Citroën 2CV historia: JayEmm repasa el icono y sus variantes más curiosas, del Charleston al Sahara

El creador de JayEmm on Cars se sube por primera vez a un Citroën 2CV y lo eleva a la Santísima Trinidad del motor junto al Ford T y el Beetle. Un repaso a su historia, sus variantes más disparatadas y una conducción que empieza en pesadilla pero acaba en sonrisa perpetua.

A veces pienso que nuestra obsesión con las cifras de potencia nos ha hecho olvidar lo que de verdad importa en un coche. En su último vídeo, el canal JayEmm on Cars no se anda con rodeos: para él, la verdadera Santísima Trinidad del motor no está formada por el Ferrari LaFerrari, el Porsche 918 y el McLaren P1, sino por el Ford T, el Volkswagen Beetle y el Citroën 2CV. Y hasta esta misma mañana, el presentador confiesa que jamás se había sentado en uno de estos iconos franceses.

La Santísima Trinidad del automóvil según JayEmm

El argumento del creador de JayEmm on Cars es demoledor: los hiperdeportivos pueden ser fascinantes, pero no han cambiado el mundo. El trío que él elige, en cambio, motorizó continentes enteros. En el caso del 2CV, su competencia principal cuando fue concebido en los años 30 no eran otros coches, sino los caballos. JayEmm sostiene que, al igual que hizo el 500 en Italia, el pequeño Citroën puso a toda Francia sobre ruedas y se convirtió en un icono cultural instantáneo, el mismo que cualquier inteligencia artificial dibujaría si le pides una estampa del país vecino: un señor con boina, una baguette bajo el brazo y las llaves de un dos caballos en la mano.

Un diseño que nació para mover a una nación

El vídeo deja claro que la magia del 2CV no reside en sus prestaciones, sino en lo bien que cumple su propósito original. JayEmm recuerda uno de los requisitos más famosos del pliego de condiciones: que el coche pudiera atravesar un campo arado sin romper los huevos que transportaba en una cesta. Esa exigencia explica la suspensión de largo recorrido y las inclinaciones de carrocería que tanto divierten a quien lo sigue por carretera. De hecho, el presentador rememora con especial cariño una jornada tras un mal día personal, siguiendo a un 2CV por curvas reviradas. Verlo bailar sobre el asfalto le devolvió la sonrisa.

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Del motor de 375 cc al 602: una evolución sin perder la esencia

El ejemplar que prueba JayEmm es un 2CV6 de 1980, con el motor bóxer bicilíndrico refrigerado por aire de 602 cc y unos discretos 29 caballos. Según explica en su análisis, para los entusiastas del modelo la llegada de esta mecánica en 1968 fue un maná caído del cielo, porque las versiones anteriores apenas rozaban los 375 cc. Eso sí, el creador advierte que se trata de un propulsor de concepción genial pero a la vez muy frágil, aunque con un peso total que apenas supera la media tonelada, la sensación al volante es bastante más digna de lo que las cifras sugieren. La caja de cambios manual de cuatro velocidades, una vez que le coges el truco, le parece incluso agradable y, como todo en el coche, construida para durar sin estrés.

Variantes que hicieron historia: Charleston, Sahara y mucho más

JayEmm dedica una parte importante del vídeo a enumerar la sorprendente colección de derivados que nacieron a partir del mismo concepto. Menciona desde las series especiales más conocidas, como el elegante Charleston inspirado por el diseñador Serge Gevin o el playero Méhari, hasta rarezas como la furgoneta chilena Citeta, el utilitario de bajo coste FAF o la variante de fibra de vidrio construida en Reino Unido. Sin embargo, la criatura que más le fascina es el Sahara 4×4, aquella versión con dos motores —uno delante y otro detrás— que convertía al modesto dos caballos en un auténtico todoterreno. Entre kit cars y proyectos artesanales, el comunicador sentencia que el 2CV se fabricó en un número de lugares que roza lo absurdo.

Fue un coche construido muy explícitamente para ajustarse a una necesidad y nada más. Que hoy se haya convertido en un icono es algo puramente circunstancial; nunca formó parte de su pliego de diseño.

— JayEmm on Cars

La extraña relación de Reino Unido con el 2CV

Uno de los pasajes más reveladores del vídeo tiene que ver con el mercado británico. JayEmm explica que cuando el 2CV comenzó a ensamblarse en el país durante los años 50, las ventas fueron un desastre. Los conductores no terminaban de fiarse de aquel aparato tan espartano. No fue hasta la crisis del petróleo de los 70 cuando los compradores se interesaron de verdad, precisamente cuando muchas otras naciones ya estaban pasando página. Como resultado, Reino Unido se convirtió en uno de los últimos grandes mercados del modelo, alargando su vida comercial hasta 1990.

Conducir un icono: frustración que acaba en sonrisa

El presentador no oculta los pequeños dramas de su primera toma de contacto. En plena ola de calor británica, sin aire acondicionado y con la capota generando un ruido ensordecedor, la experiencia empieza más cerca de una pesadilla que de un sueño. JayEmm incluso se ve obligado a detenerse a un lado de la carretera para pelear con el mecanismo de la ventanilla, un detalle que le hace sentirse un inútil hasta que, sin forzar nada, descubre su lógica. Y ahí está la clave: la sensación de torpeza inicial desaparece en cuanto entiendes que todo en este coche responde a un diseño honesto. El creador lo resume con una frase que se te queda grabada: “Vas a 60 millas por hora en una carretera limitada a eso mismo, apenas alcanzas las 40, pero vas con una sonrisa de oreja a oreja”.

Al terminar el vídeo, me queda la certeza de que el 2CV nunca ha necesitado disculpas por ser lento. Su triunfo no está en la ficha técnica, sino en la coherencia. Y quizá por eso, casi cuatro décadas después de su despedida, sigue poniendo de acuerdo a petrolheads y neófitos. Porque hay coches que se conducen con las manos y otros, como este, que se conducen con el estado de ánimo.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

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