Quienes conducen habitualmente por las carreteras españolas ya se han acostumbrado a ver mensajes cambiantes en los paneles luminosos de la DGT. Avisos que, en teoría, están pensados para mejorar la seguridad vial y anticipar riesgos al volante. Accidentes, retenciones, meteorología adversa o cortes puntuales forman parte de la información habitual que el conductor agradece recibir con antelación.
Sin embargo, en los últimos tiempos hay una frase que se repite con demasiada frecuencia y que está generando un profundo malestar entre los usuarios de la carretera: “precaución, firme en mal estado”. Lejos de ser un aviso puntual por una obra concreta o un deterioro temporal del asfalto, este mensaje se ha convertido casi en un elemento fijo, presente en multitud de vías y durante largos periodos de tiempo.
4¿Es una forma de ahorrar en mantenimiento?
Otro de los puntos que más indignación genera entre los conductores es la sensación de que estos avisos sirven para justificar la falta de inversión en conservación. Colocar un mensaje en un panel luminoso resulta mucho más barato y rápido que reasfaltar un tramo completo de carretera. El problema, sin embargo, sigue ahí.
Aunque la conservación de las vías depende de distintas administraciones, para el ciudadano medio todo forma parte del mismo engranaje. La DGT aparece como la cara visible del sistema, y por eso concentra buena parte de las críticas, al percibirse que se opta por advertir en lugar de actuar.


