El gasóleo roza los 1,89 €/litro: así encarece el coste por kilómetro de tu flota

Con el gasóleo A en torno a 1,89 euros por litro, una furgoneta de reparto paga 0,17 euros por kilómetro solo en carburante. El Brent por encima de 110 dólares y la tensión en Ormuz mantienen la volatilidad; las medidas fiscales prorrogadas solo amortiguan parte del golpe.

El gasóleo A ronda los 1,89 euros por litro y la gasolina de 95 se queda en torno a 1,75 euros, con el crudo todavía tensionado. Para una flota, esa cifra no es una anécdota de surtidor: es la línea que más pesa en el coste variable por kilómetro.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: el carburante sigue siendo el mayor coste variable de autónomos y flotas, y su precio traslada directamente el TCO por kilómetro de cada vehículo en servicio.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: las medidas fiscales prorrogadas amortiguan parte de la escalada; comparar estaciones dentro del radio de reparto permite rascar céntimos en cada repostaje; la red de suministro de gasóleo A sigue siendo la más capilar del país. En contra: la volatilidad impide presupuestar el combustible a doce meses vista, y en reparto pesado y larga distancia no hay sustituto energético disponible a corto plazo.
  • Datos técnicos clave: gasóleo A en torno a 1,89 euros por litro; gasolina 95 entre 1,75 y 1,76 euros por litro; Brent por encima de 110 dólares en varias referencias del periodo; estrecho de Ormuz, 38 kilómetros de ancho; medidas fiscales prorrogadas por el Gobierno.

Qué hay detrás del precio del gasóleo

Detrás de la escalada no está la refinería española, sino el mercado internacional. El Brent se ha mantenido por encima de los 110 dólares en varias referencias del periodo analizado, según los datos que maneja el mercado energético. La tensión en el estrecho de Ormuz, una vía de unos 38 kilómetros de ancho por la que pasa una parte muy relevante del petróleo mundial, altera rutas, retrasa buques y encarece el transporte del crudo.

A ese componente geopolítico se le suma el fiscal. El Gobierno ha prorrogado medidas fiscales para amortiguar la escalada, un colchón que ayuda pero que no borra la volatilidad ni devuelve los carburantes a niveles anteriores al conflicto. En el día a día, el surtidor se mueve a golpe de céntimos: jornadas de precios repetidos, bajadas de menos de un céntimo y subidas que se notan al llenar el depósito.

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El gasóleo A, el de automoción, es el que soporta el peso del transporte de mercancías, la logística y buena parte de la industria. Por eso su encarecimiento no se queda en la estación de servicio: acaba presionando los costes de las empresas y, más tarde, el precio final de lo que transportan.

Cuánto encarece cada céntimo el kilómetro de tu flota

coste por kilómetro flota

Aquí está la parte que de verdad importa al gestor. Con el gasóleo a 1,89 euros, una furgoneta de reparto que consuma 9 litros a los 100 kilómetros paga 0,17 euros por kilómetro solo en carburante. Un camión ligero de 12 litros a los 100 se va a 0,23 euros por kilómetro; un comercial de servicio de 6 litros, a 0,11 euros.

Con el gasóleo a 1,89 euros, cada céntimo de subida cuesta 225 euros al año a una furgoneta que recorre 25.000 kilómetros.

Traducido a volumen anual, la furgoneta anterior se deja algo más de 4.250 euros al año en gasóleo si hace 25.000 kilómetros; el camión ligero ronda los 6.800 euros con 30.000 kilómetros.

La sensibilidad es la clave: por cada céntimo que sube el litro, esa furgoneta añade 225 euros anuales a su factura. En una flota de 50 unidades idénticas, el mismo movimiento cuesta 11.250 euros al año. Y no es un escenario teórico: entre unas estaciones y otras hay diferencias de varios céntimos por litro en la misma jornada.

Del surtidor al TCO: dónde apretar en la gestión de flota

El carburante es coste variable puro: no se negocia con el fabricante ni se amortigua con una cuota. Se gestiona. Estas son las palancas que un gestor puede mover sin cambiar de vehículo:

  • Contrato de carburante con tarjeta y precio acordado por estación o por radio de repostaje, en lugar de pago suelto en cualquier surtidor de carretera.
  • Telemetría para medir ralentí, excesos de velocidad y consumo real por conductor; el dato permite corregir hábitos, no solo contarlos.
  • Conducción eficiente con formación periódica: es la palanca más barata y la que antes nota el consumo.
  • Revisión del dimensionado de la flota: sustituir el vehículo sobredimensionado por otro ajustado al uso real baja litros sin tocar la operativa.
  • Renting y leasing: la cuota cubre vehículo, mantenimiento y a veces seguro, pero no el carburante. La escalada del gasóleo se sigue pagando aparte.

Para el transporte de mercancías por carretera existe además el mecanismo del gasóleo profesional, que devuelve parte del impuesto especial sobre hidrocarburos a los vehículos que cumplen los requisitos. No compensa una subida del crudo, pero reduce la factura anual de quien puede acogerse. Ninguna de estas palancas devuelve el litro a precios anteriores, pero todas reducen los litros, y con el gasóleo donde está, reducir litros es la única vía que no depende de Ormuz.

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Veredicto profesional: qué hacer mientras el gasóleo no baje

La comparación útil no es la de esta semana con la anterior, sino la del coste por kilómetro con el de hace unos meses. Los 0,17 euros por kilómetro de una furgoneta de reparto se comen el margen de una ruta de paquetería si el cliente paga por parada y no por kilómetro recorrido. Ahí el precio del gasóleo deja de ser una noticia de surtidor y se convierte en una decisión de explotación: qué vehículo se manda a cada ruta, cada cuántos años se renueva y con qué contrato de combustible se firma.

Para un autónomo con una furgoneta, la prioridad es táctica: elegir radio de repostaje y vigilar el consumo real cada mes. Para una PYME de reparto urbano, la palanca está en la telemetría y en el dimensionado. Para una gran flota de larga distancia, el margen se juega en el contrato de carburante y en el calendario de renovación. Lo que no encaja con este escenario es planificar a doce meses con un precio fijo de gasóleo: la volatilidad no lo permite y quien presupuesta así se queda corto. Queda por ver si las medidas fiscales prorrogadas se mantienen y si el Brent cede; el próximo dato que conviene vigilar es el comportamiento del crudo en las próximas semanas. Mientras tanto, el criterio es simple: menos litros por kilómetro, mejor contrato y un TCO revisado cada trimestre.

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