Subida del precio de la gasolina: la crisis de inventarios de crudo amenaza California con 9 dólares por galón

Los inventarios de petróleo en Estados Unidos han caído a niveles críticos por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Ejecutivos de ExxonMobil advierten de que el Brent podría alcanzar los 150 dólares, disparando la gasolina en California hasta los 9 dólares por galón.

El bloqueo del estrecho de Ormuz está drenando los inventarios comerciales de crudo en Estados Unidos a niveles sin precedentes. ExxonMobil ha encendido las alarmas: si la situación se mantiene, el precio del barril de Brent podría escalar hasta los 150-160 dólares, empujando la gasolina en California a los 9 dólares por galón. La administración Trump minimiza el problema, pero los datos de la Energy Information Administration muestran una caída libre de las reservas. La pregunta ya no es si el golpe llegará, sino cuándo.

En Washington se insiste en que un acuerdo con Irán para reabrir el paso está cerca. Sin embargo, fuentes de la industria citadas por Politico pintan un escenario muy distinto. Los ejecutivos han trasladado al más alto nivel del Gobierno que los tanques se están vaciando y que la situación se volverá crítica a mediados de este mes de junio. “Espero que estén prestando atención a los inventarios ahora mismo. Están tocando fondo”, advirtió una de las fuentes.

El inventario en picado y la sombra de los 150 dólares

En la 42ª Conferencia Anual de Decisiones Estratégicas de Bernstein, el vicepresidente sénior de ExxonMobil, Neil Chapman, fue aún más directo: “Nos acercamos a niveles de inventario nunca vistos. Hablo de niveles realmente, realmente bajos”. A renglón seguido, proyectó que una vez que se toque fondo, el crudo Brent del mercado al contado podría dispararse hasta los 150-160 dólares por barril. Para contextualizar, hoy cotiza ligeramente por debajo de los 93 dólares.

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La cifra supondría un incremento de entre el 61% y el 72% respecto al precio actual. La última vez que el Brent rondó esas cotas fue en 2008, y la economía mundial no estaba lidiando con una crisis de suministro tan concentrada. Los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) confirman la gravedad: las existencias comerciales de crudo cayeron otros 8 millones de barriles la semana pasada, encadenando ocho semanas consecutivas de descensos y situándose ya un 3% por debajo de la media de los últimos cinco años.

Desde que comenzó el conflicto en febrero, los inventarios comerciales de petróleo han menguado en 52 millones de barriles. La liberación de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo ha amortiguado parcialmente el golpe, pero las reservas globales siguen reduciéndose a un ritmo cercano a los 5,8 millones de barriles diarios. El margen de maniobra es cada vez más estrecho.

Chapman fue especialmente gráfico al trasladar esa tensión al surtidor. Con el barril a 150 dólares, calculó que la gasolina en California alcanzaría los 9 dólares por galón. Una subida del 51% sobre la media actual de 5,95 dólares en el estado, que ya arrastra el precio más alto de todo el país por su combinación de impuestos, especificaciones ambientales y dependencia logística.

La industria petrolera no está exagerando: los inventarios están tocando fondo y el shock de precios podría ser inmediato.

El efecto sobre el surtidor californiano: de 5,95 a 9 dólares

A nivel nacional, el alivio de las últimas semanas ha sido efímero. La media del galón ha bajado hasta los 4,22 dólares, pero ese retroceso se debe más a la demanda contenida y a la liberación de la reserva estratégica que a una mejora real del suministro. Si el Brent se dispara, la media nacional podría rebasar los 5,50 dólares, mientras California se convertiría en el espejo más extremo del shock. Los 9 dólares por galón no son una fantasía: en 2022 algunas estaciones californianas ya rozaron los 8,50 durante el pico inflacionario.

El diésel, por su parte, ya venía acechando su máximo histórico y la nueva escalada del crudo lo situará bajo una presión insoportable para el transporte de mercancías. Un coste del combustible de esa magnitud se traslada inmediatamente a la cadena de suministro de alimentos, materiales de construcción y componentes industriales. La inflación subyacente, que parecía controlada, volvería a asomar.

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Mientras, la Casa Blanca sigue asegurando que un acuerdo con Irán es inminente. Pero los hechos se obstinan en desmentir esas declaraciones. Cada día que el estrecho de Ormuz permanece cerrado, los inventarios se consumen un poco más y el umbral del shock se acerca. Las promesas de reapertura no devuelven el crudo ya quemado al depósito.

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El factor geopolítico que no cede

La parálisis diplomática entre Estados Unidos e Irán se ha convertido en el principal acelerador de la crisis. El cierre del estrecho de Ormuz, por el que transita alrededor del 21% del consumo mundial de petróleo, ha puesto a prueba la capacidad de los mercados para absorber una interrupción prolongada. Hasta ahora, las liberaciones de la reserva estratégica y un cierto freno en la demanda han mantenido los precios a raya, pero los analistas coinciden en que ese colchón tiene fecha de caducidad.

De hecho, si el bloqueo se extendiera más allá de julio, algunas refinerías del Golfo de México y de la costa oeste de EE.UU. podrían verse forzadas a reducir su tasa de utilización por falta de suministro. El cuello de botella no está en la producción mundial, sino en la logística: hay crudo, pero no puede llegar donde se necesita en los plazos requeridos. Y California, con su aislamiento energético, sería la primera línea de fuego.

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Análisis de Impacto Motor16

  • Mercado de consumo: El salto previsto hasta los 9 dólares por galón en California convertiría cualquier desplazamiento en un ejercicio de austeridad. El parque automovilístico estadounidense, todavía dominado por motores de combustión, sufriría una sacudida que los fabricantes de eléctricos no podrían compensar a corto plazo por falta de oferta asequible.
  • El rumor del sector: Algunas refinerías independientes están empezando a sondear alternativas de suministro desde el Caribe y Sudamérica, pero los costes logísticos y los diferenciales de calidad hacen inviable un cambio inmediato. El murmullo en los despachos es que el verdadero umbral de pánico se sitúa en inventarios por debajo de 20 días de cobertura.
  • Veredicto Motor16: La crisis del estrecho de Ormuz no es solo un problema energético; es un test de estrés para la transición hacia la movilidad sostenible. Con la gasolina a 9 dólares en California, el argumento económico a favor del vehículo eléctrico se dispara, pero la industria aún no tiene músculo para satisfacer un vuelco masivo e inmediato de la demanda. El corto plazo será caótico.