Casi dos de cada diez coches que pasan la ITV en España se van con un suspenso a la primera. Según datos del Ministerio de Industria y Turismo recopilados por AECA-ITV, en 2025 cerca de 23 millones de vehículos pasaron por las estaciones y un 19 % fue rechazado en el primer intento.
El parque móvil español no deja de envejecer, con una edad media de 15,2 años, y la economía manda en el mantenimiento. Pero la Inspección Técnica de Vehículos no perdona el bricolaje: lo que se intenta ahorrar en el taller suele volver en forma de inspección desfavorable o negativa.
El rechazo no afecta solo a coches viejos. La falta de mantenimiento se extiende a elementos que muchos conductores no revisan y que, al llegar a la línea de inspección, disparan los fallos graves.
Cuando un coche suspende a la primera, no siempre es por una avería grave. Muchas veces es por un descuido: un retrovisor mal fijado, una pegatina deteriorada o un cinturón dañado.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: el 19 % de los vehículos que pasaron la ITV en 2025 no superó la inspección a la primera, según AECA-ITV.
- Cómo te afecta: un fallo grave solo permite circular al taller y volver a la estación; un fallo muy grave inmoviliza el coche.
- Puntos clave y plazos: el manual de procedimiento 7.9 está vigente desde el 1 de enero de 2026 y circular con la ITV caducada o desfavorable conlleva multas de 200 o 500 euros.
Las chapuzas que no engañan a la ITV

Una de las ‘ñapas’ más insólitas tiene que ver con el distintivo V-19. No llevar visible la pegatina de la ITV puede costar hasta 100 euros. Pero recortar, colorear o falsificar una pegatina auténtica de otro vehículo supera el descuido: el Tribunal Supremo ha aclarado que puede tipificarse como delito de uso de certificación falsa, con penas de multa de tres a seis meses.
En la ITV no se evalúa la creatividad: se comprueba que el coche siga cumpliendo los requisitos técnicos de seguridad y emisiones.
Utilizar cinta aislante a modo de chapa y pintura es otro clásico. Cubrir una raja o un golpe con cinta adhesiva no restaura la estructura ni la carrocería. Si hay aristas cortantes o piezas a punto de desprenderse, la inspección será desfavorable de inmediato.
En los sistemas de retención, algunos conductores cosen cinturones deshilachados a mano o los fijan con cinta y grapas. El cinturón debe soportar una energía enorme durante un impacto, así que alterar anclajes, cierres o la propia cinta invalida por completo su función de seguridad.
Sustituir un retrovisor dañado por un espejo de tocador o de pared es otra improvisación recurrente. Si el espejo no cumple el campo de visión homologado o presenta riesgo de desprendimiento, el suspenso está garantizado.
En las emisiones, manipular o vaciar el filtro de partículas daña el medio ambiente y, además, los equipos de análisis de gases lo detectan con rapidez durante la inspección.
Qué revisar antes de ir a la estación
El manual de procedimiento de inspección 7.9, vigente desde el 1 de enero de 2026, mantiene una vigilancia exhaustiva sobre todos estos puntos. Antes de acudir conviene repasar:
- La pegatina V-19: visible, original y sin recortes ni falsificaciones.
- Los cinturones: sin cortes, grapas ni costuras caseras.
- Los retrovisores: con el campo de visión homologado y bien fijados.
- El sistema de escape: sin filtros vaciados ni piezas alteradas.
Acudir con una pre-ITV o con una revisión de taller reduce la probabilidad de un resultado desfavorable y evita que una chapuza agrave el fallo original.
Si tienes dudas sobre algún elemento, consulta un taller de confianza antes de ir; el coste de una pre-ITV suele ser menor que la grúa o la multa por una negativa.
Cuánto cuesta jugársela: multas y consecuencias
Ahorrarse la reparación antes de pasar la línea de inspección suele salir más caro. Si se detecta un fallo grave, el resultado será desfavorable y el coche solo podrá circular para ir al taller y volver a la estación. Si el fallo es muy grave, la ITV resultará negativa, el vehículo quedará inmovilizado y necesitará grúa de manera obligatoria.
Las multas también pesan: conducir con la ITV caducada o desfavorable fuera de los desplazamientos permitidos supone 200 euros. Circular con una ITV negativa asciende a 500 euros.
La sanción por no llevar el distintivo V-19 visible es de 100 euros, pero puede evitarse con una comprobación sencilla. Las chapuzas, en cambio, multiplican el problema y pueden acabar en delito si se falsifica una pegatina.
El envejecimiento del parque no ayuda. La edad media ya es de 15,2 años y, en los coches que retrasan la prueba más de un año, la probabilidad de sufrir fallos graves o muy graves se dispara un 65 %. Puedes consultar los criterios oficiales de la inspección en la web de la DGT.
En resumen, chapuzas como falsificar la pegatina, disfrazar un golpe con cinta o anular un cinturón no solo no evitan la sanción: la agravan. Cada estación aplica los mismos criterios técnicos, pero el resultado depende del estado real del coche. Por eso conviene no jugar con las chapuzas: tarde o temprano aparecen en la inspección.

