En 2028, comprar un coche de empresa diésel o gasolina podría dejar de tener ventajas fiscales. La propuesta que se debate en el Parlamento Europeo apunta a un cambio estructural: los incentivos para las flotas corporativas solo sobrevivirán para los vehículos 100 % eléctricos.
Detrás de la iniciativa están varios grupos parlamentarios, con un fuerte impulso de los socialdemócratas europeos. La idea es clara: encarecer fiscalmente la elección de un coche de combustión en las flotas y, al mismo tiempo, mantener los beneficios para los eléctricos, creando un diferencial económico que haga que la decisión deje de ser neutra.
¿Qué propone exactamente la reforma fiscal europea?
El planteamiento no elimina los coches térmicos de las empresas por decreto, pero les retira las almohadas fiscales. Hoy, en países como Alemania, un coche de empresa eléctrico de hasta 100.000 euros tributa como beneficio en especie al 0,25%, mientras que uno de combustión lo hace en torno al 1%. La reforma endurecería aún más el trato a los motores de gasolina, diésel e híbridos no enchufables, probablemente elevando ese 1% o limitando las deducciones.
Según fuentes del Parlamento Europeo consultadas por Forcocheseléctricos, la propuesta fija 2028 como punto de partida. No se trata de una prohibición, sino de un giro fiscal que, en la práctica, convertiría al eléctrico en la opción casi inevitable para los responsables de flotas.
Por qué el coche de empresa manda en el mercado automovilístico
Aunque no se vea a simple vista, las flotas corporativas son el motor oculto detrás de buena parte de las matriculaciones nuevas en Europa. En mercados como el español, el canal de empresas acapara más del 50% de los turismos vendidos cada año. Muchos de esos coches, tras dos o tres años de leasing o renting, saltan al mercado de segunda mano con precios ajustados y kilometrajes controlados.
El coche de empresa no se elige solo por gusto; cuando el bolsillo manda, la fiscalidad acaba decidiendo qué motor llena las plazas de aparcamiento.

Por eso, cualquier movimiento que modifique qué coches eligen las empresas tiene un efecto dominó: lo que hoy se matricula en una flota, mañana será el coche de ocasión que se compra en un concesionario. Si las empresas se pasan al eléctrico por razones fiscales, el parque móvil de segunda mano se llenará de eléctricos asequibles en pocos años.
El verdadero golpe llegará al mercado de segunda mano
Te lo resumo: hoy uno de los grandes frenos al coche eléctrico es la falta de oferta barata de segunda mano. Los pocos eléctricos que llegan al mercado de ocasión suelen tener precios elevados y escasa disponibilidad. Actualmente, un eléctrico de ocasión de tres años cuesta casi lo mismo que uno nuevo con ayudas, lo que frena a muchos compradores que buscan ahorro. Con esta reforma fiscal, los eléctricos entrarían a las flotas a un ritmo mucho mayor y, cuando terminara su ciclo de empresa, saldrían al mercado de ocasión con precios competitivos.
Eso cambiaría las cuentas para muchos conductores particulares. En lugar de enfrentarse a un sobrecoste inicial, podrían acceder a un eléctrico de segunda mano más económico que un gasolina equivalente, siempre que la red de recarga lo permita.
El contexto no podría ser más tenso. Mientras la Unión Europea mantiene la fecha de 2035 para el fin de las ventas de coches de combustión nuevos, la industria y algunos Estados miembros piden un periodo más flexible. Esta reforma fiscal sería una pieza más en esa estrategia, empujando a las empresas a electrificarse mucho antes de que llegue la prohibición.
Información útil para el conductor
- Propuesta actual: eliminar o reducir los incentivos fiscales para los vehículos de empresa con motor de combustión a partir de 2028.
- Impulsores: socialdemócratas y otros grupos del Parlamento Europeo.
- A quién afecta: empresas con flotas de leasing, renting o vehículos de representación; indirectamente, al comprador de coches de ocasión.
- Consejo de Motor16: si gestionas una flota, empieza a simular escenarios con eléctricos; si eres particular y piensas comprar un coche de empresa en los próximos años, presta atención a la fiscalidad que se apruebe en tu país.
- Comparativa: en Alemania, el beneficio fiscal del eléctrico ya reduce la tributación al 0,25% frente al 1% de un térmico; en Francia y Países Bajos también existen ventajas similares que han disparado las matriculaciones de flotas eléctricas.

