La carga inalámbrica del coche eléctrico ya no es un prototipo de feria: basta aparcar sobre la plataforma para que el coche empiece a cargar a 11 kW sin sacar un cable del maletero.
El sistema está disponible comercialmente en varios mercados europeos en el Porsche Cayenne Electric, un modelo que, cuando se enchufa, admite hasta 400 kW de potencia DC. La paradoja resulta útil: el mismo coche capaz de recuperar cientos de kilómetros en minutos en un cargador ultrarrápido puede completar su carga nocturna solo con colocarse encima de una base.
Once kilovatios sin cable: así funciona el sistema del Cayenne Electric
El montaje no tiene misterio. El coche lleva un receptor instalado en los bajos y el propietario coloca una plataforma sobre el suelo del garaje. Al aparcar encima, el vehículo detecta la base, la suspensión neumática ajusta la altura de la carrocería y la transferencia de energía arranca de forma automática.
La potencia anunciada por Porsche es de hasta 11 kW, prácticamente lo que entrega una wallbox doméstica de gama alta, con una eficiencia cercana al 90%. Traducido a cifras útiles: de cada 11 kW que entran en la plataforma llegan al paquete del orden de 10 kW y el resto se disipa en forma de calor. Con ese ritmo, una batería de 100 kWh se completa en una noche de garaje.
La carga inductiva no compite con los 400 kW de la corriente continua: compite con la rutina de enchufar, y ahí gana cada noche.
El sistema incorpora además detección de objetos y animales bajo el vehículo, con parada automática de la carga si aparece algo donde no debería estar. La plataforma está preparada para permanecer en exteriores y soportar las condiciones meteorológicas habituales, según los datos facilitados por el fabricante.
Las claves técnicas
- Qué es: transferencia de energía por inducción magnética entre una plataforma situada en el suelo y un receptor instalado en los bajos del coche, sin contacto físico ni cable.
- Qué problema resuelve: elimina la rutina diaria de conectar y desconectar el cable, y abre la puerta a cargar vehículos que circulan sin conductor a bordo.
- Dónde y cuándo llega: ya disponible comercialmente en el Porsche Cayenne Electric en varios mercados europeos; Electreon ha presentado Lite DOT, una plataforma pensada para transformar plazas de aparcamiento convencionales.
Comparativa técnica
| Aspecto | Carga inductiva 11 kW | Carga rápida DC 400 kW |
|---|---|---|
| Potencia máxima | 11 kW en corriente alterna | Hasta 400 kW en corriente continua |
| Eficiencia declarada | Cercana al 90%, dato de Porsche | Depende del punto de carga y de la temperatura del paquete |
| Rol en el uso diario | Garaje, oficina y aparcamiento | Corredores de viaje y paradas largas |
De la plaza privada al aparcamiento de cualquier edificio
El segundo movimiento es el que puede extender la tecnología fuera del garaje premium. Electreon ha presentado Lite DOT, una plataforma inalámbrica diseñada para convertir una plaza de aparcamiento convencional en un punto de carga. Mantiene los 11 kW de potencia y añade una ventaja determinante: se instala sobre el pavimento existente, sin zanjas ni obra mayor en la plaza.
El objetivo declarado son viviendas, empresas, aparcamientos y bases de flotas. Ahí está el cambio de modelo. La plaza del garaje, la del trabajo o la del supermercado podrían cargar el vehículo sin que nadie lo enchufe, y el coche dejaría de necesitar recuperar 300 kilómetros en cinco minutos porque estaría cargando durante buena parte del tiempo que pasa aparcado.
Por qué esto importa más de lo que parece
Llevamos años atacando el problema de la recarga desde un único frente: potencias cada vez más altas. La carga rápida seguirá siendo imprescindible para viajar, y ahí los 400 kW del Cayenne Electric marcan el terreno. Pero en casa, en la oficina o en un aparcamiento disponemos de horas, no de minutos, y la inducción electromagnética encaja mejor con ese escenario que cualquier cable.

Hay un segundo escenario en el que la tecnología deja de ser cómoda y pasa a ser necesaria: los vehículos autónomos. España ya ha autorizado las primeras pruebas de coches autónomos de nivel 4, capaces de circular sin conductor dentro de un dominio de diseño definido. Un robotaxi puede desplazarse solo hasta un aparcamiento, encontrar su plaza e incluso estacionar, pero alguien tendría que enchufarlo. Con una plataforma de inducción, llega, aparca, carga y vuelve a salir cuando lo necesita.
Quedan flecos que conviene vigilar. La eficiencia cercana al 90% implica que una parte de la energía se pierde como calor, un factor relevante cuando se multiplican las sesiones en un aparcamiento comunitario. El reto pendiente es la estandarización: que el receptor de una marca dialogue con la plataforma de otra será determinante para que una plaza pública sirva a cualquier modelo. Y conviene no perder de vista el punto de partida, porque la tecnología debuta en un vehículo que se mueve por encima de los 100.000 euros. El siguiente hito ya no depende del fabricante alemán, sino de cuántos aparcamientos de oficinas, flotas y comunidades de vecinos conviertan sus plazas en puntos de carga.

