La DGT reduce la velocidad en varias autovías. ¿Por seguridad, o para recaudar más en multas?

La DGT ha lanzado una ofensiva sin precedentes con la reducción del límite de velocidad a 100 km/h en tramos donde siempre se ha circulado a 120.

Seguro que ya has ido conduciendo por esa autovía a 120 km/h y, de repente, te encuentras con una señal de 100 km/h que parece haber brotado de la nada. No es un error de visión ni una señal temporal por obra, sino la nueva realidad que la DGT está imponiendo en España desde que arrancó este 2026. Aunque el reglamento general todavía diga que en las vías de alta capacidad el límite es de 120, la práctica está dictando una sentencia muy distinta. Te están obligando a levantar el pie del acelerador en sitios donde, sinceramente, a veces cuesta entender el porqué.

Esta situación está generando un malestar creciente entre los conductores. Las carreteras por las que pagan impuestos, y que se supone que son las más seguras, se están convirtiendo en una ratonera de radares. La excusa oficial siempre es la misma: la seguridad. Pero cuando ves que tramos perfectamente rectos y con buena visibilidad pierden esos 20 km/h de margen, es normal que te preguntes si de verdad buscan salvar vidas o si lo que quieren es que las multas sigan fluyendo hacia las arcas públicas.

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La tecnología al servicio de la vigilancia

La DGT planea incorporar más radares
Fuente: Agencias

No pienses que por ser una autovía y haber menos patrullas a pie de pista vas a librarte si decides mantener los 120 km/h de siempre. La DGT ha desplegado un arsenal tecnológico que asusta.

Ahora mismo, más del 75% de las multas por exceso de velocidad se ponen en estas vías de alta capacidad. Ya no son solo los radares fijos que todos conocemos y que el navegador te avisa. Ahora tienes que preocuparte por los radares de tramo, que son mucho más traicioneros porque miden tu velocidad media durante varios kilómetros. Si en un tramo de 10 kilómetros marcado a 100 km/h te despistas un poco, la multa te llegará sin remedio.

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Y la cosa no se queda en el asfalto. El helicóptero Pegasus sigue sobrevolando nuestras cabezas y tiene una capacidad de detección asombrosa desde cientos de metros de altura. Además, el uso de drones se ha multiplicado. Son pequeños, silenciosos y casi invisibles mientras conduces. Pueden pillarte no solo por velocidad, sino por cualquier otra distracción, y están operando sobre todo en esos tramos donde el límite acaba de bajar.

Al final, los conductores nos sentimos vigilados de forma constante por un organismo que parece más preocupado por detectar el momento en que tu velocímetro marca 105 que por ayudarte si tienes una avería o un problema en la carretera.