Nissan ejecuta uno de los recortes más simbólicos de su reestructuración global: el fin del Altima y la retirada del Rogue PHEV en Estados Unidos. La decisión, confirmada por el jefe de producto, busca concentrar la inversión en el sistema híbrido en serie e-Power y deja al Sentra como única berlina de la marca en Norteamérica. El adiós se produce con las ventas del Altima en mínimos y un mercado que castiga a los tres volúmenes sin electrificación diferencial.
La decisión responde a tres factores: la caída de las ventas la presión regulatoria y el coste de mantenimiento de una gama con demasiados huecos. En 2019, Nissan vendió más de 200.000 unidades del Altima en Estados Unidos. En 2025 apenas rozó las 93.000. En el primer semestre de 2026, los concesionarios despacharon 42.288 unidades, un 31,9% menos que en el mismo periodo del año anterior. La proyección anual ronda las 84.600 matriculaciones, una sombra de lo que fue.
El Sentra resiste mejor la tormenta: 75.549 unidades entre enero y junio de 2026, con un retroceso del 11,7% respecto a 2025. Ponz Pandikuthira, director de Planificación de Producto de Nissan en América, explicó a Wards Auto que el nuevo Sentra, más “adulto”, puede cubrir la demanda remanente de berlinas. La matemática es clara: dos productos que comparten espacio en el mismo segmento se canibalizan, y Nissan prefiere invertir en un único modelo que en dos con suertes desiguales.
El movimiento no es aislado. Nissan anunció a principios de año su estrategia “Mobility Intelligence for Everyday Life”, que contempla eliminar 11 modelos de bajo rendimiento. El Altima y el Rogue PHEV son los primeros nombres propios confirmados. La compañía busca redirigir capital hacia áreas de crecimiento, y la electrificación con tecnología propia es el eje.
La pregunta no es si el Altima merecía seguir, sino si Nissan podía permitírselo. El segmento de berlinas en EE.UU. se contrae año tras año, y jugadores como Toyota o Honda mantienen oferta gracias a la hibridación que Nissan no tiene en ese nicho. Mantener una línea de producción para un modelo con menos de 100.000 ventas anuales y sin sinergias claras con el resto de la gama resulta insostenible.
Nissan sacrifica 200.000 ventas anuales de Altima de hace siete años para concentrar la inversión en una tecnología, e-Power, que apenas tiene cuatro años de rodaje real en otros mercados.
El ocaso del Altima: 34 años de historia frente a una caída libre del 55%
El Altima ha sido un pilar de la gama Nissan desde 1992. Alcanzó su techo en 2016 con más de 300.000 unidades. Entre 2019 y 2025 el desplome es de un 55%, y la primera mitad de 2026 apunta a profundizar la brecha. El mercado estadounidense ha virado hacia los crossovers y los SUV compactos, donde el Rogue – en sus versiones de gasolina – sigue siendo el modelo más vendido de la marca.
Los esfuerzos por rejuvenecer el Altima con versiones VC-Turbo y rediseños estilísticos no frenaron la sangría. El cliente de berlina media ha migrado a alternativas híbridas como el Toyota Camry (que solo se vende como híbrido desde 2025) o directamente ha saltado a un SUV. Nissan no podía competir sin un sistema híbrido convencional, y el e-Power aún no ha llegado a su gama de berlinas.
El Rogue PHEV: de comodín importado a la jubilación anticipada
El Rogue Plug‑In Hybrid era, en realidad, un Mitsubishi Outlander PHEV con el logotipo de Nissan. Pandikuthira fue claro: “Hicimos ese coche por una razón muy concreta, para ver qué efecto tendría tener un híbrido en la gama sobre la demanda total”. El experimento sirvió para medir el apetito del mercado, pero el producto nunca fue plenamente Nissan y su llegada tardía (a principios de 2025) le dejó poco margen de maniobra.
Con el fin del Rogue PHEV, la marca japonesa prepara el nuevo Rogue e-Power, que sustituye la batería enchufable por un sistema en el que el motor de gasolina actúa solo como generador. La propuesta elimina la necesidad de cargar el coche a un enchufe y apuesta por una experiencia de conducción más cercana a la de un eléctrico, con un precio de partida “muy atractivo” según el ejecutivo.

Análisis de Impacto
- Dato de mercado: En apenas siete años, el Altima ha pasado de 200.000 a una previsión de 84.600 ventas en 2026. El Rogue PHEV apenas arañó un 2% de las ventas totales del Rogue en su año y medio en el mercado. Nissan pierde cuota en el segmento de berlinas, pero la red de concesionarios ganará un Sentra más competitivo y un futuro SUV de tres filas con bloque híbrido.
- El rumor: Pandikuthira dejó caer que los nuevos Frontier y Xterra con bastidor de largueros podrían acompañarse de una SUV de tres filas para Nissan e Infiniti, con motorizaciones de gasolina e híbridas. También insinuó que el Ariya podría regresar al mercado estadounidense si las condiciones de demanda lo justifican. El rumor en los pasillos de la marca habla de una ofensiva SUV que podría contrarrestar la dependencia del Rogue actual.
- Veredicto: La decisión duele pero tiene lógica: Nissan se concentra en un segmento de berlinas con un único modelo y redirige el ahorro a un sistema híbrido diferenciado, el e-Power. El riesgo es que el Sentra no pueda absorber toda la demanda de antiguos clientes del Altima, o que el Rogue e-Power no convenza a los compradores que buscan etiqueta cero emisiones. La apuesta es estratégica y coherente con el plan de 11 recortes; ahora toca ejecutar sin perder la poca inercia que queda en el mercado americano.

