TWR Supercat: el Jaguar XJS V12 sobrealimentado y manual que revive a un mito

AutoTopNL prueba el restomod británico con V12 sobrealimentado, 670 CV y cambio manual. Su presentador lo coloca entre las mejores experiencias de conducción de su vida tras alcanzar 300 km/h en la Autobahn.

Hay coches que se presentan con una ficha técnica y otros que lo hacen con un rugido. El TWR Supercat pertenece a la segunda categoría. En su último análisis para AutoTopNL, el presentador Max se sube a un Jaguar XJS reconvertido en restomod con V12 sobrealimentado, cambio manual y unos escapes laterales que escupen llamas, y termina el vídeo con una afirmación difícil de esquivar: después de 17 años y unos 2.000 coches probados, esta máquina se ha colado en su podio personal.

No es una licencia poética de domingo por la mañana. Max graba a las nueve, después de haber madrugado para rodar planos de detalle en la Autobahn, y lo repite con distintas palabras a lo largo de los 19 minutos: el coche le ha descolocado. Lo llama especial, único, distinto a cualquier cosa que haya conducido antes.

Un XJS que ya apenas conserva el XJS

El proyecto lo firma Tom Walkinshaw Racing, la estructura de competición británica refundada ahora bajo las siglas TWR. Según explica el presentador, detrás de la nueva etapa están el hijo de Tom Walkinshaw y John Kane, con la intención de recuperar la sensación de conducir un coche de carreras de los años ochenta. El currículum original es largo: Le Mans, Bathurst, turismos y hasta el desarrollo del Renault Clio V6 de motor central.

Publicidad

Del Jaguar XJS donante se conserva muy poco. La carrocería se desmonta por completo y solo sobreviven el bloque motor, las manetas de las puertas, los limpiaparabrisas y los pilotos traseros. El resto es nuevo. De ahí que Max insista en que no estamos ante un restomod al uso, sino ante un hot rod: el coche se ha alejado tanto del original que funciona como una criatura propia, agresiva y con presencia.

5.6 litros, compresor y seis marchas

El corazón es un V12 de 5.6 litros reconstruido por completo. Sobre él se monta un compresor que deja la cifra final en 670 CV y 730 Nm de par, con un peso declarado en torno a 1.650 kilos. La transmisión es un cambio manual de seis marchas con mando elevado, tracción trasera y, en la unidad de la prueba, volante a la derecha.

El resultado es una relación peso-potencia notable, pero lo interesante no es el número. Es que un V12 sobrealimentado unido a una caja manual es una combinación casi extinta. El presentador recuerda que en los noventa hubo un precedente, el Lister, y señala que hoy resulta prácticamente imposible encontrar algo parecido en un coche nuevo. Todo el conjunto se ha diseñado, dice, pensando en la experiencia de conducción, y eso se nota hasta en la posición al volante.

Podría ser la mejor experiencia de conducción de mi vida, y no por la velocidad: por todo lo que sientes mientras lo llevas.

— Max, AutoTopNL

Fibra de carbono, frenos sin servo y amortiguadores adaptativos

Casi todos los paneles de la carrocería son de fibra de carbono, fabricados por un proveedor que también trabaja para equipos de Fórmula 1. La puesta a punto recurre a dobles triángulos delante, multilink detrás y amortiguadores adaptativos con cuatro configuraciones distintas. El eje delantero cuenta además con elevación hidráulica, un detalle que delata el uso real del coche.

Los frenos son AP Racing y funcionan sin asistencia: el pedal exige pierna y confianza. Calza neumáticos Michelin Pilot Sport S de 275 en el eje delantero sobre llanta de 18 pulgadas. Y luego está el apartado estético: el pilar trasero tipo flying buttress del XJS desemboca en una zaga con alerón integrado, mientras los escapes laterales amenazan con chamuscar cualquier cosa que se acerque. El presentador destaca que Magnus Walker ha participado como consultor de diseño, y el resultado le parece más imponente que bonito.

Del modo lluvia al modo track en la Autobahn

La gestión electrónica ofrece tres modos de motor —lluvia, sport y track— y la suspensión, cuatro niveles. Max subraya que la diferencia entre el ajuste más blando y el más firme es abismal: en el primero el coche es cómodo y absorbente; en el segundo se vuelve mucho más reactivo, hasta el punto de resultar más manejable pese a su tamaño. Los controles son pesados, la dirección no perdona y el conjunto intimida al principio. Ese es, precisamente, el encanto.

Publicidad

En autopista el marcador llega a 300 km/h. El sonido es lo que más impresiona: el presentador lo compara con el de un V12 de película de terror y celebra que el escape lateral quede justo al lado de su oído, con explosiones azules incluidas. La caja de seis marchas, insiste, multiplica la experiencia y hace que el coche parezca más rápido de lo que es.

Ochenta y ocho unidades a medio millón de euros

TWR tiene previsto construir 88 unidades, y en el momento de la grabación cerca de la mitad ya estaban vendidas. La cifra que maneja el presentador ronda el medio millón de euros por coche. Hay configurador abierto en la web para elegir colores, llantas e interior. La unidad de la prueba es el prototipo de validación, aunque las primeras entregas estaban a dos semanas de distancia cuando se rodó el vídeo.

Publicidad

También hay espacio para el equipaje: maletero amplio, iluminado y con posibilidad de dejar una superficie plana, además de una maleta a medida. Detalles de coche antiguo —la palanca del freno de mano, el clic de las manetas— conviven con una instrumentación digital perfectamente legible.

Qué significa este coche para el aficionado

El fenómeno del restomod vive un momento dulce, pero el Supercat se mueve en otra liga. No compite con un XJS restaurado: compite con superdeportivos nuevos de precio similar. Y su argumento es justo el contrario al de la industria: menos peso, más cilindros, cambio manual y una banda sonora que no pasaría filtros de homologación sin ingeniería de por medio. Habrá que ver cómo envejece la apuesta y si las 88 unidades encuentran dueño en un mercado que camina hacia la electrificación.

También será interesante comprobar si la marca recupera parte del prestigio deportivo de TWR —los Jaguar que ganaron Le Mans en 1988 y 1990 llevaban su firma— o si se queda en una operación de nicho para coleccionistas. Lo que el vídeo deja claro, en todo caso, es que este coche no busca cifras. Busca piel de gallina. Y, según su autor, lo consigue en cada kilómetro.

Max termina comparándolo con el Ariel Atom sobrealimentado, el único coche que hasta ahora ocupaba ese primer puesto en su memoria. Ahora son dos. Queda la duda razonable de si una máquina de 500.000 euros y solo 88 hermanos puede ser algo más que una fantasía para unos pocos. ¿Tiene sentido un restomod así en 2026, o es exactamente lo que la afición necesitaba para no olvidar cómo suena un V12?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de AutoTopNL en YouTube.

Youtube video