En mayo de 2021, la DGT decidió reducir el límite de velocidad en tramos urbanos a 30 kilómetros por hora. Ahora, cuando se cumple un lustro de esta medida, desde el organismo que dirige Pere Navarro han querido hacer balance y sacar pecho de los resultados obtenidos.
Sin embargo, asociaciones de conductores destacan que la medida no funciona igual en todas partes, lo que demuestra que no se debería aplicar de forma tan genérica.
3Los resultados tras cinco años de restricciones
Si nos fijamos en los datos mostrados por la DGT tras estos cinco años, la conclusión es que estamos ante una tendencia positiva. Según las estadísticas, en 2024 se produjo una reducción de casi el 5 por ciento en el número de fallecidos en accidentes de tráfico en comparación con los datos de 2019.
Lo interesante es desglosar quiénes han salido mejor parados con este cambio. Los ciclistas, por ejemplo, han experimentado una reducción de fallecidos cercana al 19 por ciento. En el caso de los peatones, el descenso se sitúa por encima del 16 por ciento. Estos datos parecen respaldar la tesis de que, a menor velocidad de los coches, menor es la agresividad de los siniestros y mayor es la capacidad de reacción tanto de los conductores como de los propios peatones.
Sin embargo, hay matices importantes. Si miramos por grupos de edad, las personas entre 35 y 44 años han visto cómo el número de fallecidos caía, con un descenso del 42 por ciento. Por el contrario, los jóvenes de entre 15 y 24 años han sufrido un aumento del 3 por ciento en la siniestralidad. Esto indica que el problema no es solo la velocidad de los coches, sino el comportamiento y la educación vial de cada perfil de usuario, algo que las normas por sí solas no siempre pueden solucionar.


