La obsesión de la DGT con los radares no tiene fin. Ya hay radares de tramos kilométricos

La DGT ha puesto el punto de mira en los radares de tramo, extendiendo su control a distancias que parecen imposibles.

La estrategia de la DGT ha dado un giro radical hacia la vigilancia continua. Ya no les basta con cazarte en un punto concreto de la carretera, sino que ahora quieren saber qué has hecho durante los últimos veinte o treinta minutos de tu viaje.

Quienes nos movemos a diario por carretera podemos confirmar que cada vez hay más cámaras suspendidas en pórticos vigilando. No son radares convencionales, sino los ojos de un sistema que anota la matrícula y pone en marcha un cronómetro invisible. Esta obsesión por el control absoluto está llegando a límites que muchos consideran excesivos, sobre todo cuando hablamos de tramos que superan los treinta kilómetros de longitud bajo vigilancia ininterrumpida.

2
Palencia mantiene el récord de la distancia imposible

Fuente propia

A pesar del despliegue en Navarra, para conocer el verdadero límite de esta obsesión hay que mirar hacia Palencia. Allí se encuentra el que sigue siendo el radar de tramo más largo de toda España. Está ubicado en la CL-615 y controla la velocidad media de los vehículos a lo largo de nada menos que 33 kilómetros. Es una distancia que desafía la lógica de lo que entendemos por un control de seguridad vial tradicional.

Es difícil de asimilar que una administración necesite vigilar 33 kilómetros seguidos de una misma vía para garantizar la seguridad. Cuando las distancias son tan enormes, surge la duda de si de verdad se busca salvar vidas o solo llenar las arcas.

La DGT defiende que estos controles son mucho más efectivos porque obligan a respetar los límites de forma sostenida, pero el sentimiento de que el coche es una hucha para el Estado es difícil de borrar cuando ves que el control del radar no se acaba nunca.

Publicidad

Lo más preocupante es que este no es un caso aislado de una provincia concreta. Según los datos oficiales más recientes de mayo de 2026, ya existen 16 radares de tramo que superan los 10 kilómetros de longitud. Esto demuestra que la tendencia es clara: los radares cortos van a ir desapareciendo para dejar paso a estos controles kilométricos que no perdonan ni un solo despiste.