Catalunya ha encendido los motores de la movilidad conectada. El Govern acaba de aprobar un programa de 66 millones de euros hasta 2030 para convertir 930 kilómetros de carreteras en corredores inteligentes, equipados con sensores y comunicaciones V2X que permitirán la conversación directa entre la carretera y los vehículos autónomos.
Qué pone sobre el asfalto la digitalización
El despliegue dotará a la red viaria de sistemas de comunicación vehículo-infraestructura (V2I) y tecnologías cooperativas (C-ITS). Se instalarán sensores capaces de medir en tiempo real el volumen de tráfico, la velocidad media de los vehículos y la detección inmediata de incidentes. En paralelo, se garantizará la cobertura 5G en todos los túneles de titularidad autonómica, eliminando así los puntos ciegos de conectividad que suponen un riesgo para la seguridad. La tecnología V2X empleada permite que los vehículos se comuniquen entre sí y con las señales de tráfico y el centro de control sin depender exclusivamente de la nube, lo que reduce la latencia a niveles críticos para la seguridad. Las autopistas AP-7 y AP-2, al ser de gestión estatal, quedan por ahora fuera del plan.
Los trabajos toman como referencia los modelos de Austria y Alemania y echan a andar con una primera fase que amplía el piloto ya activo en la autopista C-32 Sur. Sobre los 50 kilómetros probados entre Castelldefels y El Vendrell, se sumarán otros 19 kilómetros en el tramo hasta L’Hospitalet de Llobregat y en la vía C-31. La inversión para esta ampliación es de 700.000 euros y las obras se completarán en menos de cinco meses.
Del panel luminoso a tu salpicadero: lo que cambiará para el conductor
Hoy, cuando hay un accidente o un atasco, el aviso llega a través de los paneles luminosos situados a pie de vía. Con la infraestructura inteligente, esos mismos datos fluirán hacia el interior del vehículo. Los coches conectados recibirán directamente alertas de incidentes, retenciones o condiciones adversas y podrán recalcular la ruta antes de que el conductor tenga que apartar la vista de la carretera.
El centro de control viario, alimentado por los sensores, enviará la información a los vehículos mediante comunicaciones V2X, una red que opera con una latencia diez veces menor que la telefonía móvil convencional. En una primera etapa, los datos aparecerán en la pantalla del navegador o en el sistema multimedia. Más adelante, se integrarán en los sistemas de conducción asistida y autónoma para que el coche tome decisiones por sí mismo, como reducir la velocidad o cambiar de carril. De momento, apenas el 5% del parque móvil catalán cuenta con la electrónica necesaria para entender esos mensajes, pero la Generalitat quiere tener la red lista para cuando los coches autónomos sean mayoría.
Gemelo digital y mantenimiento sin manos
Otra de las apuestas del plan es la creación de un gemelo digital de la red interurbana del entorno metropolitano de Barcelona, empezando por un ámbito de 326 kilómetros. Esta réplica virtual permitirá simular escenarios de tráfico, prever atascos y tomar decisiones de gestión —desde restricciones de incorporación hasta cortes de carril— antes de que se produzcan. Además, se pondrán en marcha pruebas piloto de robotización de tareas de conservación y de autobuses autónomos en líneas regulares, acercando la tecnología al transporte público.
La red viaria catalana, con el ojo puesto en la autonomía total
Más allá de la seguridad inmediata, el programa es una pieza clave para que Catalunya pueda acoger la circulación de vehículos autónomos, aquellos en los que el conductor no necesita sujetar el volante durante largos tramos. El plan aprobado por el Govern sienta las bases del V2I, una comunicación bidireccional que es el prerrequisito para que un coche de nivel SAE 3 o 4 funcione con garantías: necesita saber qué hay antes de la siguiente curva, y la carretera debe ser su informante.
La carretera inteligente no es un panel luminoso más; es el puente imprescindible para que tu coche tome decisiones seguras antes de que tus sentidos perciban el riesgo.
La iniciativa se alinea con el despliegue europeo de sistemas inteligentes de transporte (ITS) y con la ley catalana de movilidad sostenible. A corto plazo, permitirá reducir la accidentalidad al avisar de retenciones o frenadas bruscas con segundos de ventaja, un margen que la conducción asistida puede aprovechar. A largo, es la infraestructura que hará posible que el coche autónomo no sea una utopía. El Govern se apoya en la colaboración con empresas y centros de investigación para acelerar esta transformación, que también contribuirá a la reducción de emisiones contaminantes al optimizar los flujos de tráfico. Además, la estrategia no solo beneficiará a los conductores particulares, sino que también facilitará la implantación de flotas de reparto autónomas y el carsharing conectado en el área metropolitana. Aunque el grueso de las ventajas llegará cuando el parque de coches conectados supere una masa crítica, el simple hecho de que la infraestructura esté lista acelera su adopción, ya que los fabricantes lanzan al mercado vehículos con capacidad V2X esperando que la red les dé servicio.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 930 kilómetros de corredores equipados con sensores V2X y 66 millones de euros de inversión hasta 2030.
- Lo que equipa: sensores de tráfico en tiempo real, sistemas cooperativos de transporte inteligente (C-ITS), cobertura 5G en todos los túneles, gemelo digital de 326 km de red interurbana y plataformas de gestión de datos.
- Así te afecta como conductor: recibirás alertas anticipadas de incidencias dentro del coche, las rutas se optimizarán automáticamente y, en el futuro, los sistemas de conducción autónoma podrán reaccionar sin tu intervención.

