El proyecto ha arrancado en Edermünde, cerca de Kassel, y no es una simple demostración tecnológica. Se trata de un vehículo desarrollado por la empresa sueca Einride que prescinde por completo de la cabina: no tiene volante, no tiene pedales y tampoco dispone de un asiento pensado para que lo conduzca una persona desde el interior.
El modelo es eléctrico y cuenta con automatización SAE Nivel 4, un estándar que permite al camión asumir toda la conducción por sí mismo, aunque únicamente dentro de una zona y unas condiciones operativas definidas de antemano. No es, por tanto, una autonomía absoluta para cualquier carretera o situación meteorológica, sino un escalón intermedio respecto a la conducción sin supervisión total.
Según los datos del proyecto, se trata del primer camión sin cabina autorizado en Alemania para prestar un servicio regular de reparto. El recorrido conecta un almacén y centro de distribución de Lidl con una tienda próxima y discurre por una zona delimitada de la red viaria pública, no por un circuito cerrado ajeno al tráfico real.
Durante esta primera fase circula a un máximo de 25 km/h. Aunque no hay conductor en el interior, sí existe supervisión humana: un operador local acompaña al vehículo en otro coche. No tiene que vigilar permanentemente los movimientos del camión desde dentro, pero se encarga en esta fase de los trabajos de carga y descarga de la mercancía.
Lo relevante no es que el camión circule solo, sino que ya lo haga integrado en la operación diaria de un supermercado, no en un circuito de pruebas.
La diferencia frente a otros ensayos es precisamente la integración operativa. El vehículo comparte entorno con el resto de usuarios de la vía dentro de un área restringida y forma parte de la actividad diaria de Lidl en Kassel. Los responsables del proyecto creen que este tipo de camiones puede absorber rutas repetitivas, aliviar la escasez de conductores profesionales y dar más fiabilidad al abastecimiento de las tiendas.
Los siguientes pasos y el verdadero reto logístico
Lidl y Einride quieren ampliar progresivamente el recorrido hasta convertirlo en un milk run, una ruta de reparto con varias paradas que se trabaja de forma repetitiva. La segunda fase está prevista a partir de 2027, y también se estudia replicar la tecnología en otras empresas del Grupo Schwarz, propietario de Lidl y Kaufland.
El desafío principal ya no está en la conducción, sino en todo lo que rodea al camión: preparación de pedidos, carga, descarga, acceso a las instalaciones, recarga de la batería y coordinación con trabajadores y otros vehículos. Esa logística de apoyo será la que determine si el sistema puede escalar fuera de una ruta única.
Por ahora, los impulsores no han detallado la capacidad de la batería, la autonomía, la longitud exacta del trayecto ni cuántas entregas realiza cada día. Tampoco han anunciado cuándo podría comenzar un despliegue a gran escala, un silencio que conviene interpretar con calma: el ensayo alemán es relevante, pero todavía no demuestra que el modelo sea rentable para la distribución general.

Por qué el ensayo alemán se mira con interés desde España
Para el lector español, la noticia tiene una lectura directa. Lidl opera una red de supermercados y centros logísticos repartidos por todo el país, y la distribución de corta distancia entre almacén y tienda es una de las fases más caras y repetitivas de la cadena de suministro. Un camión autónomo de nivel 4, capaz de cubrir trayectos fijos sin conductor, encaja con ese tipo de rutas monótonas que a menudo resultan difíciles de cubrir cuando escasean los conductores profesionales.
En el plano europeo, el proyecto de Kassel sirve para observar qué piezas se necesitan antes de hablar de un despliegue comercial: homologación del vehículo, autorización de la ruta, supervisión operativa y formación del personal de almacén. Ninguno de esos elementos aparece en la foto inicial, pero todos son imprescindibles para que el camión no se quede en un piloto.
La siguiente fecha relevante es 2027, cuando la segunda fase plantea una ruta con varias paradas. Para entonces se verá si el vehículo de Einride es algo más que una curiosidad técnica y si la distribución española tiene un espejo claro en el que mirarse.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 25 km/h es la velocidad máxima durante la primera fase del reparto autónomo en Edermünde, cerca de Kassel.
- Consejo práctico: Si viajas por Alemania y te cruzas con un camión sin cabina, no hay motivo para cambiar de carril: circula en una zona delimitada, a baja velocidad y con un operador de apoyo.
- Así te afecta: Aunque el ensayo no se replica todavía en España, define el camino tecnológico que podría llegar a los centros logísticos de las principales cadenas de distribución europeas.

