En Dubái, donde los superdeportivos conviven con preparaciones imposibles y el lujo parece no conocer límites, llamar la atención se ha convertido en un desafío cada vez más complicado. En ese escenario dominado por el exceso, MetaGarage ha encontrado la fórmula para destacar con una reinterpretación radical del Mercedes Clase G que mezcla nostalgia, extravagancia y diseño futurista en partes iguales.
Un Clase G irreconocible

La empresa, afincada en Oriente Medio, ha presentado el M Monogram G 3.0 ICONIC, un proyecto que toma como base el legendario todoterreno alemán pero lo transforma hasta hacerlo casi irreconocible. El resultado es una creación que parece salida de un universo alternativo donde el pasado y el futuro se encuentran bajo una misma carrocería.
Lo que más impacta del modelo es, sin duda, su frontal. La enorme parrilla cromada ocupa prácticamente toda la superficie delantera y rompe con la imagen robusta y funcional que históricamente ha definido al Clase G. La pieza recuerda más a las grandes berlinas de lujo de mediados del siglo XX que a un vehículo concebido originalmente para el trabajo duro y la aventura fuera del asfalto.
MetaGarage asegura que la inspiración procede de un singular vehículo desarrollado por Binz en la década de 1950 a partir de un Mercedes-Benz 300 C para un adinerado cliente estadounidense. Aquella exclusiva creación artesanal habría servido como punto de partida conceptual para este nuevo proyecto. Sin embargo, las referencias no terminan ahí. El diseño también evoca algunos ejercicios recientes de estilo de Mercedes, especialmente aquellos prototipos que exploran una estética más teatral y futurista.
Del Clase G al G 3.0 ICONIC
El fundador de la compañía, Alexey Gashkov, ha querido convertir al G 3.0 ICONIC en una especie de manifiesto visual. Para ello no solo recurrió a la gigantesca parrilla, sino también a un capó rediseñado con líneas más fluidas y a unas luces diurnas LED en forma de estrella que toman elementos de los últimos turismos de la marca alemana.
El contraste entre detalles clásicos y soluciones modernas se repite en toda la carrocería. El paragolpes delantero adopta formas casi conceptuales, mientras que los faldones laterales incorporan un aire industrial que acentúa la presencia del vehículo. A ello se suman molduras cromadas en los pasos de rueda y unas enormes llantas de seis radios que terminan de reforzar la imagen imponente del conjunto.
Un claro guiño a Maybach

Otro de los elementos que más comentarios ha generado son los emblemas creados por MetaGarage. La firma utiliza un monograma con una estética muy similar a la identidad visual de Maybach, algo que probablemente no pasará inadvertido en Stuttgart. Esa cercanía estética parece intencionada: el objetivo es colocar este proyecto en el territorio más exclusivo y elitista del universo Mercedes.
Las imágenes difundidas por la compañía muestran dos interpretaciones distintas del modelo. Una apuesta por una carrocería completamente negra que convierte la parrilla cromada en el centro absoluto de atención. La otra combina negro y blanco en un contraste mucho más llamativo, acompañado además por una parrilla oscurecida que suaviza ligeramente el efecto visual, aunque sin perder contundencia.
Únicamente se fabricarán 50 unidades

MetaGarage no pretende convertir este proyecto en una rareza aislada. La empresa planea fabricar hasta 50 unidades del G 3.0 ICONIC sin restricciones de configuración para sus clientes. El precio de partida rondará los 700.000 dólares (595.453 euros), aunque la marca admite que el coste final puede aumentar considerablemente dependiendo del nivel de personalización solicitado.
Los preparadores compiten constantemente por llevar el lujo y la extravagancia un paso más allá. En este sentido MetaGarage ha logrado algo difícil: crear un Clase G (aquí más sobre este icono) que consigue sorprender incluso en una ciudad acostumbrada a los excesos.
Fotos: MetaGarage.



















