Mantener el coche cuesta hoy un 27% más que en 2020. La mano de obra y los recambios han empujado la factura del taller hacia arriba durante seis años seguidos, y el coste de mantenimiento del coche se ha convertido en la partida que más ha crecido dentro del presupuesto de cualquier familia con vehículo propio.
El dato procede del libro blanco que Arval Mobility Observatory ha presentado sobre el coste total de propiedad, el TCO que suma financiación, energía, seguro y servicios de un vehículo. Entre enero de 2020 y junio de 2026 ese indicador creció un 32% acumulado en Europa. En el segundo trimestre de 2026 la subida interanual fue del 3% en el continente, pero España lideró el incremento con un 7%, por delante de Suecia (5%), Alemania (5%), Francia (4%) y Países Bajos (3%).
Cuánto ha subido la factura del taller, cifra a cifra
Dentro de ese paquete, la posventa es lo que más se nota en el bolsillo del conductor particular. El mantenimiento y la reparación se han encarecido un 27% desde 2020, el seguro un 28% y los neumáticos un 25%. No hablamos de una partida aislada: suben todas a la vez, y eso deja menos margen para recortar en cualquier otra cosa.
Traducido a euros, un servicio que en 2020 costaba 200 euros se iría hoy a unos 254 euros aplicando ese 27%. Un neumático de 100 euros por unidad rondaría ya los 125, y una reparación de 600 euros se convertiría en 762. La cuenta es sencilla y explica por qué el precio de reparación del coche ha dejado de ser un imprevisto menor para convertirse en una partida fija que conviene vigilar.
Recortar el mantenimiento es la forma más cara de ahorrar: 254 euros de servicio pesan mucho menos que una avería grave.
Por qué se ha encarecido: gasóleo, tipos de interés y recambios
El carburante ha sido el componente más volátil. Los precios se incrementaron un 42% entre 2020 y el segundo trimestre de 2026. En ese periodo el gasóleo alcanzó los 1.963 euros por 1.000 litros, casi un 10% por encima de su máximo anterior, registrado en el segundo trimestre de 2022 con 1.918 euros por 1.000 litros.
La segunda palanca es la financiación: los tipos de interés repuntaron un 25% entre 2022 y 2026, y el encarecimiento golpea con más fuerza a los coches eléctricos, que parten de un sobreprecio medio de adquisición de entre el 20% y el 30%. A eso se suma la tensión geopolítica sobre materias primas y logística, que encarece los recambios que se montan en cualquier reparación.
Cómo se contiene la factura sin renunciar a nada
No todo el incremento está en tu mano, pero sí una parte. La primera palanca es la prevención: llegar antes al taller con operaciones sencillas evita que un desgaste barato se convierta en una avería de cuatro cifras. Estas son las comprobaciones con mejor relación entre lo que cuestan y lo que ahorran.
- Presión de los neumáticos, una vez al mes: hacerlo en casa cuesta cero euros y alarga la vida del neumático, que ya está un 25% más caro.
- Aceite y filtros según el plan de mantenimiento del fabricante: adelantarse no aporta nada; retrasarse, en cambio, castiga el motor.
- Niveles y escobillas: revisión visual cada pocas semanas y sustitución en casa cuando toca, sin herramienta especial.
- Frenos y dirección: aquí no hay bricolaje posible. Cualquier síntoma raro es trabajo de profesional, sin excepciones.
El resto es criterio. Pedir dos presupuestos para una misma reparación, agrupar operaciones en una sola visita o ajustarse al intervalo que marca el fabricante en lugar de adelantar cambios innecesarios son gestos que, sumados, compensan buena parte de esa subida del 27%.
Lo que viene en 2027: la electrificación como palanca de ahorro
El estudio también proyecta el próximo ejercicio sobre una flota tipo de 500 turismos con renovación anual del 25%. Con una electrificación limitada (40% eléctricos y 60% combustión o híbridos ligeros), el coste total se situaría en 8.368.052 euros; con renovación 100% eléctrica bajaría a 8.197.717 euros, un ahorro de 170.335 euros. En el escenario más pesimista, con el petróleo por encima de los 107,92 euros por barril, la diferencia crecería hasta 216.961 euros.
En gasto mensual medio, para un contrato de 45 meses y 105.000 kilómetros con un SUV del segmento C, el eléctrico se queda en 1.301 euros frente a los 1.451 de un modelo de combustión o híbrido ligero y los 1.703 de un híbrido enchufable. Para el conductor particular la lectura es otra: el mantenimiento del coche en 2026 ya no admite improvisación. Toca revisar el plan de tu modelo, comprobar cuándo vence la próxima ITV y no dejar pasar los intervalos que marca el manual. Ahí es donde se gana o se pierde dinero.

