General Motors pagará 220 millones de dólares a 36 estados por vender los datos de conducción de sus clientes a las aseguradoras. El acuerdo, liderado por las fiscalías de Washington y Oregón, cierra una investigación abierta hace dos años y obliga a la compañía a someterse a auditorías internas y externas de privacidad.
La historia tiene miga. El problema no es que un fabricante recoja datos del vehículo: eso lo hacen prácticamente todos. El problema es que, según la investigación, General Motors los vendió y algunas primas de seguro subieron por el camino.
Qué hizo exactamente General Motors
Entre 2014 y 2024, la compañía inscribió a ‘millones de conductores’ en su programa Smart Driver, un sistema de puntuación de hábitos al volante. El mensaje oficial decía una cosa: los datos no se compartirían con aseguradoras sin consentimiento. La realidad fue otra, siempre según el comunicado de la Fiscalía de Washington.
Muchos clientes se apuntaron sin saberlo. El alta se hacía en el propio concesionario, durante la compra, y los comerciales cobraban bonus por cada inscripción. Ahí está el detalle que lo cambia todo: incentivos económicos por apuntar a gente que no había pedido nada.
Hubo más. La app de OnStar avisó a más de 370.000 conductores de que no estaban inscritos en Smart Driver cuando sí lo estaban. GM los dio de baja sin decírselo y permitió que los intermediarios de datos conservaran la información. Un borrado que no borra nada.
Cómo acabaron esos datos en tu recibo del seguro

El paquete vendido no era una etiqueta genérica. Según la investigación, se trataba de información ‘personal, identificable y concreta’: con qué frecuencia frenabas, cuánto acelerabas, si superabas la velocidad, y en qué fechas y horarios te movías. Con ese material, una aseguradora reconstruye tu rutina entera sin necesidad de preguntarte nada.
Los grandes intermediarios del sector en Estados Unidos, LexisNexis y Verisk, recibieron esos datos. Cuando The New York Times destapó el intercambio, GM cortó la relación con ambos. Y cuando la investigación se hizo pública, varios estados abrieron sus propias pesquisas.
Un coche conectado no necesita micrófonos para delatarte: le basta con anotar cada frenazo y vender después la libreta.
Qué cambia a partir de ahora
El acuerdo —un consent decree— obliga a GM a implantar un programa integral de privacidad con evaluaciones internas y externas. También tendrá que vigilar y formar a sus concesionarios, el eslabón donde se rompió la cadena. Y no podrá recoger ni compartir datos sin consentimiento afirmativo y expreso del conductor.
No es el primer golpe. En enero de 2025, la Comisión Federal de Comercio prohibió a la marca vender datos sensibles de conducción, y este mismo año la compañía aceptó pagar 12,75 millones a California. Texas presentó su propia demanda en 2024 y otros estados siguen mirando con lupa.
Qué significa esto si conduces en España
Aquí no hay fiscales estatales ni cheques de 220 millones, pero el mecanismo es idéntico. Los coches conectados que se venden hoy envían telemetría a la marca, y el RGPD exige una base legal clara para tratarla. El consentimiento, cuando es la base elegida, debe ser libre, específico e informado. Enterrarlo en la letra pequeña de un contrato de compra no cumple ninguna de las tres.
Ojo con el detalle de las aseguradoras. Las pólizas de tipo pay how you drive, las que puntúan tu forma de conducir, funcionan con una app o un dispositivo que instalas tú. Ahí el consentimiento es explícito y revocable. Lo que no vale es que la marca venda tu histórico a un bróker sin avisar y que la aseguradora lo use para recalcular la prima.
El resumen práctico: cuando aceptes los términos de una app del coche, busca la palabra ‘terceros’. Si aparece, ya sabes qué estás firmando.
Información útil para el conductor
- Base legal: en Estados Unidos el acuerdo se formaliza como consent decree con 36 estados y el Distrito de Columbia; en España, el tratamiento de datos del vehículo se rige por el RGPD y la LOPDGDD.
- Sanción: 220 millones de dólares repartidos entre las jurisdicciones firmantes, más 12,75 millones ya abonados a California.
- Datos vendidos: frenadas, aceleraciones, excesos de velocidad y horarios de desplazamiento de los usuarios de Smart Driver entre 2014 y 2024.
- Consejo de Motor16.com: entra en la app del coche y revisa si compartes datos con terceros; desactiva cualquier cesión a aseguradoras que no hayas firmado tú.
- Curiosidad: GM cerró Smart Driver en abril de 2024, tras la publicación periodística y antes de que llegaran las demandas.

