BYD decidirá ‘muy pronto’ si elige España para su segunda fábrica europea de coches eléctricos o se decanta por Francia. La decisión, inminente según fuentes del sector, se centra en aprovechar una planta ya existente —lo que en la jerga industrial se conoce como brownfield— para acelerar su producción en el continente y esquivar los aranceles que lastran la importación desde China.
La elección entre España y Francia: qué busca BYD
Alfredo Altavilla, asesor especial de BYD para Europa, confirmó durante la conferencia Reuters Automotive Europe en Frankfurt que un equipo del fabricante está analizando ubicaciones en varios países, con España y Francia como las opciones más probables. Lo que BYD necesita no es un terreno virgen, sino una fábrica con suelo industrial, permisos activos, logística y mano de obra experimentada: ganar años de ventaja respecto a levantar una planta desde cero.
Esta estrategia brownfield encaja con el momento que vive la industria europea. Varios fabricantes tradicionales tienen capacidad ociosa y buscan cómo llenarla. Para el fabricante chino, además de ahorrar tiempo, supone una vía para presentarse como productor local y así cumplir con las futuras exigencias comunitarias que primarán los componentes made in Europe. La primera planta europea de BYD, en Hungría, está prevista para iniciar su producción en el cuarto trimestre, pero esa se construyó desde cero; ahora el objetivo es distinto.
El efecto dominó en la industria española
España ya está viendo cómo varios grupos chinos aceleran su desembarco. Stellantis cederá la fábrica de Villaverde a Leapmotor y acordó fabricar dos modelos en Figueruelas. SAIC planea levantar una fábrica en Galicia con inicio previsto en 2028, y BAIC ha firmado un acuerdo con Santana Motors para ensamblar vehículos en Linares. La posible llegada de BYD reforzaría esta tendencia, pero con un actor que mueve volúmenes mucho mayores.
Según los datos publicados por Dataforce, BYD matriculó 134.306 vehículos en Europa en los cinco primeros meses del año, un 144% más que en el mismo periodo anterior. En 2025, el crecimiento ya había sido del 275%. Para sostener ese ritmo, contar con una cadena de suministro corta y una red comercial sólida se vuelve imprescindible.

Los números que empujan la decisión
Más allá de las ventas, la prisa de BYD tiene una explicación regulatoria. La Comisión Europea presentó en marzo el Industrial Accelerator Act, cuyo objetivo es reforzar la producción local en sectores estratégicos como el vehículo eléctrico y las baterías. Si un coche quiere beneficiarse de ayudas públicas o determinados incentivos, deberá cumplir requisitos de contenido europeo. Exportar desde China será cada vez menos competitivo; fabricar dentro de la UE, en cambio, permite sortear aranceles, mejorar la imagen de marca y acceder a los mercados con menos barreras.
BYD no busca un socio europeo, sino una base desde la que competir sin ataduras, y eso cambia las reglas del juego industrial en España.
Qué gana y qué arriesga España
Atraer la segunda fábrica de BYD sería un espaldarazo para el segundo mayor productor de automóviles de Europa. Supondría asegurar empleo, mantener proveedores ocupados y acelerar la llegada de vehículos electrificados más asequibles. Sin embargo, la contrapartida reside en que España podría convertirse en una plataforma de ensamblaje de vehículos planificados fuera de Europa, con escaso control sobre el valor añadido real: baterías, software, ingeniería y decisiones de producto.
Altavilla lo expresó sin rodeos: luchar contra la “invasión” china es inútil. La apuesta del fabricante de automóviles chino es ser autónomo, sin joint ventures que la sitúen como socio minoritario. El país que ofrezca las mejores condiciones industriales y logísticas se llevará una fábrica que condicionará el mapa eléctrico europeo durante la próxima década. La decisión, ‘muy pronto’, definirá si España suma un nuevo gigante o si Francia le toma la delantera en la reindustrialización enchufable.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: BYD matriculó 134.306 coches en Europa entre enero y mayo, un 144% más que el año anterior, lo que le exige producción local para sostener el crecimiento.
- Consejo práctico: Para el conductor español, la llegada de una fábrica de BYD aceleraría la oferta de eléctricos competitivos y podría dinamizar el mercado de segunda mano enchufable a medio plazo.
- Así te afecta: Si BYD se instala en una planta española existente, influirá en los empleos del sector, en la red de proveedores locales y en la propia capacidad de España para liderar la electrificación sin depender solo del montaje.

