China acaba de situar la batería de sodio en un entorno donde cualquier fallo se paga caro: una mina. El primer camión minero con batería de sodio, fruto de la colaboración entre Hina Battery y Tonly Heavy Industry, ya trabaja sobre la plataforma del volquete eléctrico TLE120 y promete carga completa en menos de 30 minutos.
La entrega se ha producido en la mina Tangshan Sanyou, en China, y no tiene nada de ensayo de laboratorio. El vehículo moverá roca con cargas reales, una tarea repetitiva y extrema donde la temperatura, el polvo y el ritmo de trabajo castigan sin piedad la autonomía de cualquier batería.
Qué es exactamente el camión minero chino con batería de sodio
Sobre el papel, se trata de un volquete eléctrico de gran formato: su capacidad de carga nominal alcanza las 75 toneladas y puede montar una caja de hasta 40 metros cúbicos. Está pensado para transportar materiales dentro de explotaciones mineras, no para salir a carretera. Ese uso cerrado, con recorridos cortos y predecibles, explica por qué la tecnología del sodio encaja tan bien en este nicho.
Las celdas pertenecen a la familia Haixing de Hina Battery y alcanzan una densidad energética de 165 Wh/kg. También pueden operar en un rango térmico de -40 a 45 grados centígrados, una característica especialmente útil en las minas a cielo abierto del norte de China, donde el frío suele pasar factura a las baterías convencionales.
Tres cifras para entender por qué la mina es el banco de pruebas perfecto
La ficha técnica se resume en tres números. La batería entrega 676 kWh de capacidad, equivalente a unos diez coches eléctricos utilitarios; recarga del 0 al 100 % en entre 20 y 25 minutos; y mantiene más de 8.000 ciclos incluso con cargas rápidas frecuentes. No es una cifra menor: en la práctica, la batería puede durar más que el propio camión.
En una mina, asumir menos capacidad a cambio de paradas cortas y una vida útil de ocho años sobre el papel cambia las reglas del coste por tonelada transportada.

Hay un matiz técnico que conviene no esconder. La versión convencional del TLE120 con batería de litio-ferrofosfato (LFP) equipa 801 kWh, así que la variante de sodio tiene un 15,6 % menos de capacidad. El planteamiento de Hina Battery no es instalar más batería, sino cargarla rápido y usarla varias veces al día: asegura que puede hacer tres cargas diarias y mantenerse operativo alrededor de ocho años, aunque son cifras que aún deben confirmarse en condiciones reales.
Qué significa desde España y para el futuro del coche eléctrico
La noticia no es solo la anécdota de un camión chino. Tiene una lectura industrial de fondo: el sodio es mucho más abundante y barato que el litio, lo que interesa a cualquier país que quiera reducir la dependencia de materias primas críticas. En el transporte de carretera la menor densidad energética sigue siendo un freno; en una mina, con rutas repetitivas y punto de carga junto a la zona de trabajo, la desventaja se gestiona mucho mejor.
La apuesta china no es nueva. La tecnología ya se presentó en 2025 como solución para vehículos comerciales, y ahora da el salto a una mina real. Ese camino gradual —primero vehículos pesados, después aplicaciones más sensibles al peso— es la estrategia sensata para una química que no gana en densidad energética, pero sí en coste, seguridad térmica y disponibilidad de materia prima.
Para el conductor español, el camión minero de sodio queda lejos, pero la tecnología viaja. Los fabricantes europeos observan con atención lo que ocurre en China con las celdas sin litio para vehículos comerciales, autobuses y flotas urbanas. Si la promesa de los 8.000 ciclos se confirma en operación real, el sodio podría abaratar el coste total de propiedad de los vehículos pesados, una de las barreras que todavía frena la electrificación de flotas en España y en Europa.
Eso sí, el proyecto aún no publica precio, consumo, potencia de carga ni número de unidades previstas. Tampoco hay datos comparables de coste por tonelada transportada frente a las versiones diésel o LFP. Por ahora es una demostración tecnológica elegante, no una alternativa comercial. El verdadero examen comienza ahora, con el camión operando con cargas reales para recopilar datos y preparar futuras evoluciones.
La minería puede convertirse en el primer banco de pruebas realista para la batería de sodio. Si aguanta allí, donde el trabajo es brutal y el coste por parada se mide en productividad, habrá argumentos para extenderla a otros vehículos industriales. Y lo que se valida en una mina china, antes o después, suele mirarse desde las fábricas y los puertos de media Europa.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 676 kWh de capacidad y recarga completa en 20-25 minutos, con más de 8.000 ciclos de vida útil en el primer camión minero chino con batería de sodio.
- Consejo práctico: Si gestionas flotas o sigues el coste de los vehículos pesados, anota el dato: la recarga rápida y la ausencia de litio pueden cambiar la ecuación del coste por tonelada.
- Así te afecta: Aunque la mina queda lejos, la validación del sodio en entornos industriales extremos es la antesala de su llegada a autobuses, flotas urbanas y, con el tiempo, a coches eléctricos más baratos.

