El Denza Z9 GT ya se vende en España con una carta de presentación difícil de igualar: 1.156 CV de potencia, una batería Blade de segunda generación con 122 kWh a 1.000 voltios y, sobre todo, un sistema de carga flash de 1.500 kW que permite recuperar del 10 al 70% de la batería en tan solo 5 minutos. La berlina eléctrica, que parte de los 115.000 euros, llega avalada por BYD y la firma de diseño de Wolfgang Egger.
Ficha técnica esencial
- Potencia y par: 1.156 CV y 1.210 Nm con tres motores eléctricos.
- Batería: 122 kWh de capacidad (química Blade de segunda generación) a una arquitectura de 1.000 V.
- Carga DC máxima: 1.500 kW en corriente continua (Flash Charging), que recupera del 10 al 70% en 5 minutos y del 10 al 97% en 9 minutos.
- Autonomía WLTP: Cifra exacta no confirmada oficialmente por la marca para la versión EV, aunque las especificaciones internas apuntan a unos 600 km combinados.
- Precio: 115.000 euros (versión 100% eléctrica; el híbrido enchufable, 101.000 euros).
La clave: 1.000 voltios y el ‘Flash Charging’ de 1.500 kW
La arquitectura de 1.000 V reduce las pérdidas por efecto Joule y permite gestionar potencias de carga que hoy parecen de ciencia ficción. Los 1.500 kW del Flash Charging duplican con creces los 350–400 kW de los puntos más rápidos actuales y multiplican por cuatro los estándares comerciales de 150 kW. Según los datos facilitados por la marca, una recarga del 10 al 70% se completa en 5 minutos; la horquilla 10-97% se resuelve en apenas 9 minutos. En condiciones reales, estas cifras dependen de la temperatura y del estado del cargador, pero marcan un antes y un después en la experiencia de viaje con un eléctrico.
La batería Blade de segunda generación integra celdas LFP de alta densidad que actúan como parte estructural del chasis dentro de la plataforma e3. Esta integración mejora la rigidez torsional y libera espacio interior, a la vez que soporta los enormes picos de corriente que exige la carga flash sin comprometer la vida útil del paquete.
Para hacer realidad esta tecnología, DENZA ha anunciado el despliegue de 300 supercargadores de 1.500 kW en España hasta finales de 2027, además de otros 50 en Portugal. La red propia resolverá la paradoja actual: sin cargadores a la altura del coche, el comprador no podrá exprimir su potencial, por lo que la marca ofrece 18 meses de consumo eléctrico gratuito en estos puntos y se compromete a que, pasado ese periodo, el kWh no supere los 0,50 euros.
El verdadero salto del Denza Z9 GT no está en los caballos, sino en un estándar de recarga que multiplica por cuatro la potencia de los actuales cargadores ultrarrápidos de 350 kW.
Dirección trasera de 8,5 grados: agilidad inesperada en 3 toneladas
Con más de 5 metros de longitud y un peso que roza las 3 toneladas, el Z9 GT podría comportarse como un majestuoso y torpe buque. Sin embargo, la dirección trasera independiente –cada rueda trasera cuenta con su propio motor eléctrico– es capaz de girar hasta 8,5 grados de forma convergente o divergente. El resultado es una maniobrabilidad sorprendente: el coche puede realizar giros sobre su eje, desplazarse lateralmente “como un cangrejo” o aparcar en seco moviendo únicamente el tren posterior, algo que nunca se había visto en un modelo de producción.
La plataforma e3 también integra el sistema Vehicle Motion Control, que distribuye el par a cada rueda en milisegundos y compensa, por ejemplo, un reventón a velocidades de hasta 180 km/h. Junto a la frenada con discos cerámicos y neumáticos de hasta 21 pulgadas, la berlina se convierte en un deportivo de altas prestaciones: acelera de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y alcanza los 270 km/h.
El interior no desmerece: asientos delanteros activos, múltiples pantallas digitales, suspensión ajustable en dos durezas y tres alturas, y un confort acústico de primer nivel completan una experiencia de lujo.
Implicaciones para el conductor: carga ultrarrápida, red propia y precio
El Denza Z9 GT eléctrico cuesta 115.000 euros; la versión híbrida enchufable con 64 kWh de batería, 776 CV y 805 km de autonomía total se queda en 101.000 euros. En ambos casos, la firma automovilística cubre el consumo en sus supercargadores durante los primeros 18 meses y fija un precio máximo para el kWh de 0,50 € a partir de entonces, un gesto que acerca el coste de uso a la de un diésel de alta gama.
La verdadera revolución, sin embargo, es la velocidad de recarga. Recuperar casi toda la autonomía en el tiempo que lleva pedir un café transforma el concepto de viaje eléctrico, siempre que la infraestructura acompañe. Los 300 puntos anunciados crearán un ecosistema cerrado, pero también podrían presionar al resto del mercado para acelerar el despliegue de cargadores de más de 500 kW. La arquitectura de 1.000 V y la carga flash no son un mero anuncio de laboratorio: el coche ya está a la venta y la red empieza a construirse, lo que convierte la promesa en una realidad concreta para el comprador español.

