Renault corresponden a los nueve primeros meses de 2026. En ese periodo Dacia matriculó 471.007 vehículos en todo el mundo, un 9,7% menos que un año antes, y aun así el gas licuado del petróleo (GLP) aguantó como uno de sus grandes argumentos comerciales. No es una tecnología electrificada: es un motor de gasolina adaptado para quemar también gas.
En España el peso es todavía mayor. El 64,3% de los Dacia vendidos entre enero y septiembre son bifuel, 25,1 puntos por encima de la media mundial. Y hay un modelo que explica casi todo: el Sandero. Se matricularon 20.663 unidades de GLP, el 72% de las ventas de gas de la marca y el 46,4% de todos los Dacia vendidos en el país.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: el GLP ha dejado de ser una rareza comercial: cuatro de cada diez Dacia vendidos en el mundo lo usan y en España la proporción alcanza el 64,3%.
- Cómo te afecta: un coche bifuel de gasolina y GLP recibe la etiqueta Eco de la DGT, la misma que un híbrido, y con ella accede a la mayoría de zonas de bajas emisiones.
- Puntos clave y plazos: el dato cubre de enero a septiembre de 2026 y el Sandero Eco-G de 120 CV parte de 14.431 euros; la etiqueta se asigna al matricular el coche, sin trámite aparte.
Qué cambia para ti: la etiqueta Eco del GLP
Un bifuel figura en el registro de la DGT con la etiqueta ambiental Eco, la misma letra que lucen los híbridos no enchufables. No es la Cero, reservada a eléctricos e híbridos enchufables con autonomía suficiente, pero sí es la que la mayoría de ordenanzas municipales dejan circular por el centro.
Eso significa que, en la práctica, el GLP compra el mismo acceso que un híbrido por menos dinero. La contrapartida es que la etiqueta Eco no abre todas las puertas: no da las exenciones de la Cero y cada ayuntamiento decide cómo la trata en su zona de bajas emisiones, si le reserva plazas de aparcamiento o si la restringe en episodios de contaminación alta.
La etiqueta Eco del GLP no es la Cero, pero abre la mayoría de los centros urbanos y cuesta bastante menos que un híbrido.
El origen de todo está en la ley estatal: los municipios de más de 50.000 habitantes debían contar con una ZBE desde 2023. A partir de ahí, cada uno fija perímetro, excepciones y multas, así que el mismo coche puede entrar sin problema en una ciudad y quedarse fuera en la de al lado. Aquí tienes una explicación de qué es una zona de bajas emisiones.
El trámite, paso a paso
| Paso | Qué hacer | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Comprueba qué etiqueta te corresponde | Con la matrícula, en la sede electrónica de la DGT o en la documentación del coche. Un bifuel de GLP figura como Eco. |
| 2 | Consigue el distintivo físico | 5 euros en cualquier oficina de Correos. Si el coche es nuevo, el concesionario suele entregarlo al matricularlo. |
| 3 | Revisa la ordenanza de tu ciudad | Perímetro, horarios, excepciones y cuantía de la multa. La Eco no exime de todo en todas las ZBE. |
Cuánto cuesta el Dacia GLP más vendido
El modelo que sostiene las cifras es el Dacia Sandero Eco-G 120, con motor bifuel de 120 CV y cambio manual, desde 14.431 euros con acabado Expression. Con cambio automático la tarifa sube a 15.919 euros.
De serie incluye pantalla táctil de 10 pulgadas, climatización manual, sensores de aparcamiento traseros, encendido automático de luces, sensor de lluvia y asistente de mantenimiento de carril. Por 15.361 euros, el acabado Journey añade climatizador automático, tarjeta manos libres, cámara de visión trasera, detector de ángulo muerto, freno de estacionamiento eléctrico, sensores delanteros y traseros, cuadro digital de 7 pulgadas y regulador-limitador de velocidad.
Entre uno y otro hay 930 euros de diferencia y, a igualdad de motor, es el desembolso que más cambia el uso diario. Frente a un híbrido equivalente, el bifuel se ahorra la batería y el motor eléctrico, y ahí está buena parte de la explicación del precio.
El ahorro de verdad aparece en el surtidor. Un bifuel gasta más litros de gas que de gasolina para recorrer la misma distancia, pero el litro de GLP es bastante más barato, así que la cuenta sale a favor de quien hace muchos kilómetros al año. Y si no hay una estación de GLP cerca, se reposta gasolina: el depósito original sigue ahí.
GLP y etiqueta Eco: lo que queda por resolver
El dato del 39,2% tiene más mérito del que parece, porque llega en un año malo: Dacia vendió un 9,7% menos en el mundo entre enero y septiembre. Mientras el resto del mercado empuja hacia la electrificación, la marca rumana sostiene su volumen con una mecánica sencilla, barata de fabricar y con una ventaja administrativa enorme en España.
La comparación con Europa ayuda a entenderlo. El GLP no tiene el mismo peso en todos los mercados: depende de que exista una red de repostaje razonable. En España esa red es amplia, aunque desigual, y concentra la oferta en las zonas de paso de camiones y en el entorno de las grandes ciudades. Para quien vive en una capital, la logística es cómoda; para quien vive en una comarca sin estaciones de gas, el coche funciona, pero pierde la mitad de la gracia.
El otro matiz es la etiqueta. La Eco no es la Cero y no lo va a ser: el GLP emite. Quien compre pensando en una exención total se equivoca. Y quien compre dando por hecho que la norma no se va a mover, también: las ordenanzas municipales siguen ajustándose, los protocolos anticontaminación se activan cada invierno y las reglas de acceso al centro cambian de una ciudad a otra sin coordinación.
El calendario del conductor, por tanto, no depende del GLP sino de su ayuntamiento. Antes de comprar, conviene mirar la ordenanza de la ciudad donde aparcas y comprobar si la etiqueta Eco tiene acceso libre, restringido o con condiciones. El siguiente hito no tiene fecha única: cada consistorio publica y revisa su norma por su cuenta, y ahí es donde el comprador de un bifuel debe tener la alerta puesta.

