Quienes conducen habitualmente por las carreteras españolas ya se han acostumbrado a ver mensajes cambiantes en los paneles luminosos de la DGT. Avisos que, en teoría, están pensados para mejorar la seguridad vial y anticipar riesgos al volante. Accidentes, retenciones, meteorología adversa o cortes puntuales forman parte de la información habitual que el conductor agradece recibir con antelación.
Sin embargo, en los últimos tiempos hay una frase que se repite con demasiada frecuencia y que está generando un profundo malestar entre los usuarios de la carretera: “precaución, firme en mal estado”. Lejos de ser un aviso puntual por una obra concreta o un deterioro temporal del asfalto, este mensaje se ha convertido casi en un elemento fijo, presente en multitud de vías y durante largos periodos de tiempo.
5El riesgo de banalizar los avisos de la DGT
Desde el punto de vista de la seguridad vial, abusar de este tipo de mensajes también puede tener un efecto contrario al deseado. Cuando un aviso se repite constantemente, pierde impacto. El conductor acaba normalizándolo y deja de prestarle atención, incluso en tramos donde el deterioro del firme es realmente peligroso.
Además, no todos los firmes en mal estado son iguales. No es lo mismo un asfalto ligeramente rugoso que una carretera plagada de baches profundos. Pero el mensaje de la DGT es genérico y no distingue entre niveles de riesgo, lo que puede generar una falsa sensación de control o, por el contrario, un hartazgo que lleve a ignorarlo.


