El museo de coches más extraño del mundo está en Abu Dabi: el SUV más grande y los siete Mercedes arcoíris

La colección personal del jeque Hamad bin Hamdan al Nahyan reúne rarezas como el todoterreno más grande del mundo —10,8 metros de largo— y siete Mercedes 500 SEL decorados con los colores del arcoíris. Un museo insólito a una hora de Abu Dabi que ningún aficionado al motor deberí

A una hora en coche desde el centro de Abu Dabi, en pleno desierto, una pirámide de cristal esconde la que probablemente sea la colección de automóviles más excéntrica del planeta. No es un museo al uso: en lugar de superdeportivos de siete cifras, aquí conviven rarezas como el todoterreno más grande del mundo —10,8 metros de largo—, un Jeep de cuatro metros de altura o siete Mercedes 500 SEL idénticos pintados con los colores del arcoíris.

La pirámide del motor en el desierto

El Emirates National Auto Museum ocupa un edificio con forma de pirámide, a unos cien kilómetros de la capital emiratí. Para llegar hay que seguir largas rectas que atraviesan el desierto, y uno sabe que ha llegado cuando ve una réplica gigante de un Land Rover Series 3, tan descomunal que empequeñece a un Nissan Patrol aparcado a su lado. Junto a ella, otra réplica aún más imponente: un Willys Jeep de 6,4 metros de altura —cuatro veces el tamaño real—, certificado por Guinness como la réplica de Jeep más grande del mundo. Sorprendentemente, es manejable: el conductor se sienta oculto tras la parrilla.

Antes de entrar, un Mercedes-Benz W116 transformado en monster truck avisa de que la extravagancia no termina en la puerta. Según los datos que comparte el propio museo, el propietario de todo este universo sobre ruedas es el jeque Hamad bin Hamdan al Nahyan, cuya fortuna personal rondan los 18.200 millones de euros (unos 20.000 millones de dólares).

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El todoterreno más grande del mundo y otras máquinas descomunales

La estrella indiscutible es el Dhabiyan, un vehículo que combina la base de un camión militar Oshkosh M1075 de diez ruedas con la carrocería de un Jeep Wrangler. Mide 10,8 metros de largo y 3,2 de alto, y se mueve gracias a un motor diésel Caterpillar de 15,2 litros que entrega 600 CV. Los faros provienen de una Ford F-Series Super Duty y los pilotos traseros de un Dodge Dart: un collage mecánico que resume el espíritu de la colección. No muy lejos, un Mercedes Clase S de los años 70 elevado sobre ruedas de camión completa el catálogo de vehículos que parecen sacados de un sueño febril.

colección jeque arcoíris

Los siete Mercedes del arcoíris: la obsesión cromática del jeque

Hamad bin Hamdan al Nahyan es conocido como el Jeque del Arcoíris, apodo que refleja su fascinación por la gama cromática. El ejemplo más delirante son los siete Mercedes-Benz 500 SEL que encargó para su boda en 1983: todos idénticos —carrocería W126, motor V8—, pero pintados cada uno de un color del arcoíris (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta) y con el interior a juego. Incluso el salpicadero, los asientos y la bandeja trasera respetan el código cromático. Y un detalle impensable en un vehículo nupcial: cada unidad lleva un soporte para rifles en el maletero.

La colección dedica varias salas a la firma de la estrella. Hay un SL R107 con todos los cromados bañados en oro, un 500 SEC transformado por el preparador alemán Styling Garage con puertas de ala de gaviota y una palanca de cambios con forma de halcón tallada en madera, y un majestuoso Mercedes 600 limusina en estado impecable. Todo pensado para desfilar y sorprender.

De clásicos europeos a microcoches japoneses: la diversidad de la colección

Pero el museo no solo vive de Mercedes. Un Citroën DS con inyección electrónica convive con un rarísimo Teilhol Tangara 4×4 —un buggy francés basado en el 2CV del que apenas quedan unidades— y con un Erad Junior, un microcoche galo aún más pequeño que un Smart que se podía conducir sin carné y cuyos faros procedían de un Peugeot 205 para ahorrar costes. Hay también un Mini Moke con los plásticos de fábrica aún en los asientos, un Fiat 500 que llegó desde Treviso envuelto en pegatinas y un Honda N600, el modelo que puso a la marca japonesa en el mapa internacional.

La vertiente nipona incluye además un Subaru 360, el utilitario que la revista Consumer Reports calificó como «el coche más inseguro del mercado americano» en los años 60, y un Daihatsu Midget II, un kei car tan estrecho que cabe en la caja de una Ford F-150. No faltan piezas exóticas como un Toyota Crown de 1971 que llegó desde Bélgica o un Nissan Cedric de 1999 con volante a la izquierda, cuyo periplo hasta Abu Dabi sigue siendo un misterio.

Lo que dice este museo sobre la cultura del motor en los Emiratos

Aquí no se compite por tener el Ferrari más exclusivo, sino por compartir una visión personal que mezcla el humor, la desmesura y el amor por todo lo que tiene ruedas.

Visitar el Emirates National Auto Museum es entender que la pasión por el automóvil en los Emiratos Árabes Unidos va mucho más allá de los superdeportivos que llenan los centros comerciales de Dubái. El jeque Hamad bin Hamdan al Nahyan ha creado un espacio donde lo excéntrico y lo artesanal tienen tanto valor como un hypercar de ocho cifras. La entrada, además, es gratuita, lo que convierte la experiencia en una lección de generosidad y en un imán para cualquier aficionado que aterrice en Abu Dabi.

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Para el viajero español, supone un contraste estimulante. Mientras que en Europa los museos del motor suelen apostar por la historia cronológica o por las grandes marcas, aquí se celebra la rareza en estado puro. Si planeas un viaje a Emiratos, reserva una mañana para perderte entre estas joyas improbables: no encontrarás nada igual en ningún otro rincón del planeta.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: el todoterreno Dhabiyan mide 10,8 metros de largo y monta un motor Caterpillar de 15,2 litros y 600 CV.
  • Consejo práctico: si viajas a Abu Dabi, programa una visita al Emirates National Auto Museum (a una hora de la ciudad). La entrada es gratuita y las fotos están permitidas; lleva calzado cómodo porque la colección se reparte entre interior y exterior.
  • Así te afecta: descubrir esta colección amplía la mirada sobre la cultura del motor y demuestra que la afición más genuina no siempre se mide en caballos ni en millones. Además, incluye piezas tan cotidianas en España como un Fiat 500 o un Citroën DS, reinterpretadas bajo el filtro del desierto.