Monterey Car Week 2026 pulveriza su récord con 747,9 millones y un Duesenberg de Clark Gable

Las casas RM Sotheby's, Gooding Christie's, Mecum y Broad Arrow sumaron la mayor cifra de la historia de la semana californiana. El fallo de Pebble Beach reivindica el pedigrí de Hollywood como argumento definitivo del clásico de alta gama.

La Monterey Car Week 2026 ha cerrado con 747,9 millones de dólares en remates, la cifra más alta en la historia de la semana californiana del clásico. El Best of Show de Pebble Beach recayó en un Duesenberg vinculado a Clark Gable, un cierre de ciclo que reivindica la procedencia como argumento definitivo del coleccionismo.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: La Monterey Car Week 2026 superó todos los registros con un agregado de 747,9 millones de dólares entre RM Sotheby’s, Gooding Christie’s, Mecum y Broad Arrow.
  • No te lo puedes perder: El Duesenberg premiado en Pebble Beach arrastra el pedigrí de Clark Gable, uno de los nombres más reconocibles del Hollywood clásico.
  • Cifras y cotización: El Best of Show de Pebble Beach es el galardón más codiciado del concurso de elegancia; la cifra global confirma la fortaleza del segmento superior del coleccionismo.

Una semana que consolida el termómetro del coleccionismo

Los 747,9 millones de dólares agregados por las cuatro grandes casas de subastas confirman el papel de Monterey como el gran escaparate anual del automóvil de colección. No se trata de una mera anécdota: cada agosto, las pujas californianas marcan el tono del mercado para los doce meses siguientes y orientan a compradores, vendedores y casas de remate en Europa y Asia.

La cifra de 2026 supera con claridad los registros precedentes de la década, según el balance provisional de las firmas subastadoras. El músculo del segmento de élite queda fuera de toda duda, especialmente en los lotes con historia documentada, competición o procedencia cinematográfica.

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La semana nació al abrigo de las carreras de la década de 1950 y hoy integra concursos, subastas y exhibiciones. RM Sotheby’s, Gooding Christie’s, Mecum y Broad Arrow concentraron la oferta más selecta del año. La dispersión de la puja entre cuatro casas no fragmentó la demanda; al contrario, la amplificó. Los remates se sucedieron durante tres días con una intensidad que recuerda a los mejores momentos del mercado previos a 2008, aunque con una disciplina distinta: el comprador actual exige trazabilidad y autenticidad verificable.

La posición de RM Sotheby’s y de Gooding Christie’s como grandes prescriptores quedó reforzada, mientras Mecum aportó la pulsión americana del muscle car y del preguerra. Broad Arrow, con un catálogo más selecto, confirmó su vocación de casa para piezas singulares. La suma de cuatro modelos de negocio explica, en parte, la amplitud del registro.

El comprador europeo ha regresado a California con fuerza. La debilidad del dólar frente a otras divisas y la solvencia de los mercados de Oriente Medio y Asia han reequilibrado la composición de la sala, un fenómeno que se percibía ya en las ventas de Ginebra y París, pero que en Monterey ha encontrado su expresión más visible.

El Duesenberg de Clark Gable y el valor del pedigrí

El fallo del Pebble Beach Concours d’Elegance situó en primer plano un Duesenberg vinculado a Clark Gable. La marca de Auburn (Indiana) representa como pocas la ambición desmedida del automóvil americano de entreguerras: chasis monumentales, motores straight-eight de altas prestaciones y carrocerías encargadas a los mejores talleres de la costa este.

El Model J de Duesenberg montaba un straight-eight de 6,9 litros con doble árbol de levas en cabeza, una arquitectura que, en 1929, superaba en sofisticación a gran parte de la producción europea de lujo. La vinculación con Gable añade, además, una capa de glamour que el mercado valora en términos concretos.

No es casualidad que el jurado de Pebble Beach premie, junto a la restauración y la originalidad, la historia que convierte a una máquina en un documento cultural. Un Duesenberg con pasado cinematográfico reúne los tres vectores: rareza mecánica, excelencia de carrocería y una narrativa que trasciende lo automovilístico.

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El concurso de Pebble Beach no entrega el Best of Show a la ligera. El campo del golf de la península de Monterey reúne cada verano a los restauradores más meticulosos del mundo, con ejemplares que han exigido miles de horas de trabajo y una fidelidad obsesiva al original. Que el galardón recaiga en un Duesenberg de época dorada de Hollywood subraya la madurez crítica del jurado.

McLaren F1 GTR subasta

El valor de un clásico ya no se mide solo por su mecánica: la procedencia puede valer tanto como la carrocería que la envuelve.

Lo que la cifra dice del mercado de clásicos

La lectura de fondo de esta Monterey Car Week 2026 es doble. Por un lado, el récord de 747,9 millones de dólares confirma que la demanda solvente no se ha retirado del mercado; por otro, revela una polarización evidente entre los ejemplares de primerísima fila y el resto de la oferta.

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El coleccionismo de élite se comporta como un refugio que premia la escasez real, la autenticidad documentada y la relevancia histórica. Los lotes con números de bastidor verificables, historial de competición o propiedad célebre se absorben con rapidez, mientras los modelos intermedios sin una historia singular se mueven con mayor contención. Esta dinámica no es nueva, pero la semana californiana la deja en evidencia con cifras elocuentes.

Conviene recordar que, en ediciones recientes, la misma cita ya apuntaba una recuperación sostenida tras unos años de ajuste. El salto hasta los 747,9 millones no se explica sin el efecto acumulado de la liquidez internacional, la debilidad del dólar frente a otras divisas y la consolidación de Monterey como escenario seguro para operar. Sin embargo, la prudencia sigue marcando la gestión del riesgo: las casas de subastas afinaron las estimaciones y los catálogos siguieron apostando por la calidad contrastada antes que por el volumen.

La comparativa con otras categorías de activos tampoco es menor. Mientras el arte contemporáneo y los relojes de alta gama atraviesan fases de volatilidad, el automóvil clásico de máxima calidad ofrece una combinación de tangible, escaso y emocional que atrae capital patrimonialista. El récord de Monterey refuerza esa percepción entre los grandes asesores de inversión.

Más allá de las cifras, el Duesenberg de Clark Gable resume la tendencia de fondo. En un mercado maduro, la diferencia no la marcan la cilindrada ni los caballos, sino la capacidad de un ejemplar para contar una historia irrepetible. El Best of Show de Pebble Beach no es un premio a la velocidad: es un reconocimiento a la memoria industrial y al aura de quienes lo poseyeron. Y eso, hoy, cotiza en millones.

El siguiente examen llegará con las subastas europeas de otoño y con la feria de Retromobile en París. Si la inercia californiana se confirma, el ejercicio 2026 podría cerrar como el mejor de la década para el clásico de alta gama, con una advertencia: el mercado no castiga la calidad, pero sí la falta de documentación.