En mayo de 2021, la DGT decidió reducir el límite de velocidad en tramos urbanos a 30 kilómetros por hora. Ahora, cuando se cumple un lustro de esta medida, desde el organismo que dirige Pere Navarro han querido hacer balance y sacar pecho de los resultados obtenidos.
Sin embargo, asociaciones de conductores destacan que la medida no funciona igual en todas partes, lo que demuestra que no se debería aplicar de forma tan genérica.
2Cómo se distribuye el tráfico en nuestras ciudades
La DGT divide las vías urbanas en dos grupos. Por un lado, tenemos las vías de entrada y salida de las ciudades, junto con las que actúan como nexos entre barrios. Estas calles son fundamentales para la movilidad, ya que, aunque representan solo el 20 por ciento de la red total, soportan el 80 por ciento del tráfico. Para garantizar que la ciudad no se colapse, el límite sigue siendo de 50 kilómetros por hora. De esta forma, se mantiene una cierta fluidez.
Por otro lado están las calles de un único carril por sentido, que son el 80 por ciento de las vías urbanas. Aquí es donde entra en juego el límite de 30 kilómetros por hora. Es en este entorno donde la DGT considera vital reducir el límite para proteger al usuario más vulnerable, que siempre es el peatón, el ciclista o el usuario de patinete.

