El actor Pedro Alonso, protagonista de la serie «La casa de papel» regresa a las pantallas con una nueva entrega del spin-off «Berlín», titulada «La dama del armiño» y al mismo tiempo también estrena la nueva campaña de publicidad del Alfa Romeo Junior, en la que el intérprete cierra su historia de amor con este modelo en el tercer spot que graba para la marca.
En «Interrogatorio» (ver abajo), Pedro Alonso se sienta ante un detector de mentiras y responde imperturbable a todas las preguntas que le formulan, hasta que la llave de un Alfa Romeo Junior es colocada sobre la mesa y el polígrafo registra entonces una respuesta inconfundible: el actor no puede ocultar la emoción que le produce este coche de la marca. Y es que: el corazón nunca miente.
«Interrogatorio» es el último de los anuncios publicitarios que Pedro Alonso ha grabado para la marca con el Alfa Romeo Junior como protagonista. La serie comenzó con «Salesman«, donde el personaje de Alonso rompía con la lógica racional para abrazar la intuición pura. Continuó con «Cuore Matto», un episodio cargado de atmósfera cinematográfica: en un elegante local, la canción italiana homónima y una misteriosa figura femenina desencadenaban un crescendo de imágenes, ritmo y emoción en el que el Alfa Romeo Junior emergía como verdadero protagonista.

Y ahora se cierra con «Interrogatorio». El Alfa Romeo Junior actúa en los tres episodios como catalizador: el objeto que transforma una comunicación comercial en una experiencia genuinamente emocional.
Alfa Romeo, en Sevilla para el estreno de la segunda entrega de «Berlín»

Precisamente, el lanzamiento de este último anuncio grabado por Alfa Romeo junto a Pedro Alonso se ha hecho coincidir con el estreno en Netflix de «Berlin, la dama del armiño», la segunda entrega del exitoso spin-off de «La casa de papel».
La serie de Netflix se rodó en Sevilla, ciudad a la que se trasladó Alfa Romeo para participar en la ambientación del estreno exhibiendo su modelo más espectacular y exclusivo, el New 33 Stradale, en la céntrica Plaza de las Setas.
Con el 33 Stradale, Alfa Romeo ha sorprendido con una auténtica obra de ingeniería, un superdeportivo de producción limitada a apenas 33 unidades, con motor biturbo V6 de 630 CV o eléctrico de 750 CV, y una carrocería artesanal construida a mano junto a Carrozzeria Touring Superleggera.

Para entender por qué el 33 Stradale genera tanta expectación, hay que viajar hasta el 12 de marzo de 1967, cuando el Alfa Romeo Tipo 33 debutó en competición en la cronometrada de Fléron, cerca de Lieja. Aquel coche de carreras —que conquistaría el Campeonato de Marcas en 1975 y 1977— inspiró una edición limitada diseñada por Franco Scaglione: el 33 Stradale original, del que apenas se fabricaron 18 unidades entre 1967 y 1969. Uno de esos ejemplares puede verse hoy en el Museo Alfa Romeo de Arese; los seis chasis restantes dieron lugar a prototipos que anticiparon dos décadas de diseño automovilístico, desde el icónico Carabo hasta el Navajo.
Casi seis décadas después, Alfa Romeo ha recuperado ese espíritu. El nuevo 33 Stradale es la reencarnación técnica y estética de aquella filosofía fuoriserie, actualizada con los materiales y la tecnología más avanzados del momento. Se construye sobre un monocasco de fibra de carbono ultraligero con techo de estructura de aluminio. Su carrocería luce una pintura manual de tres capas aplicada a mano, que acentúa las líneas esculpidas heredadas del modelo original.

Bajo esa carrocería conviven dos propuestas mecánicas radicalmente distintas y, al mismo tiempo, complementarias. Un motor biturbo V6 de 630 CV o una versión eléctrica de 750 CV, que convierte al 33 Stradale en el modelo más potente de la historia de la marca italiana. Ambas comparten frenos carbocerámicos Brembo con discos ventilados, y una suspensión activa con doble horquilla, amortiguadores electrónicos y dirección semivirtual en ambos ejes. La velocidad máxima en circuito alcanza los 333 km/h, y la función Partenza Veloce —activada desde el botón del Quadrifoglio— garantiza la aceleración máxima sin deslizamiento.
Lo que verdaderamente distingue al nuevo 33 Stradale de cualquier otro superdeportivo del mercado no es su precio ni su potencia, sino su proceso de creación. Alfa Romeo ha fundado la Bottega Fuoriserie, un equipo multidisciplinar con sede en la Sala del Consiglio del Museo de Arese —el mismo espacio donde se aprobó el diseño original en 1967— que trabaja mano a mano con cada uno de los 33 compradores.

Cada propietario ha podido personalizar elementos funcionales y estilísticos: tomas de aire, llantas, el escudo frontal. El resultado es que no existen dos unidades iguales en el mundo. La singularidad llega hasta el nivel del bastidor: cada cliente puede elegir los ocho dígitos de su número de chasis y firmarlo personalmente, quedando grabado también en el túnel central del habitáculo.
Además, las solicitudes de personalización pasan por el 33 Committee, un comité presidido por el CEO de Alfa Romeo que garantiza que cada decisión estética respete la historia y la iconografía del modelo.


