Quienes conducen habitualmente por las carreteras españolas ya se han acostumbrado a ver mensajes cambiantes en los paneles luminosos de la DGT. Avisos que, en teoría, están pensados para mejorar la seguridad vial y anticipar riesgos al volante. Accidentes, retenciones, meteorología adversa o cortes puntuales forman parte de la información habitual que el conductor agradece recibir con antelación.
Sin embargo, en los últimos tiempos hay una frase que se repite con demasiada frecuencia y que está generando un profundo malestar entre los usuarios de la carretera: “precaución, firme en mal estado”. Lejos de ser un aviso puntual por una obra concreta o un deterioro temporal del asfalto, este mensaje se ha convertido casi en un elemento fijo, presente en multitud de vías y durante largos periodos de tiempo.
3Muchos más riesgos y más costes para el conductor
Circular por un firme deteriorado no es solo una cuestión de incomodidad. El mal estado de la carretera implica más riesgos para la seguridad vial: menor adherencia, mayor distancia de frenado y un comportamiento imprevisible del vehículo, sobre todo en condiciones de lluvia o con cambios bruscos de temperatura.
A ello se le une el desgaste mecánico. Los neumáticos, suspensiones, amortiguadores y elementos de la dirección sufren más de lo normal, lo que se traduce en averías prematuras y en un aumento del gasto para el conductor. Para muchos, el mensaje de la DGT suena casi a excusa: «reduce la velocidad y apáñate con ello», en lugar de solucionar el problema de raíz.


