Los carriles VAO han sido durante años uno de los grandes aliados para reducir atascos en los accesos a las grandes ciudades. Pensados para fomentar la alta ocupación de los vehículos y el uso del transporte público, su normativa había ido flexibilizándose con el paso del tiempo, permitiendo el acceso a modelos con distintivo ambiental, especialmente eléctricos e híbridos. Sin embargo, 2026 marca un punto de inflexión importante que afecta directamente a miles de conductores.
La nueva resolución de la DGT introduce cambios relevantes en el uso de estos carriles y rompe con una de las ideas más extendidas entre los usuarios: tener un coche eléctrico ya no garantiza circular por el VAO sin condiciones. La medida responde a un problema muy concreto: la saturación de estas vías rápidas en horas punta y la necesidad de devolverles su función original.
1El fin del acceso libre para los eléctricos
Hasta ahora, muchos conductores de vehículos con etiqueta CERO o ECO podían circular por el carril VAO aunque fueran solos. Era una forma de incentivar la movilidad sostenible y premiar la compra de modelos menos contaminantes. Pero esa ventaja empieza a desaparecer en determinados corredores donde la densidad de tráfico ha convertido el carril en una vía más, perdiendo su función de vía rápida.
La nueva normativa limita el acceso a turismos con un único ocupante, incluso si son eléctricos o híbridos. El cambio no es casual: en algunos tramos el uso del carril VAO ha crecido más de un 20 % respecto a los niveles previos a la pandemia y las retenciones han aumentado hasta un 90 %, lo que lo hacía ineficaz para su propósito principal.


