Hay coches que envejecen con dignidad y otros que directamente se ríen del calendario. AutoTopNL ha llevado a una autopista alemana un BMW 750iL V12 de 1989 para comprobar hasta dónde sigue llegando, tantos años después, la que fuera la joya de la corona del Serie 7 E32.
Un V12 que se niega a jubilarse
El vídeo, de unos ocho minutos, no es un ejercicio de nostalgia. Es una prueba real de velocidad punta con el cuentakilómetros girando a fondo en los tramos sin límite de velocidad. El presentador del canal dedica la primera parte a repasar brevemente el estado del coche; después, carretera abierta.
Lo interesante no es que el sedán acelere. Es cómo lo hace. Según AutoTopNL, la respuesta del motor sigue siendo limpia y progresiva, con un empuje que apenas pierde fuelle a medida que la aguja se acerca a la zona alta del velocímetro.
El BMW M70B50 en su contexto histórico
Cuando BMW presentó el 750iL en 1987, el mercado de las berlinas de lujo no estaba preparado para un motor así. El M70B50 era un 12 cilindros en V de 5.0 litros que declaraba 300 CV y entregaba el par con una suavidad casi eléctrica. Fue la respuesta de Múnich a los grandes V8 de Mercedes y a la carrera tecnológica de la época.
La versión de batalla larga, la 750iL, añadía habitabilidad en las plazas traseras. Era un coche pensado para devorar kilómetros a alta velocidad sin drama. De hecho la cifra de 250 km/h quedó desde el primer día ligada al modelo gracias al limitador electrónico, un guiño caballeroso entre fabricantes alemanes que hoy sigue coleando.
Con 37 años a cuestas el BMW demuestra que aquella ingeniería no era solo marketing. AutoTopNL insiste en que el estado de conservación es clave, y que una unidad bien mantenida puede seguir ofreciendo prestaciones cercanas a las originales.
Después de más de tres décadas y media, este V12 alemán sigue siendo capaz de mirar a la cara a los sedanes modernos en una Autobahn sin límites.
— AutoTopNL
El motor encontró también hueco en el 850i, pero su mejor escaparate siempre fue la Serie 7. Con inyección electrónica y una arquitectura de dos bancadas a 60 grados, el M70 marcó el inicio de una línea de V12 de BMW que llegaría con distintas evoluciones hasta el siglo XXI.
La Autobahn como banco de pruebas, 37 años después
El tramo elegido por el equipo de AutoTopNL permite exprimir el motor con relativa seguridad. La descripción del presentador mezcla respeto y entusiasmo: admira la manera en que el coche se mantiene compuesto a alta velocidad, mientras el ruido del doce cilindros llena el habitáculo.
La prueba confirma, según el canal, que la velocidad punta del 750iL V12 se aproxima a la barrera de los 250 km/h sin signos de agotamiento. No hay datos de telemetría, no hace falta: la aguja y la estabilidad hablan por sí solas.
¿Cifra o experiencia?
Yo tengo claro que el valor de esta prueba no está en el número exacto que marca el velocímetro. Está en la experiencia: un sedán de lujo con tres décadas y media de vida que sigue ofreciendo un placer de conducción difícil de encontrar en coches modernos.
AutoTopNL lo cuenta sin adornos. El coche no es perfecto, y el paso del tiempo se percibe en pequeños detalles. Pero la lección es otra: la ingeniería de la época y un mantenimiento riguroso permiten que un clásico así siga siendo utilizable, incluso en condiciones exigentes.
Conviene recordar que los 250 km/h eran, a finales de los ochenta, una convención entre las marcas alemanas. Audi, BMW y Mercedes limitaron así sus berlinas de alta gama. Eso no resta mérito al 750iL, más bien lo sitúa: la velocidad punta era un guante de seda que las marcas elegían no quitarse del todo.
Lo que un clásico V12 nos enseña
Para quien vive la cultura del motor, vídeos así funcionan como recordatorio. El BMW 750iL no fue solo un coche de representación; fue una declaración de intenciones. Y lo sigue siendo, ahora convertido en pieza codiciada por el coleccionista clásico.
También hay espacio para la prudencia. Cualquier aficionado sabe que un E32 750iL exige presupuesto y paciencia, y que no todas las unidades que sobreviven ofrecen el mismo comportamiento. Quien se plantee comprar uno haría bien en buscar historial y desconfiar de los precios sospechosamente bajos.
La escena final de la prueba, con el sedán rodando ya en calma de vuelta a casa, cierra el círculo. Nos recuerda que hubo un tiempo en el que la velocidad punta no era el único argumento de venta: era la manera de llegar a ella.
¿Volverías a confiar en un V12 de 1989 para un viaje a fondo por la Autobahn? Puede que sí. Un coche así no necesita demostrar nada, pero le encanta recordarlo.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de AutoTopNL en YouTube.

